Festival Cultural Zacatecas está siendo desplazado por el Sábado de Gloria de Jerez

■ Proponen revisar políticas culturales estatales con motivo del inicio “de la fiesta cultural por excelencia”, el FCZ

■ Zacatecas posee mucha riqueza cultural, creadores, pero necesita que nos pongamos las pilas todos para gestionarla

■ Se había estado consolidando hasta el sexenio anterior a la Plaza de Armas como un escenario multitudinario para conciertos de música popular; el asunto es ofrecer un balance entre los contenidos

No obstante sus 31 años de realización, el Festival Cultural Zacatecas (FCZ) está siendo desbancado por el Sábado de Gloria de la Feria de Primavera de Jerez. La política cultural en Zacatecas requiere de la transversalidad de esfuerzos institucionales y sociales –que involucren a públicos, artistas, académicos y gestores culturales- para lograr trascender a los gobiernos y sus políticas sexenales y partidistas, que por ejemplo, han llevado por vaivenes de arriba abajo –cada vez más abajo-, al producto cultural más consolidado, el FCZ.

En este sentido, un modelo distinto para el FCZ puede constituirse en un motor de la creación cultural de la entidad que concilie distintos intereses, por un lado fomentar la producción artística y cultural local en se muestren las identidades de los zacatecanos, pero también ofrecer contenidos para el público y artistas locales que enriquezcan su bagaje cultural, a la par de servir como un elemento de atracción turística.

Fue lo expuesto en Synergia, el programa de La Jornada Zacatecas TV dirigido por Raymundo Cárdenas Vargas, mediante el análisis de la historiadora y gestora cultural María del Carmen Reyes y el académico Marco Antonio Torres Inguanzo.

El director de La Jornada Zacatecas propuso la revisión de las políticas culturales estatales con motivo del inicio “de la fiesta cultural por excelencia”, el FCZ 2017. Y preguntó a sus invitados si el evento recuperó en esta primera emisión organizada por la actual administración “esa mística que tenía”, pero también sobre el qué hacer para convertir a la Cultura en un factor de desarrollo social y económico de la entidad.

“El Festival Cultural Zacatecas se está volviendo un destino satélite del Sábado de Gloria”, informó María del Carmen Reyes. Quien mediante la herramienta Google Trends (el buscador más usado en la Red de redes) ha dado seguimiento a esta tendencia en los años recientes.

El principal interés de las personas es asistir al Sábado de Gloria y después al FCZ, lo que es “alarmante”, dijo, si se piensa que en el sexenio de Miguel Alonso Reyes se buscó posicionar a Zacatecas como “la Capital de la cerveza”.

Para dimensionar la problemática, expuso como ejemplos las asociaciones universales que ya se hacen por ejemplo, de París con su Torre Eiffel o de Egipto con sus pirámides.

Manifestó que se descuida la imagen emitida y la imagen percibida de un lugar por las instancias gubernamentales, por lo que si se trabaja en proponer y difundir la idea “Zacatecas-cerveza”, esta asociación se convierte en una etiqueta “difícil de mover”, pero además, observó que el binomio no corresponde a lo que la entidad ofrece culturalmente.

“Sabemos que Zacatecas posee mucha riqueza cultural, muchos creadores, pero necesita que nos pongamos las pilas todos para gestionarla”, agregó.

Esto significa expuso, que el tema no es una responsabilidad única de las instituciones gubernamentales, del propio gobernador o director de cultura en turno, sino que debe buscarse que trascienda a los gobiernos, de tal manera que éstos, sean del color que sean, colaboren en su gestión pero no la determinen.

La directora de Finestra empresa de gestoría y análisis cultural, comentó que el rubro Cultura ha sido expuesto por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y a Cultura (Unesco), como el cuarto pilar del desarrollo de las sociedades, pero es un tema que debe plantearse mediante políticas de largo plazo.

Celebró por ello las sinergias producto de la colaboración de distintos actores sociales para mejorarlo, pues “lo que se invierte en Cultura se gana en bienestar social y se refleja en Seguridad, en Educación, e incluso en Salud”.

Al Festival Cultural Zacatecas se le sigue viendo como un espectáculo que debe dar gusto a públicos que dividen sus orientaciones entre lo popular y la alta cultura, “como si estuvieran peleados”, lo que abre más la brecha entre ellos.

El tema por eso, no es el gusto de unos y otros sino el establecimiento de un diálogo que involucre la retroalimentación entre públicos y organizadores del evento, pues observó, la sociedad ya no cumple con el rol de simple espectador que se le ha querido asignar.

Los consumidores culturales emiten reacciones, por lo que debe involucrarse en este ejercicio de comunicación a las asociaciones civiles y proyectos ciudadanos.

La propuesta ha sido ya puesta en marcha en la presente administración mediante un consejo ciudadano que tiene planteado proyectar su quehacer a largo plazo.

“Eso a mí me parece excelente, es lo que siempre he estado pelando, un proyecto de este tipo para que trascienda los sexenios”, pues dijo, no puede ser la política cultural un borrón y cuenta nueva en cada cambio de administración gubernamental.

María del Carmen Reyes también ponderó lo que los humanistas pueden hacer en el tema de la gestión del turismo cultural, pues las ciudades y los pueblos no pueden ser nada más “un objeto de mercado”.

Debe haber alguien que las defienda de la sobreexplotación, y que concilie tanto los objetivos de la promoción y goce que implica el reconocimiento de la existencia de un mercado turístico internacional con su cuidado patrimonial. Y la mejor manera que se ha encontrado es “tener contento al habitante” antes que al visitante.

A partir de que en 2012 el presidente Enrique Peña Nieto anunció su apoyo al turismo cultural, se generó una vorágine que “patrimonializó” la pelea de gallos, la Procesión del silencio o la fiesta taurina, que en el caso de Zacatecas implicó la copia de productos culturales de otros estados.

En general el fenómeno atiende a otro que enunció la gestora cultural como “disneylandizacion”, y que se da a nivel mundial al tratar de proponerle al turista lo que se sabe que espera obtener en cada destino.

“Y se les hace toda una producción para que parezca que vas a donde nadie va y justo cuando llegabas empezaban a bailar”.

Esto dijo soslaya las identidades locales por lo que dijo, el turismo cultural no se trata de copiar productos, sino de conocer identidades.

Trajo a colación también respecto de la mala gestión de un lugar el caso de Venecia, una ciudad que comentó, “está muriendo de éxito”, pues aunque tiene garantizado el tema de la atracción turística se ha vuelto inhabitable para los venecianos.

Raymundo Cárdenas Vargas comparó este fenómeno con lo que ocurre actualmente en el Centro Histórico de Zacatecas, mismo que a partir de su gestión turística ha ido expulsando a sus habitantes, propiciando su despoblamiento el abandono y destrucción de sus edificaciones.

Marco Antonio Torres Inguanzo centró por su parte, el análisis en el modelo de Festival Cultural Zacatecas que puede plantearse a partir de las siguientes emisiones, ya que la actual 2017 tuvo que acortarse tanto presupuestalmente como en tiempo, y resolverse el tema de sus contenidos en este contexto.

Opinó que el FCZ debe convertirse en un motor de la creación local de manera que sobre todo los jóvenes encuentren en él un estímulo para entrar en proceso de formación artística de alta inventiva, cuyo premio sea su inserción en este evento cada año.

El Festival Cultural Zacatecas “debe ser la exhibición, la fiesta de lo propio”, lo que involucraría no sólo el tema de la tradición, sino de la innovación.

Trajo a colación el caso de Oaxaca, donde los turistas viajan para ver sus identidades culturales, pero dijo que en el caso local la propuesta debe ser mixta en tanto incluir contenidos externos.

La tarea es empezar a discutir el modelo de festival que enlace las políticas de formación de públicos y creadores con el tema turístico, puntualizó.

“Me parecería interesante que a partir de este festival en adelante se genere este proceso para construir entre artistas, gestores, académicos, un modelo que más o menos nos guste y no sea un asunto del funcionario, lo que le interese, o si al gobernador le gusta o no sino de una política de Estado, lo cual significa planeación estratégica”, puntualizó.

Ambos analistas coincidieron en que el planteamiento del Festival Cultural Zacatecas 2017 exhibe una preocupación por empezar haciendo “las cosas bien”, dijo Marco Torres Inguanzo. Mientras que María del Carmen Reyes observó que sí abona por la difusión de la diversidad cultural y apuesta en su programa a la formación de públicos.

“Habría que ver ahora por el resultado. Cómo lo recibe la gente”, pues es cierto dijo, que se había estado consolidando hasta el sexenio anterior a la Plaza de Armas como un escenario multitudinario para conciertos de música popular, por lo que el asunto es ofrecer un balance entre los contenidos.

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