Pese a Trump, bajaron 30% las deportaciones y aumentó el flujo de remesas: Sezami

Pese a Trump, bajaron 30% las deportaciones  y aumentó el flujo de remesas: Sezami

ALMA RÍOS

 

A pesar del agresivo discurso contra los mexicanos que ha esgrimido durante su campaña y ha continuado en su primer año de gobierno, Donald Trump, las deportaciones de connacionales disminuyeron un 30 por ciento de enero a septiembre de este 2017 con respecto al mismo periodo del año anterior, y el flujo de remesas ha repuntado.

El fenómeno atiende a las condiciones objetivas de la economía estadounidense y no al “circo mediático” montado por el presidente norteamericano, precisó José Juan Estrada Hernández, secretario de Migración del estado de Zacatecas.

Las cifras para el caso de los zacatecanos exponen que de enero a septiembre del 2017 se registraron 3 mil 60 deportaciones ya en la “era Trump”, contra las 4 mil 74 del mismo lapso pero de 2016, durante el mandato de Barack Obama.

En un recuento por años se registró el comportamiento siguiente en las expulsiones de zacatecanos de territorio norteamericano: 9 mil 809 (2011), 9 mil 793 (2012), 7 mil 213 (2013), 4 mil 872 (2014), 3 mil 721 (2015), 4 mil 837 (2016) y hasta septiembre de este 2017, las ya mencionadas, 3 mil 60.

La información tiene como fuente al Instituto Nacional de Migración (INM) y se basa en un acuerdo logrado por el gobierno mexicano con su par estadounidense para que todos los deportados sean entregados en la frontera a las autoridades mexicanas.

“Eso le ha permitido al INM llevar una estadística más o menos acertada”, aunque Estrada Hernández observó que no puede decirse que no haya excepciones, que no obstante apuntó, serían escasas.

El funcionario refirió a los años 2011-2012, como “terribles” para el fenómeno de las deportaciones.

“Nosotros hablamos de 450 mil, casi medio millón de personas deportadas, cuando el 2016 fueron en total 219 mil”.

Insistió por ello en que los números, “más allá de quien los deportó, de las estadísticas, de los ataques contra nosotros; estos números los define la economía y las oportunidades que hay para nuestra comunidad o no. No habrá muro ni política ni discurso que pueda detenerlo –al flujo migratorio- esas son mis conclusiones”.

Las deportaciones de los años 2011-2012 fueron efectos de la crisis económica del finales del 2007 al 2008, ocasionada en los Estados Unidos por la denominada “burbuja inmobiliaria”.

Observó que entre 2009 a 2010 se reestructuró la política económica estadounidense, lo que implicó “sacar la mano de obra no calificada, entre ella, la de personas sin documentos, para poder reducir el número de desempleados en los Estados Unidos”.

Explicó que en aquel país se manejan dos estadísticas, una para la población en general a la que se integra la comunidad latina  y que arroja índices de desempleo de entre 4.5 a 6 por ciento en promedio, dependiendo de cada trimestre, y otra paralela que, enfocada sólo en esta última, puede llegar hasta el 8 por ciento.

Durante el periodo del 2009 a 2012 el desempleo entre los latinos radicados en Norteamérica subió hasta el 8 por ciento, “siempre hemos manejando dos economías podríamos decir”.

Sobre el tema del flujo de remesas enviadas desde los Estados Unidos a México durante el gobierno de Donald Trump refirió que hubo un aumento sustancial en diciembre de 2016 a raíz del anuncio de esa administración de que impondría impuestos a las mismas, que las ubicó en promedio en 1.6 millones de dólares.

“Ocurrió lo lógico, si yo tengo 10 mil dólares para enviar a mi casa en Zacatecas y me están diciendo que le van a poner un impuesto, pues antes de que se lo pongan lo mando”.

El dato más reciente del segundo trimestre del presente año, registró 2.4 millones de dólares diarios insertados en las comunidades, mientras que el año anterior, en el mismo periodo el promedio era de poco más de 800 mil dólares.

“En realidad las remesas van muy acordes a la economía de los Estados Unidos” que ha logrado estabilizarse, dijo. No obstante, también aclaró, el mérito no es atribuible al gobierno de Trump, sino que es un efecto de las medidas económicas tomadas todavía por su antecesor, Barack Obama.

“Es muy importante puntualizarlo, lo que en los próximos años podamos ver -en la economía norteamericana- será la consecuencia de las políticas actuales en los Estados Unidos (…) pero definitivamente las medidas económicas del presidente Obama son las que están teniendo efectos  en este momento”.

No obstante las cifras en términos cuantitativos con respecto a las deportaciones, Juan José Estrada Hernández analizó el fenómeno también en sus condiciones cualitativas.

“Nosotros esperamos que los ataques contra nuestra comunidad disminuyan al menos verbalmente”, porque físicamente las redadas se ejecutan de manera distinta, “ahora se hacen en las Cortes, en las escuelas, se deportan a los adolescentes”.

Dijo no saber si esto es una política migratoria, pero si lo es, “para mí que es muy rara, muy desorganizada”, como toda la política que ha buscado implementar Donald Trump, comentó.

“Yo digo que es un desorden. No hay prioridades. Hay quienes dicen que las prioridades han cambiado, yo digo que la Casa Blanca está trabajando con una política desordenada en todos los aspectos y lo vemos con los conflictos que tiene con sus mismas dependencias, con otros países en su política exterior, y lo mismo pasa con la política de migración”.

Dijo que aunque “toda la vida, todos fueron deportables, los que no tenían un estatus migratorio”, no se están priorizando las redadas a ciertos kilómetros de la frontera sur de los Estados Unidos sino que se están realizando contra gente que tenía viviendo muchos años en aquel país.

“Gente que era muy valiosa, que estaba muy establecida, que tenía un negocio, una casa, que había trabajado allá por 20 años, que sus hijos nacieron allá. Eso lo ha hecho mucho más dramático”.

Ha implicado la separación de las familias, perjudicial para las personas, pues además, les dificulta su adaptación al entorno mexicano luego que han vivido la mayor parte del tiempo en los Estados Unidos, “dejarlo todo para venir aquí a comenzar de cero”.

También aludió a lo que ha ocurrido con el programa DACA mediante el que se pretende despojar de derechos ya obtenidos, entre las cuales se encuentran  5 millones y medio de personas, hijas de mexicanos que llegaron en su niñez a aquel país, conocidos de manera generalizada como los “dreamers”.

“Obviamente estarían en el último lugar de la lista de las deportaciones porque están preparados por todo lo que han invertido en ellos, sin embargo en esta política desordenada, pues no se sabe”.

Hasta el momento también precisó, aunque el Gobierno del Estado de Zacatecas ha implementado un programa para recibir a los que fueran originarios de la entidad, no se ha recibido a alguno, “no quiere decir que no hay, el peligro sigue ahí”.

Donald Trump también ha insistido en suspender el método de reunificación familiar, que afectaría gravemente a los zacatecanos porque ha sido la manera en que estos siguen llegando a Estados Unidos de manera legal.

“Por eso hay municipios con despoblamiento, porque muchos van porque no tienen otra opción y el drama de la migración indocumentada sigue, pero la mayor parte se está yendo legalmente”.

En caso de una ruptura de este sistema, también acotó, Trump abriría la puerta a otra problemática, “según el Presidente, quiere recibir solo a personas calificadas que muestren habilidades especiales”, quienes a diferencia de la mano de obra no calificada, sí representaría para los nativos una amenaza.

“Entonces sí vamos a mover los intereses de las personas que nacieron allí y va a ser un desastre para ellos”, lo que ocasionaría quizás un incremento del rechazo a la comunidad mexicana en aquel país.

Juan José Estrada reiteró por último que la migración no la definen ni los discursos ni aun las políticas migratorias de los países sino las económicas.

La manera de detener el flujo de personas hacia otros países, por ejemplo para el caso mexicano, sería establecer más fuentes de empleo mejor remuneradas.

“Estamos hablando de un país de mucha atracción y un país con falta de trabajo y de sueldos competitivos que realmente nos ponen en una situación como esta. Pero finalmente quien define cuántos migrantes van a ir a Estados Unidos son quienes les dan trabajo. Los intereses de las grandes trasnacionales. Por eso es que yo insisto en que lo único que deberían hacer los países, cualquiera que esté envuelto en un fenómeno migratorio, es organizar la movilidad humana de manera ordenada para que los derechos humanos plenos de estas personas puedan ser respetados en su tráensito”.

 

 

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