La importancia del ejercicio y los pretextos para no hacerlo

La importancia del ejercicio  y los pretextos para no hacerlo

Están próximas ya las fechas donde tendremos principalmente mañanas y noches frías, donde escucharemos en aumento, los comentarios sobre la dificultad que implica realizar ejercicio con este tipo de clima. En algunos hay que reconocer que es solo un buen pretexto, ya que en cada época del año tuvieron otro buen argumento que les hace completar un año sedentario. Para los que si hacen ejercicio con regularidad o que no pasan el año totalmente sedentario, debemos decir que el clima, al igual que ciertas condiciones de lugares, no deberían ser relevantes para la realización de la actividad física. El iniciar el ejercicio conlleva esfuerzo mental que requiere voluntad, por ello no debes darle importancia al clima o a las condiciones del entorno, sino terminarás incrementando la duda sobre si debes o no realizar la activación física y seguramente,  si tu voluntad no es la mejor, terminarás rendido sin intentarlo.

Si no haces ejercicio tus músculos desaparecen casi en la totalidad y tus huesos se vuelven débiles, lo que te hace propenso a lesionarte. Una persona ejercitada que sufre una caída, golpe o una sacudida fuerte por algún choque en vehículo, tiene mucho menos probabilidad de lesionarse en comparación a una persona sedentaria. Las personas sin actividad física son proclives al sentimiento cotidiano de “no querer hacer nada”, a la depresión y también a enfermarse con mayor regularidad. La inactividad física sirve de catalizador del envejecimiento y todo lo anterior, sin hablar del sobrepeso y todas las enfermedades cardiovasculares relacionadas. Sabiendo todo esto, las personas con sentido común y amor propio, estarían en este momento, ya poniéndose los tenis como compromiso cotidiano de ejercitarse. No debe ser pretexto nada si de cuidar nuestro cuerpo se trata, ni el clima ni el entorno.

Pretender querer que el entorno sea ideal para hacer ejercicio es otro pretexto mental consciente o inconsciente, que lleva a la inactividad a muchos y refleja solo inflexibilidad mental creada por el ego que no desea hacer ejercicio. Lo ideal sería no crear estos bloqueos mentales y realizar la actividad física en cualquier lugar, por ejemplo subir escaleras de un piso a otro; correr en una subida cercana a tu casa; caminar temprano al trabajo llevando tus zapatos de trabajo en una mochila; ir a trabajar en bicicleta; realizar sentadillas o abdominales mientras llevas a tu hijo a alguna clase; seguir una clase por yotube mientras tus hijos hacen tarea; etcétera. Por supuesto que lo ideal sería acudir a un gimnasio, parque o instalación deportiva y que el clima estuviera perfecto, pero es necesario decir, que cualquier espacio de tres por tres metros serviría para realizar ejercicio si dejas de lado tus prejuicios y bloqueos mentales, asimismo un frío intenso solo obliga a contar con la ropa adecuada y los cuidados de calentamiento necesarios que impidan una enfermedad respiratoria. El tiempo es un factor que también se usa constantemente como pretexto, para ello basta que te respondas a ti mismo, con mucha sinceridad, cuánto tiempo le dedicas a la semana a ver televisión, a convivir y “conbeber” con los amigos, a desvelarte, a dormir minutos de más y a realizar cosas que no deberían tener más valor que tu salud, entonces después de sumar esos tiempos, reconsidera decir en el futuro “no tengo tiempo para el ejercicio”. Si lo que viene a tu mente, es que cuando haces esas actividades estas cansado, te diré que está científicamente probado que el ejercicio es un revitalizador natural, solo sufres los 5 minutos iniciales y en los demás tu cuerpo adquiere mayor energía que te hará sentir menos cansado.

La voluntad será mayor si no permites que pretextos te dominen. Piensa que no hacer ejercicio es como cavar un hoyo. A más tiempo de inactividad, mayor será el tamaño del hoyo en que te encuentras, por eso si es grande, debes tener mayor paciencia y perseverancia para comenzar a reducir la profundidad del agujero y poco a poco lograrás al paso del tiempo, estar a ras de suelo y cuando eso pase, disfrutarás sabiendo que vale la pena conocer otros lugares (sentimientos) que maravillan el alma. La voluntad se pone a prueba a diario incluso para los que hacen ejercicio cotidianamente, todos batallan mentalmente, pero la voluntad se ejercita y se hace fuerte a cada día que pasa. Todos pasan por la duda de hacer o no ejercicio, todos piensan en otras cosas de mayor satisfacción mientras preparan su ropa deportiva y todos sufren algunos minutos después de iniciar, pero ninguno que ha persistido, se ha arrepentido de haberlo hecho.

El ejercicio te ayudará a mejorar el flujo de oxigeno al cerebro; la capacidad de concentración, memoria y estado de alerta; aumentar defensas al organismo; crear endorfinas “las hormonas de la felicidad”; ayudará a la calidad del sueño (mas reparador y profundo); aumentará tu autoestima y mejora de ánimo; mejora tus habilidades sociales y; te permite apreciar y valorar la vida. Hagamos cosas buenas por nuestro cuerpo.

 

 jylnava @hotmail.com

 

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