■ Alba de Papel Adiós a Don Jaime Guerrero González

■ Alba de Papel Adiós a Don Jaime Guerrero González

Como epítome de su muerte, una mullida lluvia cayó sobre la Ciudad el 25 de septiembre próximo pasado, un día antes, su corazón se detuvo tras tres semanas de estar en terapia intensiva en un nosocomio local, y a los 64 años de edad dejó este mundo un hombre honesto, íntegro, que amó a su Estado y a la política turística y social, y a cambio recibió la indiferencia de los gobiernos sosos e insensibles que con crueldad forman su camarilla sexenal y trienal en nombre de su intimidad protegida, menospreciando perfiles útiles y proactivos que promuevan una administración pública eficiente.

Jaime Guerrero González nació en Jerez, estudió contaduría pública y en edad adulta casó con María Guadalupe Benítez Parra, con quien procreó cuatro hijos: tres mujeres y un varón que fueron su adoración, su luz salvadora en los momentos de penumbra que como mortal vivió en sus muchos intentos por reconvenir en proyectos sociales, mineros y gastronómicos a favor de Zacatecas.

Calificado al más nivel de la hotelería internacional y nacional, con una gran capacidad de servicio, dotado de la maestría del formador que sabía enseñar y potencializar la creatividad de aquellos que tuvieron la fortuna de trabajar con él, tuvo la oportunidad de encabezar consorcios hoteleros no sólo en la Capital de la República, sino en puntos estratégicos de los destinos de playa, hasta que tomó la decisión de regresar a su tierra, donde asumió la gerencia del entonces Hotel Paraíso Radisson – hoy Continental Emporio-.

La historia de este hotel es significativa, porque está ligada a la vida de lo que fue primero la Semana Cultural a partir de 1987 y luego en 1993, como Festival Cultural donde a partir de esta última fecha, los apoyos de hospedaje, alimentos y transporte que el Instituto Zacatecano de Cultura recibió, fueron muestra de un mecenazgo que no ha logrado concretarse en Zacatecas, y sigue siendo un foco de alerta para sus industrias creativas y para los planes de desarrollo cultural y turístico en un plano integral.

La administración cultural de aquellos años con Luis Félix Serrano a la cabeza, dieron fe de su generosidad, pero también de su visión a futuro sobre la importancia de la cultura para el desarrollo turístico de la Entidad.

En 1997 se unió con todo lo que tenía a su alcance, a la candidatura de Ricardo Monreal Ávila, quien rechazado por su partido – PRI- en su pretensión de ser gobernador, renunció a él para integrarse al PRD y ser su candidato, logrando en un episodio histórico para la política zacatecana, ganar la gubernatura de 1998 a 2004.

Jaime Guerrero González, fue uno de sus impulsores más tenaces, tras su triunfo, lo nombró Secretario del Consejo Estatal de Turismo, y bajo su guía se abrieron nuevas posibilidades para la actividad turística, en especial en los rubros de congresos y convenciones, impulso a la innovación y a los proyectos de patrimonio cultural y natural en los municipios estratégicos para el establecimientos de rutas, financiamiento y entre otras acciones, se establecieron estrategias para incrementar el número de días de pernocta del turismo que visitaba el estado zacatecano, que apenas era de una noche y se luchaba por más.

Una de esas estrategias, sensible y fundamental fue la creación desde el Consejo Estatal de Turismo, de la Agenda Cultural de Zacatecas que durante tres años en forma constante presentaba un programa cultural los fines de semana con actividades de música, teatro, títeres, cine, exposiciones, danzas tradicionales, coloquios…todo con el único propósito de mantener viva la práctica cultural a través de la animación de plazas, plazuelas, museos y teatros.

Una pregunta ¿En estos tiempos de egos temibles dentro de la función pública, quien “sacrifica” su presupuesto para ponerlo al servicio de otras instancias, sin palidecer ante la infausta idea de colegir y sumar esfuerzos y dinero para responder a la colectividad…? Es posible que en forma aislada suceda, pero tiene de suyo una gran temeridad porque hay que despojarse de un narcisismo, que hoy es un mal y un agravante para la política.

José Esteban Martínez, pintor e ilustrador originario de Fresnillo y David Eduardo Rivera Salinas, maestro universitario, ambos directores en su tiempo del IZC, fueron testigos de su inquebrantable solidaridad a favor de la cultura.

Ante el olvido que siempre se manifiesta cruel para aquellos que ofrecieron una parte de su vida en la construcción del gran proyecto social que es Zacatecas – aquí y ahora; y en el allá y el entonces-, Jaime Guerrero González, amigo excepcional, festivo y siempre entusiasta, es ya un albor que brilla y no se apagará jamás: su legado es su ejemplo de trabajo responsable, su ayuda desinteresada, su defensa de la cultura, su aval incondicional hacia las buenas obras, hacia la formación y la modernización.

Contra la corrupción, fue siempre firme y honrado. Su recuerdo permanecerá vivo en su querida esposa y familia… y en todos aquellos que lo conocimos como jefe y amigo. Él creía que nadie era perfecto y que el horror cotidiano y la política formaban parte de la naturaleza humana. Hasta siempre, fino y buen señor. ■

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