El 2 de octubre posicionó a la juventud como participante de la política: Bernal

El 2 de octubre posicionó a la juventud como participante de la política: Bernal
Para Jacobo Bernal es importante plantear y acercarse al tema de la insurgencia estudiantil desde la historia del tiempo presente FOTO: ALEJANDRO ORTEGA NERI

Alumnos de la BUAZ presentarán “De Tlatelolco a Ayotzinapa: 50 años de insurgencia estudiantil”

Se advierte a los lectores que se trata de una historia explícita que no pretende la supuesta objetividad

Con el objetivo de que los jóvenes zacatecanos conozcan el recorrido histórico de la juventud universitaria como protagonista de los movimientos políticos sociales en los últimos 50 años en México y sepan cómo se conectan sus actividades de hoy con la de los estudiantes del pasado, el historiador Eduardo Jacobo Bernal coordinó el libro “De Tlatelolco a Ayotzinapa: 50 años de insurgencia estudiantil”, mismo que será presentando próximamente frente a estudiantes de nivel preparatoria.

El libro, el cual fue trabajado y elaborado en conjunto con alumnos y ex alumnos de la Licenciatura en Historia de la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ) es importante, a decir del historiador, porque da cuenta, desde diversas perspectivas, del protagonismo estudiantil en la historia de México en el último medio siglo, pues considera que el saldo del 2 de octubre de 1968 sigue siendo positivo en términos de que logró posicionar a la juventud como participante activo de la política.

El recorrido de la investigación culmina con el caso de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa porque a consideración del académico este caso significa un proceso circular, toda vez que los estudiantes desaparecidos la noche del 26 de septiembre de 2014 se preparaban para participar en la marcha conmemorativa del 2 de octubre y el hecho detonó que entre la juventud se volviera a despertar la carga política y a replantearse su papel como estudiantes.

El libro trae una advertencia al lector, detalla el docente universitario, “pues se trata de una historia explícita que no pretende la supuesta objetividad; es una historia militante, por eso queremos ahora que esté listo, presentarlo ahí donde se necesita. No queremos que sea un libro que esté en los estantes de los historiadores, del gremio. Queremos que sea un libro que pueda pasar de mano en mano, que lean los jóvenes de prepa y que sepan cómo conecta su actividad como jóvenes universitarios con la de los estudiantes de hace 50 años. Porque finalmente han heredado una carga cultural, política y social de participación, porque los problemas siguen existiendo”.

Para Jacobo Bernal es importante plantear y acercarse al tema de la insurgencia estudiantil desde la historia del tiempo presente, porque, dice, la disciplina también puede dar cuenta de procesos no concluidos, de procesos abiertos, porque no se puede hablar de que el 68 terminó y perdió vigencia ya que está abierto aún y sigue trayendo cosas, removiendo cuestiones políticas como el juicio a Luis Echeverría Álvarez, ex presidente de México y secretario de gobernación durante la masacre del 2 de octubre.

Hablar de estos temas y más en el marco de la Cuarta Transformación es importante, considera el investigador, porque el nuevo gobierno trae un proyecto de replanteamiento de la conciencia histórica y es necesario acercarse a la historia del tiempo presente, aunque advierte que ésta no es limpia ni objetiva, sino que levanta ámpula y puede “pisar ampollas y callos” en algunos sectores políticos que se quejarán de dicha visión de la historia, como ya sucedió con el caso de Pedro Salmerón.

“Hoy vemos otras condiciones y otros escenarios, pero que también han hecho salir a las calles a muchos sectores de la población. Recientemente vemos a las feministas manifestarse y se repiten muchos esquemas. Hay una sociedad desinformada que no sabe qué está pasando y entonces empieza a radicalizar sus posturas y estar en contra de los manifestantes por cuestiones absurdas, pero hoy a la luz de la historia casi nadie se atreve a decir algo malo de los jóvenes del 68”.

A lo que yo le apuesto es a un conocimiento mayor de la historia de los procesos políticos actuales para que no pasen cincuenta años y hablemos bien de los movimientos actuales, sino que la sociedad esté enterada hoy y sea más empática”, dice Jacobo Bernal.

En este sentido, el universitario considera que el historiador debe asumir un papel de examinador del presente, un compromiso social de informar a la ciudadanía para que entienda el trasfondo de las demandas que aún persisten, porque a su consideración, el 2 de octubre de 1968 fue el punto de arranque de nuevas prácticas políticas para México. “Es la herencia que le debemos al 68”, dice.

Y para tal empresa considera necesario el uso de la tecnología, por lo que el libro además de presentarse impreso también se distribuirá en digital. Pero igualmente considera fundamental emplear herramientas como el Internet para combatir a las redes sociales que están llenas de fake news.

Jacobo Bernal considera que el historiador debe generar muchos contenidos, salir del cubículo y de sus temas híper especializados, así como de la supuesta objetividad. “México necesita a un historiador socialmente comprometido y que sea el que logre reparar el vínculo entre el presente y el pasado”, concluye.

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