Kechiche crea una experiencia de casi 4 horas con Mektoub My Love: Intermezzo

Kechiche crea una experiencia de casi 4 horas con Mektoub My Love: Intermezzo
Abdellatif Kechiche (de lentes) en conferencia de prensa ■ FOTO: CARLOS BELMONTE GREY

■ Los traseros de mujer en primer plano: el placer y el cuerpo para La Palma de Oro

 

Abdellatif Kechiche regresa al Festival de Cine de Cannes para ofrecer una película que es más bien una experiencia de los sentidos y una ruptura con las reglas narrativas cinematográficas. Se trata de la segunda entrega de su trilogía del mektoub, con Mektoub My Love: Intermezzo.

Si la primera Mektoub, My Love (2017) había sido fuertemente criticada por lo que algunos consideraban era una película de nalgas y pechos de mujeres, ahora con esta segunda parece que Kechiche les dice: “tomen, que mi proyecto es aún más radical que lo que han visto”.

Desde la apertura con una citación Jeremias 5:21 de la biblia hace su declaración de artista: Ils ont des yeux et ne voient point, Ils ont des oreilles et n’entendent point (Oíd ahora esto, pueblo necio y sin corazón, que tiene ojos y no ve, que tiene oídos y no oye)”.

Intermezzo dura 210 minutos, y eso por un corte de 28 minutos que hizo a última hora porque la versión original son cuatro horas. No hay créditos, ni títulos, ni al inicio ni al final. La estructura es relativamente simple, cuatro episodios o largas secuencias:

La primera una sesión fotográfica que dura un minuto, es la apertura y aviso del tono de la cinta, se cierra con un primerísimo plano sobre el trasero de una mujer; la segunda, de 40 minutos, unos jóvenes en la playa. Las chicas en un bañador que marca su cuerpo con ligeras transparencias.

La presentación de los chicos. Cuarenta minutos viendo cómo se ponen protector solar las chicas, se agarran el pelo, se frotan, se echan más crema bloqueadora en los senos y por debajo de los bañadores, traseros en primer plano y piernas abiertas en segundo plano llenan el cuadro; la tercera de 170 minutos, una noche en una discoteca. Las chicas bailan toda la noche, perrean entre ellas. Traseros en primer plano agitándose, senos presionados por las camisetas, senos frotados contra otros senos. Los chicos las besan. Un poco de gin tonic, de whiskies y de champagne. En el baño de la disco un cunnilingus de 10 minutos, la mujer se expone completa toda desnuda y toda abierta;

y por último, un minuto, en una habitación un trasero en primer plano de una chica dormida, el chico a su lado está cubierto hasta la cintura. Él se levanta, se sale de las sábanas y el encuadre es de medio cuerpo hacia arriba, no vemos su desnudez completa.

Breve descripción del tono. De ahí porqué en las proyecciones no tuvo aplausos, algunos se salieron y se respiró un ambiente de incomodad. Claro, puede parecer una clásica objetivación del cuerpo de la mujer.

Y es que con solo ver los cuerpos de los actores se puede respirar sensualidad: Shaïn Boumedine, Ophélie Bau, Salim Kechiouche, Hafsia Herzi, Marie Bernard y Roméo De Lacour. Kechiche recupera la misma tropa de la primera entrega solo integrando a Marie Bernard.
Pero además de cuerpos cuál es la historia. Simple, en 1994 un grupo de amigos en Sete, sur de Francia, están disfrutando del verano. Las chicas parisinas bajan a vacacionar. Los chicos locales las invitan a unirse al grupo y a ligar. Las parisinas se integran sin temor, todo es amistad, deseo, sensualidad, amor y diversión.

Una experiencia cinematográfica y ruptura de las reglas narrativas.
En una conferencia de prensa un poco tensa por la película y por la personalidad del director, quien apenas se había sentado y los reporteros empezaban a tomar fotos, se sobresaltó y pidió que paramos de fotografiar a sus actores ya cansados “la fotografía es una arte que se aprende, y ustedes hacen muchas cochinadas”.

Se buscó que explicara su dispositivo, aunque con poco éxito porque él se rehúsa a hacerlo. Sin embargo, se pueden rescatar sus frases y armar el rompecabezas:

Es una celebración de la vida y del deseo. La música y el cuerpo. Es una experiencia cinematográfica completamente libre. Una experiencia que rompe las reglas narrativas…

Luego puede ser que algunos no sean sensible a mi mirada y al talento de mis actrices.

No son películas para responder a nadie, son para responder a una época.”

La historia pues no es una historia tradicional. No hay una trama lineal, ni un problema, no hay desenlace, ni evolución de los personajes. Bueno, hay pocos diálogos. Todo es una fiesta.

Se trata de la experiencia de un realizador interesado en romper con una tradición narrativa que se nos ha impuesto y de la que parece difícil de salir.

Kechiche lleva al espectador a una discoteca, a ver chicas bailar y a escuchar música, a tomar tragos y hablar banalidades. Por ejemplo, entre las chicas, a manera de coro griego –una bofetada intelectual a los que le señalan como un obseso del cuerpo- se cuentan cómo ellas prefieren los culos: gordos, grandes, planos, firmes, blandos, alargados, pequeños…

Personajes femeninos con agencia
“Traseros, sí claro. De dónde me vienen. De la pintura y de la escultura. Uno se pasea por París levanta la cabeza y ves traseros por todos lados. Me inspire de los colores de la pintura. Me quería poner en la posición de pintor. Por eso al principio quería los colores del impresionismo y luego, en la discoteca, algo de cubismo”, dijo Kechiche para dar algunas pistas de su dispositivo.

Que en la cinta hay mujeres y cuerpos, sí cierto y todo el tiempo.
Pero lejos de ser cuerpos objetos lo que se ve son cuerpos de mujeres que afirman su cuerpo, su deseo y su vida:

-Un cunnilingus donde solo se desnuda la mujer. Sí claro, porque ella quiere recibir el placer, quiere solo gozar.

– Un aborto y una infidelidad de la mujer. Sí claro, la mujere se va a casar con su novio de la toda vida, pero él está de viaje todo el tiempo. Entonces ella tiene placer con algunos otros, queda embarazada y decide -a pesar de la insistencia del compañero en turno de tenerlo- abortar.

El director de La vida de Adele (2013) asume sin cortapisas algo que a muchos aún les causa pena: “el cuerpo, los traseros, los senos, todo eso me pone en unos estados .. Estas imágenes me hacen vibrar. Aunque no todos pueden resentir lo que intento mostrarles”.

Seguramente saldrá en México y seguramente gustará. Falta de ver cómo será luego criticada.

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