Viajar en pequeño formato

Viajar en pequeño formato

La Gualdra 320 / Filatelia

 

Casi al tiempo que se celebraba el Día Nacional del cartero recibí una postal de Vietnam. Al reverso llevaba dos estampillas; en una se veía paisaje a una sola tinta y en la otra un colorido gallo para conmemorar el Año del Gallo. Me llenaron de felicidad, de esos placeres que se van perdiendo.

Comunicarse a distancia siempre ha sido una preocupación de los grupos humanos. Los servicios de transporte de correspondencia existen desde la antigüedad -en el México prehispánico los tamemes cargaban mercancías y mensajes-, y se puede asegurar que durante todo el siglo XX el correo postal fue un medio de comunicación privilegiado, pero no sólo noticias llevaban las cartas y tarjetas.

Hoy en día pocas personas envían cosas por correo y con ello, además de perder la práctica de la escritura, se ha perdido un oficio –el del cartero- y una tradición -el coleccionismo de timbres.

Coleccionar los timbres, estampillas, o sellos postales que acompañaban al correo era una forma de viajar, de conocer el mundo, de asomarse a lejanos países. También de mostrar y apreciar procedimientos gráficos -grabado a buril sobre plancha metálica, litografía, offset, inyección de tinta, etc. En la era de las comunicaciones virtuales, si el correo electrónico reemplaza la misiva ¿el twitter o el sms reemplazan la tarjeta postal? ¿El arte digital sustituye al arte postal? ¿Y qué podría tomar el lugar de la estampilla? ¿Qué podemos atesorar de los lugares distantes? ¿Qué forma toma el imaginario del viaje?

La filatelia fue una de las actividades de coleccionismo más extendidas en el mundo y entre todas las clases sociales. Jorge VI, rey de Inglaterra; Franklin D. Roosevelt, presidente de los Estados Unidos; Víctor Manuel, rey de Italia y Nicolás, zar de Rusia se cuentan entre los más célebres coleccionistas. Aunque la colección más famosa la comenzó en 1865 Philipp von Ferrary (un adinerado aristócrata austriaco de origen francés), y fue embargada por el gobierno de Francia como “reparación de guerra” en 1918 y posteriormente subastada, entre los años 1921 y 1926, en diferentes lotes. Ahí hablamos de expertos, o al menos de aficionados con mucha información y recursos, pero están todos los demás, los que empezaron en la infancia haciendo acopio de la correspondencia de sus parientes, de sus allegados, ensanchando su perspectiva del mundo sin perspectiva de fortuna.

El arte de coleccionar sellos o estampillas comenzó en 1841, cuando se publicó en el Times de Londres el anuncio de una joven “deseosa de empapelar su tocador con sellos usados” (forrar muebles u objetos con timbres en una tendencia que se ha continuado desde las manualidades caseras hasta el arte conceptual). Para esta afición se acuñaron términos como timbrología, timbomanía o timbrofilia, que no prosperaron. Luego, en 1864, un coleccionista francés de nombre Herpin acuñó el término filatelia con las voces griegas philos (amigo) y telos (tributo), dado que los timbres fueron creados como una forma de recibo por el pago del servicio postal. Aunque hay quienes dicen que la palabra está formada por philos y ateleia, que significa “exención del impuesto”, que viene a ser contrario a lo que se quería designar.

Y es que la historia de la estampilla empieza poco antes, en 1839, como parte de un sistema postal de prepago creado para evitar que el destinatario se negara sufragar los gastos de un envío. Enseguida, lo que sólo era un comprobante de pago, propició posibilidades estéticas y técnicas, y así las necesidades de diseño y elaboración de la estampilla incidieron en el desarrollo de las artes gráficas.

Los timbres son pequeñas obras de arte y de historia. Mediante estampillas se han celebrado acontecimientos, se ha conmemorado el ascenso y caída de próceres, se han recordado tragedias. De algunos países no quedan más que los sellos y la división política del mundo puede rastrearse a través de ellos.

Sí, todavía existen coleccionistas y colecciones, hay una Federación Internacional de Filatelia y México tiene su Federación Mexicana de Filatelia, además de unas treinta agrupaciones, clubes o asociaciones. Correos de México (de la SCT) emite hasta 60 sellos conmemorativos al año. Todavía se hacen exhibiciones, pero ¿hasta cuándo?

 

 

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra-320

 

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