Fin de la neutralidad del Internet y cómo afectará a los mexicanos

Fin de la neutralidad del Internet y cómo afectará a los mexicanos

A partir del pasado jueves 14 de diciembre del 2017, el Internet dejó de ser un derecho, como el acceso que tienen los seres humanos al agua o bien la obligatoriedad de los gobiernos de cualquier país para suministrar servicios como la electricidad a sus ciudadanos, y se convirtió en un servicio privado, gracias a una medida aprobada por la Comisión Federal de Comunicaciones de los Estados Unidos (FCC por sus siglas en inglés) que fue impulsada por la actual administración republicana, encabezada por el polémico presidente estadounidense Donald Trump.

Cabe señalar que tal disposición fue impulsada por Trump y estimulada por los grandes proveedores de internet de los Estados Unidos, según ellos para favorecer y alentar la competencia, además de ir en contra de las posturas del presidente Barack Obama quien en el 2015 estableció medidas para blindar la equidad en Internet; pero a partir de ahora, generará un “internet diferenciado” para quienes puedan pagar más y para quienes paguen menos, acabará con la igualdad de los usuarios en Internet y permitirá imponer un sistema de diferentes velocidades.

La Red de redes ha dado la posibilidad a miles de personas en todo el mundo de comunicar sus ideas y provocar cambios en sus sociedades. Es por esto que la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el acceso a Internet como un derecho humano en junio de 2011. “Los gobiernos deben esforzarse para hacer al internet ampliamente disponible, accesible y costeable para todos. Asegurar el acceso universal del internet debe ser una prioridad de todos los estados”, se expresaba en un comunicado de prensa emitido por la ONU en aquel momento. Pero eso, se quedó obsoleto en dicha declaratoria.

De manera inmediata, dicha medida puso fin a la llamada “neutralidad del Internet” que se puede visualizar con la siguiente metáfora: “Si el internet fuera una autopista, la neutralidad garantizaba el mismo trato y la misma velocidad de todo el tráfico”. Pero ya no más.

Para contextualizar el por qué de esta decisión tan polémica para la humanidad, tenemos que entender el conservadurismo moderno en Estados Unidos, el cual se basa sobre la idea de que la libertad económica es necesaria para la libertad política. Es por tal razón, que Trump defiende que sin regulaciones, las empresas pueden invertir más en sus negocios y liberar su crecimiento. Es una reforma que según ellos estimulará el mercado, es una acción “capitalista” para alentar los negocios.

Aunque la determinación de la Comisión Federal de Comunicaciones norteamericana, aún podría apelarse ante un tribunal o el Congreso estadounidense, los expertos sostienen que los Estados Unidos corren el riesgo de renunciar a su papel como el campeón de un internet libre y abierto.

Este escenario, ya se vio en China, donde la idea de un internet libre ha sido eliminada eficazmente por el amplio sistema de censura en aquella nación. El gigante asiático lleva lustros aplicando reglas estrictas en el uso del Internet entre sus ciudadanos como lo son limitar el acceso a ciertos tipos de contenido y el bloqueo de sitios en la red, además de un estricto monitoreo en las actividades en línea que realizan sus residentes.

El fin de la neutralidad del Internet aplicó con efecto inmediato en los Estados Unidos, lo que tarde que temprano repercutirá en el resto de las naciones. Uno de los primeros efectos será una subida en los precios de conexión. Hará que los servicios que utilizamos en línea, como los de streaming (para ver videos o escuchar música) se vuelvan mucho más caros. Netflix, por ejemplo, se volverá más caro, de tal manera, como tendrán que pagar tarifas más altas por utilizar internet de mejor calidad para ofrecer sus servicios, necesitarán cobrar más también a sus usuarios para mantenerlo. Así que veremos que Internet se volverá mucho más caro.

En nuestro país, estos efectos, a los consumidores como nosotros se sentirán el año que entra, donde los proveedores nos ofrecerán “paquetes de servicios” en diferentes precios para de esta manera accesar a portales como Netflix o YouTube, o a plataformas para enviar nuestros correos electrónicos e ingresar a nuestras redes sociales. Esto también afectará el e-commerce, tanto para los empresarios que pretendan comercializar sus productos en la autopista de la información, como las potenciales compradores, debido a que tendrán que contar con un “paquete” amplio en megas para que puedan navegar sin quedarse antes sin conexión. Entonces, para llegar a tener un internet “completamente al 100” tendremos que pagar más.

Las mayores consecuencias están por venir: se abrirá más la brecha digital, aumentará el número de [email protected] sin acceso a conectividad y aumentará el analfabetismo digital. Triste futuro tendremos, así las cosas.

Para finalizar, sería interesante plantear a los aspirantes a las candidaturas a la presidencia de nuestro país, su postura al respecto y que podrían prometernos para garantizar la equidad del Internet, con lo cual podemos democratizar la información y el conocimiento, generando oportunidades para nuestra sociedad. ■

 

*Experto en educación y tecnología digital

Twitter: @RobertoMendozaB

Correo: [email protected]

 

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