De vuelta al laberinto de la Poesía Mexicana [Parte 2]

De vuelta al laberinto de la Poesía Mexicana [Parte 2]
Eduardo Lizalde. Foto de ©Pascual Borzelli Iglesias.

La Gualdra 302 / Notas al margen

 

Como les comentaba anteriormente, hace un par de meses escribí un artículo titulado “¿Y la poesía, apá?”, que publiqué en un par de medios electrónicos e impresos, en el mismo invitaba a los lectores a contestar una encuesta sobre sus hábitos lectores referentes a la poesía. En la edición anterior, compartimos el análisis de las dos primeras preguntas, en esta ocasión le damos continuidad al análisis de las respuestas.

 

3.- ¿Quién es tu poeta mexicano favorito?

En esta pregunta sólo hubo 19 respuestas diferentes, pues la mayoría de los estudiantes contestaron que no lo tenían. La lista de los más mencionados es casi idéntica: Sabines (11), Octavio Paz (9), Rosario Castellanos (5), en este caso Sor Juana fue mencionada sólo dos veces, mientras que Xavier Villaurrutia empata con Castellanos; le siguen José Emilio Pacheco (4) y Eduardo Lizalde (3).

Los poetas más jóvenes mencionados fueron A.E. Quintero (2), Fabio Morábito (1), Julián Herbert (1), quienes ya superan los 40 años de edad; también hubo una mención a Christian Peña, quien sería el más joven referido.

Sabines encabeza la lista de los poetas favoritos y creo que esta pequeña muestra puede no estar tan alejada de los gustos reales de los lectores de poesía en nuestro país. Octavio Paz también recupera territorio luego de su muerte, y no es raro rescatar a un autor que se consideraba institucional a casi 20 años de que falleció. Paz y Sabines siguen representando dos caras de la poesía mexicana, lo popular contra lo “culto”, lo transparente frente a lo críptico, la revelación frente a la búsqueda, y los lectores de poesía siguen divididos entre estas dos formas, pero lo más interesante es que a pesar de que ha pasado más de medio siglo de que estos dos autores estuvieran en su auge, las personas siguen mencionándolos como favoritos, ¿será que preferimos los clásicos imprescindibles que las arriesgadas novedades, o más bien será síntoma de nuestra apatía por la lectura de nuevos poetas, de nuestra pereza en cuanto a la poesía contemporánea? Los poetas más jóvenes que se mencionaron tienen más de 40 años (a excepción de Peña) y todos han obtenido premios muy importantes a nivel nacional e internacional; siguen luchando por un lugar en la biblioteca de los nuevos clásicos mexicanos, pero ¿cuántos años debe esperar un poeta para llegar al nicho de Paz y Sabines?

En este sentido un caso a mencionar es el de Lizalde, quien podría ser el poeta mexicano vivo más “popular”, no sé si más leído, pero quien sigue siendo sólo mencionado por los lectores de poesía consuetudinarios, por quienes sí leen poesía. ¿Cuándo un poeta será mencionado también por quienes no leen poemas, como sucede con Paz o con Sabines, así como con Sor Juana?, y por último: ¿Servirá de algo que te mencione quien no te lee ni te leerá?

 

4.- ¿Has leído poesía mexicana reciente –escrita de 1990 a la fecha-?

A pesar de lo tramposa que pudiera resultar la pregunta, porque quién diablos va a fijarse si lo que lee fue escrito luego de esta fecha o no; en fin, lo importante no es la fecha en sí, sino saber si los lectores son conscientes de –más o menos- dónde se ubica temporalmente el autor o el poema que lee. Si pensamos que los poetas mencionados son en su mayoría personas muertas deberíamos empezar a preguntarnos si tiene sentido escribirla cuando al parecer a nadie le interesa la “nueva” poesía. Pero vamos a las respuestas:

De los 123 encuestados 86 respondieron que no, mientras que sólo 37 dijeron que sí. Del 90 a la fecha han pasado ya –y sí, aunque algunos jóvenes eternos nos aterroricemos- 27 años. Cualquier poeta joven que haya publicado a inicios de aquella década hoy debe rondar los 50 años, desde aquí nos es fácil ver que más de dos terceras partes de los encuestados dijeron no haber leído poesía reciente, o sea escrita hace 27 años por tipos que hoy tendrían cerca o más de 50 años. Esto nos deja sólo a 37 personas, entre las que no hubo un solo estudiante de prepa o secundaria, que dijeron leer o haber leído a poetas “jóvenes”. Y quiénes son estos lectores, sí: escritores o aspirantes a ello; pero incluso encuestados pertenecientes al grupo de los intereses literarios respondieron negativamente.

 

5.- ¿Cuántos libros de poesía tienes en casa aproximadamente?

Ya otras encuestas sobre hábitos lectores en nuestro país nos han comprobado que los mexicanos nos sentimos incómodos con libros en casa, sean de los que sean. Si ya los que nos obligan a llevar a la escuela nos estorban, imagínense todavía agregar mamotretos con historias ficticias, o peor: libros de poesía. A pesar de esto la pregunta no está de más, primero, porque la gente acostumbra a mentir cuando quiere quedar bien y, segundo, porque el hecho de tener libros no significa que los leamos y por supuesto tampoco es sinónimo de que hayan llegado a casa por nuestra voluntad.

48 personas dijeron que ninguno; 49, entre 1 y 10; 9 contestaron que más de 10; sólo 5 personas tienen más de 50 libros de poesía, y 7 más de 100. Los otros dijeron no saber o no contestaron.

En su generalidad estas respuestas son proporcionales a los hábitos lectores de quienes respondieron. Fueron los que tienen más de 10 libros quienes leen poesía de manera cotidiana, pero prácticamente fueron los que tenían más de 50 los que respondieron afirmativamente cuando se les preguntó si conocían autores recientes, y estos mismos también mencionaron más nombres de poetas jóvenes en las preguntas subsecuentes.

Pero la pregunta aquí es ¿cómo llegan esos libros a sus manos? Por poner un ejemplo: yo tengo más de 100 libros de poesía en casa –cantidad muy inferior al espacio que ocupan géneros como la novela o el ensayo en mis estantes-; sin embargo, menos de la mitad los he comprado yo mismo, muchos me los han regalado: en diversos eventos literarios, los poetas entusiastas que enjaretan su ópera prima a la menor provocación, amigos míos que me dan sus libros o me presentan a un poeta que, según ellos, debería leer, etcétera. Algunos los he leído y me han gustado, otros no los he leído, muchos no me han gustado. ¿Qué pasa con ellos? Los olvido, se vuelven tan inútiles como el polvo que acumulan. Yo también respondería que sí, que sí he leído poesía reciente, mucha para mi desgracia. También diría que tengo más de 100 libros de poesía en casa, que leo más de 30 al año, pero eso no significaría en ningún caso que 1) esté apoyando al mercado poético mexicano (¡ja!), porque son raros los ejemplares que compro, 2) que me guste la poesía mexicana actual y 3) que tenga la calidad moral e incluso la capacidad intelectual para juzgar lo que es o no buena poesía en este país.

 

[Continuaremos con las respuestas en la siguiente edición]

 

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_302

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