Alba de Papel Licenciatura en Turismo de la UAZ: una lectura

Alba de Papel Licenciatura en Turismo de la UAZ: una lectura

A 10 años de su creación, cumplidos el pasado 18 de septiembre, primero como coyuntura en Jerez para cubrir en materia educativa una demanda que prestigiara el abolengo histórico y cultural de ese municipio, a la par se estableció también en Zacatecas Capital, como una estrategia prometedora de la educación superior y una respuesta al desafío cambiante del mercado laboral.

Insertada como programa de la Unidad Académica de Historia, su papel ha sido clave en la construcción de la democracia y la justicia social en razón de que su costo y apertura para los jóvenes de familias de bajos recursos, ha sido propicio y accesible a la pluralidad de pensamiento y de intereses.

Su fundación es obra de Ángel Román Gutiérrez y el equipo de profesores que lo acompañó, para hacer realidad la utopía de un nuevo perfil de profesionales, a tono con un mercado turístico promisorio, que a lo largo de 30 años ha pretendido convertir a Zacatecas, en la capital del turismo cultural, y emprender tal iniciativa significó hacerlo, a pesar de la crisis financiera que ha padecido la Universidad Autónoma de Zacatecas en los últimos tres lustros, que a contracorriente, ha incrementado su matrícula en ésta y otras licenciaturas, postgrados y doctorados, sin tener un incremento sustancial en su presupuesto que la justiprecie.

Qué importante es para cualquier región económica del territorio nacional, caracterizado por la diversidad cultural y natural, que en Zacatecas – donde ya habido constancia del arranque de otras áreas del conocimiento como aeroespacial, electrónica, energía, entre otras-, desde la universidad pública se proponga una nueva opción en turismo, con las competencias y los valores que la actividad turística demanda.
Bien se sabe que los contrastes entre formación y práctica profesional guardan diferencias notables, a veces abismales, por lo que la práctica docente en forma permanente debe ser actualizada y ética, consciente de su papel, en momentos de definición, no sólo para prestigiar a su institución, sino sensible a la realidad social que se está viviendo.

Por partida doble, este colegiado deberá estar atento a las necesidades del mercado laboral y a las observaciones que emanan de él, acorde a las políticas institucionales y a las políticas públicas que le permitirán mejorar los resultados y el sentido de prosperidad para sus egresados.

La Licenciatura en Turismo de la UAZ en este contexto, ha pasado por mucho, desde carecer de espacios para la clase, falta de profesores y equipos adecuados, hasta asumir con responsabilidad el reto de su certificación bajo el rigor de CONAET (Consejo Nacional para la Calidad de la Educación Turística), cuyo propósito central es la acreditación de los programas educativos de nivel superior de instituciones que ofrecen turismo, mediante evaluaciones estandarizadas al más alto nivel.

A 10 años de distancia, se encuentra en proceso de rea-acreditación y desde la pluralidad se sigue trabajando por su fortalecimiento. Hay un buen equipo de profesores e investigadores que en el aula o en el campo de la investigación, se suman con persistencia a un trabajo de calidad y de vinculación con el sector cultural y turístico.

Sus alumnos se han formado con pensamiento crítico en la idea de que el futuro del País y de su Estado, se finca en la educación y en que hoy en día, estudiar una licenciatura, constituye una necesidad y una motivación para la vida.

Desde una visión crítica, cabría preguntarse, si las autoridades en sus tres niveles de gobierno y la iniciativa privada, más acá de la retórica del discurso complaciente, ¿Realmente entienden y trabajan en la gestión de mayores recursos con todo lo que implica su fiscalización para apoyar la educación superior?… ¿Realmente están vinculados y promueven acciones que fomenten la participación de los jóvenes –alumnos y egresados- con oportunidades reales para su crecimiento y desarrollo profesional?…

Una pregunta más ¿Qué hay para los jóvenes, si son ellos piezas claves de la educación y son garantía de un mundo mejor?…

Hay varias fechas relevantes en la historia de la educación superior, pero destacan a fe de quien esto escribe, la de 1921, cuando José Vasconcelos, asume el rectorado de la Universidad Autónoma de México, quien en un acto sensible a favor de la cohesión social, sentenció que “no venía a servirse de la Universidad, sino a pedirle a la Universidad que trabajara por el pueblo”. El resultado fue crucial, la mayor campaña de alfabetización en un país de analfabetas y la esperanza de nuevos niveles de bienestar para los mexicanos.

En 1950 hubo un aumento exponencial en la matrícula y a partir de 1980, la clase media se tornó más demandante y se incrementó paulatinamente hasta nuestros días, el reto de ampliación de cobertura, de la educación superior.

Sin dudarlo, con más presupuesto para las universidades que ya existen y la expansión de otras, en enclaves estratégicos para el desarrollo regional, permitiría disminuir las brechas sociales y económicas que el País, ominosamente presenta.

La Universidad es granular y circular, es un organismo vivo que replica el pluralismo, la pasión, la contaminación, la divergencia y la lucha por el poder del mundo exterior, pero tiene de suyo una gran cualidad, se reconoce a sí misma a través de la otredad, de su oposición de fuerzas y de su capacidad de diálogo.

Defendamos a nuestra Universidad, celebremos los 10 años de vida de la Licenciatura en Turismo, que día a día enseña a revalorar el patrimonio cultural, las manifestaciones del arte, la riqueza gastronómica, la administración y las matemáticas, bajo el lema de que sin educación y cultura, no hay turismo.

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