Milpillas, vía a un mejor futuro

Milpillas, vía a un mejor futuro

Mientras en Zacatecas hay quienes, con variados argumentos, se oponen a un proyecto como el de la presa Milpillas, que garantizará el abasto de agua para los próximos 50 años, el gobierno de Aguascalientes está inmerso en un plan hídrico que asegurará la disponibilidad de ese recurso hasta el año 2050. Lo paradójico es que su escasez de agua la resolverá con el río Juchipila, un caudal que cruza territorio zacatecano.

Espera el Instituto del Agua del Estado dar a la ciudad de Aguascalientes un volumen de 113.2 millones de litros cúbicos mediante una transferencia del río Juchipila, de la subcuenca Juchipila 1, a la subcuenca presa El Niágara, con lo que tendría líquido suficiente para el consumo doméstico, para el campo y la industria durante los próximos 30 años.

Hay que recordar que el agua que provendrá de Milpillas –un volumen de 42 millones de metros cúbicos —a través del corredor Fresnillo-Zacatecas-Guadalupe, beneficiará a más de 515 mil habitantes de varios municipios; es decir, a 35% de la población estatal.

Además, tendrá repercusiones de indudable trascendencia como la reducción de la sobreexplotación de los mantos acuíferos y potenciará el engranaje que dará al estado mayor crecimiento económico.

Tan solo como ejemplo, el municipio de Jiménez del Teul, que padece el más bajo desarrollo humano e índice de rezago social más elevado de la entidad, donde 85.7 % de su población vive en pobreza, tendrá, solo con la construcción de la presa, ingresos suficientes para superar su condición de pobreza y alcanzar un nivel medio.

En Jiménez del Teul habrá empleos temporales y permanentes, proyectos de turismo alternativo, acuacultura, aumento del valor de las propiedades, mejor acceso a servicios de salud y educación, entre otros beneficios.

Si la presa Milpillas no se concretara, 15 de los 34 mantos acuíferos serían abatidos por la sobreexplotación. Los costos de la electricidad crecerían por equipos de bombeo obsoletos, con lo que bajaría drásticamente la rentabilidad de los cultivos, y así, en menos de 20 años, la agricultura zacatecana perdería toda su competitividad.

Por su ubicación geográfica, con clima seco, temperaturas extremas y escasos escurrimientos, con agua de abundantes minerales y escasa en la superficie, Zacatecas podría resentirse de un mayor impacto derivado del calentamiento global.

Milpillas no puede ni debe aplazarse, ya que el volumen total de escurrimientos en el estado es de 2 mil 294 millones de metros cúbicos, de los cuales las cuencas estatales solo retienen 33%, 761 millones de metros cúbicos, mientras el restante 67% corre a otras entidades federativas.

Por todo esto y otras muchas razones, es necesario construir no solo la presa de Milpillas, sino otros sistemas y rehabilitar o renovar los ya existentes. También será imprescindible optimizar la eficiencia física y comercial de los organismos operadores de agua potable municipales. La experiencia claramente demuestra que esos sistemas distribuidores ya no pueden ser autosustentables en la situación actual.

Comúnmente se dice que la presa Milpillas será la obra insignia del gobierno de Alejandro Tello Cristerna y quizás llegue a serlo, pero eso no es lo más importante. Lo verdaderamente vital y trascendente es que será esa la obra de mayor magnitud de este y otras administraciones gubernamentales, porque lo que se construirá es un futuro mejor y más seguro para Zacatecas.

Puede decirse en pocas palabras: Sin Milpillas, el estancamiento económico y social serán un constante riesgo para la estabilidad y el crecimiento. Con la presa se asegurará una mejor vida para todos los zacatecanos y se potenciarán las posibilidades para un desarrollo continuo y permanente.

En todo el mundo, alertado por el calentamiento global, se avizora una crisis por la escasez de agua; por esto urge que en toda la nación, y en lo local, se adopten las medidas necesarias para aminorar los impactos negativos que pudiera causar el agotamiento del actual modelo de desarrollo.

Es impostergable adoptar una nueva cultura del uso del agua, optimizar su distribución y establecer programas institucionales para garantizar que, como un derecho humano, el agua llegue a todas las comunidades y a todas las personas.

Este 2019 es, en varios sentidos, crucial para México y Zacatecas. De lo que nacional y localmente se logre en este año mucho dependerá que el futuro sea promisorio y más generoso, o corramos el riesgo de rezagarnos y hundirnos en la crisis económica y la inestabilidad social. De ese tamaño es la importancia de Milpillas.

*Titular de la Coordinación
Estatal de Planeación

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