¿Frente a la inseguridad, la amnistía?

¿Frente a la inseguridad, la amnistía?

Ante la confusión ciudadana la distorsión como arma política; esa es hoy la estrategia utilizada a fin de denostar al precandidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador, por el gabinete de Peña Nieto y las coaliciones PAN-PRD- PC y PRI-PV, que postulan, como precandidatos en éste proceso electoral Federal por la presidencia de la República, la primera al panista Ricardo Anaya y la segunda al ciudadano “sin filiación partidista”, José Antonio Meade.

El propio López Obrador se lamenta: el viernes pasado, en la comunidad de Xoxocotla Morelos, el precandidato de Morena señaló que su propuesta de utilizar la figura legislativa de ley de amnistía, como uno de los recursos para acabar definitivamente con la ola de delincuencia que hoy permea por todo el país, fue mañosamente mal entendida y ahora es utilizada para golpearlo.
Sin embargo, al analizar los planteamientos de los tres candidatos mencionados, respecto al tema ineludible de la inseguridad pública, tanto Anaya como Meade parecen coincidir en el combate a la delincuencia a partir del uso de la fuerza militar. Esto es, continuar el esquema de guerra Calderón-Peña Nieto que tan malos resultados ha dado y que Calderón negoció principalmente con el imperio del norte.

El único que parece entender el origen y significado de esta “guerra” y, en consecuencia, estar en posibilidad de terminarla, es definitivamente Andrés Manuel López Obrador; entiende que, en mucho, el origen de la tal guerra tiene que ver con el asunto de la marihuana, su utilidad y su prohibición, así como en los intereses geopolíticos de los Estados Unidos.
El origen de la prohibición de la marihuana en México data de 1940, precisamente cuando Lázaro Cárdenas la legalizó; Estados Unidos amenazó con bloquear la entrada de medicamentos a nuestro país, sobre todo vacunas para la niñez. El Gran Presidente dio marcha atrás, al tiempo que creó el Instituto Politécnico Nacional. Un país que no tiene ciencia y tecnología carece de soberanía, señaló.
En tanto que el significado de la prohibición de la producción de marihuana en los Estados Unidos y que se impuso en México y Centroamérica principalmente, no fue la protección de la salud, que a los gobiernos del imperio nunca les ha importado, se debió, en aquel entonces, para evitar la producción del hilo de cáñamo que se obtiene de la fibra de la planta cannabis o marihuana. La razón: que Estados Unidos había inventado la fibra sintética del Nylon y el principal dueño de la fábrica, el señor Dupont, requería darle primacía.
Después los motivos fueron otros. Estados Unidos siembra, cultiva y cosecha la droga mediante invernaderos de los que obtiene cannabis de buena calidad: tetrahidrocannabinol el elemento activo que tiene uso médico y lúdico; la fibra con lo que produce tela de hilo de cáñamo para la industria del vestido y calzado (tennis) principalmente y suavizantes de la piel para cosméticos, que se obtienen de derivados de las semillas.

Estados Unidos introduce hoy el extracto de tetrahidrocannabinol a México para uso médico a precios alzados: 30,000 pesos la dosis de un mes para un enfermo de epilepsia. Extracto que no tendrían ninguna dificultad técnica los profesionistas mexicanos para obtenerlo de contar con la materia prima: la planta de cannabis.
Miles y miles de chamarras, pantalones, mochilas, tenis y otros productos serían producidos en México de contar con el hilo de cáñamo a partir de la siembra de marihuana. (Cuando el gobierno norteamericano lo permita o cuando tengamos un buen presidente, no un lacayo)
Otro origen de la inseguridad ya lo hemos señalado en colaboraciones anteriores: el desquiciamiento del país por parte de los Estados Unidos para succionar los recursos nacionales sin necesidad de intervención militar como la que tuvieron que hacer para despojarnos de la mitad del territorio. La “Reforma energética” nos despoja, en un primer momento, del petróleo, la “minera, no sólo del subsuelo y sus riquezas, ahora de “todo” el espacio superficial que requieran las mineras para su expansión. Con las recientes reformas al artículo 27 de la Constitución Federal, los extranjeros pueden adquirir “con pleno dominio” playas y zonas fronterizas. El trasiego de armas de asalto por drogas con los cárteles, es el anillo que cierra la pinza.

Amnistía: (Del latín Amnesia, olvido) “Acto del Poder Legislativo que ordena el olvido oficial de una o varias categorías de delitos, aboliendo bien los procesos comenzados o que han de comenzarse, bien las condenas pronunciadas” Diccionario Jurídico Mexicano del IIJUNAM.
La potestad de clemencia es atributo de la soberanía. “En determinadas circunstancias, es más útil perdonar que castigar, más acertado olvidar que perseguir”
La amnistía tiende a apaciguar los rencores y resentimientos derivados de todo enfrentamiento político o social. Eso lo sabe López Obrador conociendo los orígenes del problema de inseguridad que padecemos, por eso atinadamente propone, para empezar, la amnistía que obviamente no es para criminales ni para secuestradores, aunque sí en general para todas las asociaciones delictuosas que han participado, así como para elementos de las Fuerzas Armadas, Policías u otros, que hayan participado de alguna manera en la comisión de ciertos delitos.

Sabe el candidato de Morena que los requerimientos internacionales al Comando Norte de los Estados Unidos para que deje de intervenir y enviar armas a México es otro de los pasos necesarios.
La política de drogas es un cambio que deberá ser motivo de Revisión.
La amnistía es apenas el comienzo de la pacificación del país y López Obrador lo sabe.

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