Sectas comerciales que ofrecen cursos de ‘coaching’ podrían estar vinculadas al crimen organizado: Fenapcime

Sectas comerciales que ofrecen cursos de ‘coaching’ podrían estar vinculadas al crimen organizado: Fenapcime
Todas las sectas comparten un símbolo, la mano extendida al frente con el dedo pulgar doblado (Vota 4) ■ fotos: internet

■ Realizan dinámicas que atentan contra la dignidad de las personas, sostiene

■ Se tiene la hipótesis de que los propios sicarios son sometidos a ejercicios similares

Las sectas comerciales que han proliferado en México a través de cursos de coaching o “desarrollo humano”, en las que se realizan dinámicas que atentan contra la dignidad de las personas, pueden estar vinculadas con el crimen organizado, afirmó Blanca Cecilia Martínez Núñez, presidenta de la Federación Nacional de Colegios, Sociedades y Asociaciones de Psicólogos de México (Fenapcime).

Según expuso, en algunos estados del país hay indicios de que el crimen organizado está detrás de las sectas comerciales, pero también hay la hipótesis de que ese vínculo no queda en eso y que los propios sicarios son sometidos a ejercicios similares.

“Es probable que haya una relación entre estos grupos con organizaciones criminales porque, ¿qué tan difícil será matar a alguien? Puede haber alguna formación psicológica y que los hagan sentir que matar, transgredir, desmembrar, secuestrar, lastimar, tenga que ver con una cuestión de poder o empoderamiento”.

Entre las consecuencias del “proceso de transformación” a las que se somete a las personas que acuden a cursos de coaching, está la disminución de su capacidad reflexiva, y entonces es probable que los integrantes del crimen organizado sean sometidos a ejercicios similares.

Opinó que la sociedad se ha descompuesto y para los profesionales de la psicología ya es más complicado realizar diagnósticos o intervenciones, porque años atrás era sencillo detectar si una persona era psicótica, neurótica o funcional, pero en la actualidad hay casos de pacientes más complejos.

Martínez Núñez manifestó la necesidad de cuestionar la filosofía de las sectas comerciales o su propósito en la sociedad, pues sus actividades no las realizan “nada más a ver qué pasa” y, por el contrario, son grupos que están bien organizados “y debe haber un trasfondo, gente muy hábil con estrategias muy claras”.

“Tienen la capacidad para manejar los procesos emocionales de las personas. Saben a quién y cómo atraerlos, leen lo que pasa con cada una de ellas y visualizan la manera de alienarlo. Es gente que sabe lo que hace pero que definitivamente usurpa funciones en el terreno de la salud y, en lugar de ayudar a la gente a que sea más saludable, les nublan los procesos y el camino es incorrecto”, expresó.

Uno de los problemas que hay para hacer frente a las sectas comerciales, explicó, es que en el discurso no ofrecen o plantean actividades relacionadas a la psicología, sino que “venden” cursos de liderazgo o coaching, y por lo tanto no existe algún fundamento legal que les impida su operación.

Las personas que son atraídas o persuadidas para integrarse a estos grupos generalmente tienen la necesidad de ser escuchadas o requieren ordenar su condición emocional derivada de asuntos laborales, personales o sociales.

La filosofía que les plantean, para que entren a los cursos, es que aprenderán a conocerse y valorarse y a partir de eso pueden lograr metas y objetivos que antes no podían por una mentalidad limitante, pero lo cuestionable es la metodología que utilizan para ello, según comentó Martínez Núñez.

En ese contexto, consideró que una Ley de Salud Mental en México es necesaria para que el sistema de salud trabaje también sobre las emociones de las personas, sin dejar de lado el cuerpo, y que a partir de eso pueda regularse a quienes realizan actividades con el ser humano, como lo son las sectas comerciales.

“Estos grupos se nos escapan porque hablan de Liderazgo o Desarrollo Humano y eso es tan abierto y tan amplio que a veces se piensa que cualquier persona puede intervenir en cuestiones emocionales, pero no. Esto se ha salido de las manos y parece que cualquiera puede trabajar con el ser humano”, enfatizó.

En ese sentido, expuso que este momento ya existe una iniciativa de Ley de Salud Mental, pero está detenida en la Cámara de Diputados y solamente la Ciudad de México, Jalisco, Sonora y Michoacán cuentan con leyes estatales.

Es importante entonces que los profesionales de la Psicología y a los equipos interdisciplinarios de Salud Mental impulsen una ley en ese sentido para ejercer el derecho a la salud que debe contemplar el rubro emocional, además del físico.

Martínez Núñez exhortó a los profesionales de la psicología a que se integren a los colegios o asociaciones, puesto que estos organismos promueven la actualización de conocimientos y mejores estrategias para ejercer la profesión. Además, esa organización permite una mayor injerencia en las políticas públicas.

“Si los psicólogos organizados tuviéramos más presencia, podríamos auxiliar mejor a los profesores, a los padres de familia, para que desde la educación básica se pueda detectar alguna situación y evitar que las personas sean presa fácil de organizaciones que en vez de estructurar, desestructuren a las personas”.

La presidenta de la Fenapcime afirmó que las sectas comerciales incurren en actos ilegales en materia fiscal, de salud y de educación, por lo que los colegios, sociedades y asociaciones de profesionistas deben incidir en las políticas públicas para regular la operación de esos grupos.

Expuso que la Fenapcime ha tenido conocimiento, de manera indirecta, de los efectos psicológicos que provocan los cursos de coaching, y muchos de los casos refieren que los participantes entran en shock en el momento en que le exigen el cumplimiento de metas que no pueden cumplir.

Sin embargo, “es importante que los mismos participantes busquen también un apoyo legal que les permita, a través de derechos humanos e incluso de la Ley de Salud que está vigente, para que esto pueda ser más claro o evidente”, añadió Martínez Núñez.

“He tenido información de participantes que han sido muy lastimados pero no quieren hablar. Cuando se les da la orientación para el aspecto legal, nos encontramos con que la manera en que ellos operan es tan amplia que no hay forma legal para denunciarlos”.

Por último, dijo que es necesario trabajar con los niños, en los Centros de Desarrollo Infantil, en las escuelas de nivel básico, para que atiendan sus demandas y requerimientos, y que se realicen cursos con padres de familia, porque en la actualidad prevalece una desatención de estos para sus hijos por diversos factores.

“En algunos estados los padres hacen muchas horas para trasladarse a su trabajo, regresan agotados y lo que menos quieren es que haya quejas, pero si hay problemas y no hay dinero es probable que sean violentos, que transgredan y que hagan cosas que dañan al mismo sistema familiar. En consecuencia, sus hijos son presa fácil para cualquier persona”.

Concluyó que el principal planteamiento de la Fenapcime, en las iniciativas de Ley de Salud Mental, es que no se genere un nuevo gasto, sino que se invierta más en la educación, lo que significa “apostarle a la parte humana”.

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