El irresponsable riesgo de seguir votando por los mismos

El irresponsable riesgo de seguir votando por los mismos

En su artículo “AMLO y Afores” (La Jornada 5/10/19) Gustavo F. Leal indica que existe una contradicción entre el discurso del presidente, Andrés Manuel López Obrador, respecto de las pensiones (“hay muchos que, de manera simplona, nada más se les ocurre subir la edad de jubilación, por ejemplo, o que se pague más para asegurar la jubilación”) y el de sus más cercanos allegados (Dolores Padierna, Gerardo Esquivel, Arturo Herrera, Carlos Noriega o Santiago Levy), para quienes el problema se resuelve de manera “simplona”. El punto de Leal es que la capitalización individual no es suficiente para asumir el riesgo de las pensiones por vejez y el Estado debe complementarla. Si consultamos el Contrato Colectivo de Trabajo UAZ-SPAUAZ (CCT) podemos localizar esta misma solución para el problema de las pensiones otorgadas por la universidad en la cláusula 97, en la que se proyecta constituir un fideicomiso con cuatro fuentes de aportación: los gobiernos federal y estatal, la UAZ y el SPAUAZ. No se constituyó el fideicomiso y ninguno de los actores mencionados aportó un peso para ese fondo, así que nadie creyó en la propuesta de Leal en el momento en que debió hacerlo. Al día de hoy el problema de la ausencia de presupuesto para las jubilaciones universitarias se transfiere íntegro al gobierno federal, que nada hace por resolverlo porque los recursos necesarios para ello se derivan del crecimiento económico, que por lo pronto no existe. Por ende la contradicción discursiva mantendrá su vigenciacomo artilugio propagandístico hasta que haya los dineros necesarios. Los problemas de pensiones son uno de los muchos que surgen cuando el manejo de los riesgos se hace con irresponsabilidad, desinformación, torpeza o mucha fe. Para nosotros, los seres humanos, un riesgo se presentacuando en la secuencia de nuestras acciones se afronta una perdida: un choque automovilístico, un robo de casa habitación, un desastre natural, una violenta variación en los valores de los mercados, la perdida del empleo, un divorcio inesperado, la necesidad de pagar universidad a los hijos o, en fin, cualquier eventualidad que implique una disminución brusca de riqueza. Diseñar instrumentos financieros para manejar esos riesgos es el negocio de los seguros y de los “hedge funds”. En síntesis, la idea de manejar un riesgo consiste en disponer de fondos suficientes para, dado el problema, poder sobrellevarlo. Volviendo al caso de las pensiones en la universidad, el diseño del fideicomiso propuesto era la vía conservadora para capitalizar el fondo de pensiones y tener dinero para pagarlas a futuro, la vía radical consistía en transferir todo el costo del riego al Estado porque es su “obligación”. Si se seguía al vía conservadora existía la posibilidad de que las primas aseguradas, en este caso el total del salario y las prestaciones contractuales, no pudiesen ser pagadas debido a una insuficiente capitalización, por lo que las instituciones participantes tendrían que incrementar su aportación para garantizar los pagos. Nótese que no se pedía ninguna aportación al trabajador. La vía radical dejaba todo el riesgo al gobierno federal: ni el trabajador, ni la institución que lo contrata, ni el gobierno del Estado de Zacatecas aportan nada. Estas vías de solución no son ingenuas porque poseen filosofías políticas contrapuestas: la vía conservadora es meliorista porque todos los actores, excepto el beneficiario, hacen suma de esfuerzos para lograr disminuir el riesgo, la vía radical es optimista porque cree que el país logrará la abundancia económica (muy a tono con el lopezportillismode los 1980). Ahora bien, la vejez no es el único riesgo que el SPAUAZ trató de manejar a través del CCT, sí es el más rutilante porque se utilizó para tratar de minar la rectoría de Armando Silva Chairez y después no se supo qué hacer con él, pero si acudimos a la cláusula 83 X-bis encontraremos otro problema: el de de los decesos del personal académico.La cláusula aludida establece tres cosas: i).- la UAZ asegurará a todos los agremiados al SPAUAZ, ii).- que una vez constituido el “Fideicomiso de Inversión, Ahorro y Préstamo” la UAZ contratará los seguros con ese fideicomiso, iii).- si el trabajador no muere durante su tiempo en activo en la universidad podrá recuperar el monto asegurado. Ninguno de estos puntos está vigente porque no existe el fideicomiso, no están asegurados los profesores y no hay manera de que se recupere, para ellos, el monto asegurado. La respuesta de la rectoría a estas contingenciases la vía radical: espera que los compromisos sean asumidos por el gobierno federal y mientras tanto contrata deuda o no paga. Por su lado el gobierno federal espera la abundancia para, quizá, asumir los costos de los desastres financieros de todas sus instituciones. Para finalizar, enfaticemos que el SPAUAZ es uno de los actores que deben asumir los riesgos en que incurren sus agremiados, su manera de hacerlo no es gestionando fondos, como algún secretario confundido asume y propaga con retórica del patrón, sino exigiendo, por sus vías independientes, el pago de todas las prestaciones, la constitución de todos los fideicomisos y el castigo de todos los frívolos e irresponsables que han robado, estafado y explotado a los docentes al cancelarles sus prestaciones o docimarlas miserablemente.

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