Estados Unidos, la oportunidad del cambio

Estados Unidos, la oportunidad del cambio

La campaña electoral por la candidatura presidencial en Estados Unidos de Bernie Sanders, ha despertado sentimientos inesperados. Pareciera que la gran cantidad de jóvenes que lo apoya, empieza a romper con las ideas conservadoras, ya no digamos del Partido Republicano tradicional, sino también con las del propio Partido Demócrata por el que Sanders disputa la postulación.

Una crisis económica prolongada y un Bernie Sanders adversario de la austeridad, las guerras, las invasiones y los golpes de Estado organizados por Washington, parecen ser el motor del nuevo movimiento. La juventud estudiantil y una intelectualidad que protesta contra el sistema son, hasta hoy, sus bases principales de apoyo.

Con la campaña de Sanders y la candidatura de Donald Trump, el viejo debate sobre “Socialismo o Barbarie” pareciera retomar su actualidad en Estados Unidos:

Sanders, quien se reivindica como un socialista democrático y asegura estar impulsando una revolución política en su país, mantiene un programa progresista para su pueblo, especialmente para la juventud, los sindicalistas y la clase trabajadora en general. Habla de lucha entre la clase de los multimillonarios y el pueblo trabajador y, lo más relevante e inesperado, promueve un debate sobre el socialismo entre el conjunto de la sociedad norteamericana, queriendo dejar atrás la satanización desatada durante “la guerra fría”, para abrir paso y legitimación sobre las conciencias de la nación más poderosa del planeta. Encuestas recientes indican que muchos jóvenes piensan que el socialismo puede ser un sistema mejor que el capitalismo.

En cambio para el magnate Donald Trump, en el centro de su debate están la inmigración mexicana (la que despoja del empleo a la gente blanca) y la musulmana. Para él son las mayores amenazas contra la sociedad norteamericana. Frente a eso, pretende construir un muro entre México y EE UU al mismo tiempo que expulsar a todos los musulmanes. Su Programa, discurso y acciones, están azuzados por el racismo, la xenofobia y la guerra…

Con la crisis norteamericana en curso, la subcontratación y el empleo temporal sin días festivos han crecido considerablemente. Mucha gente no tiene ya un empleo estable, ni disfruta las dignas condiciones laborales del pasado. Los pequeños y medianos negocios están igualmente siendo seriamente afectados. Por eso es que la pequeña burguesía, a la que pertenecían esos negocios, reaccionó contra los gobiernos republicanos y demócratas para formar, con el apoyo económico de sectores de la gran burguesía, el nuevo movimiento político de la derecha dentro del partido republicano conocido como el Tea Party. Este fue el primero paso hacia la creación de la nueva derecha del hoy Partido Republicano dominada por Donald Trump y Ted Cruz.

Pero esta misma crisis, provocó también nuevos movimientos sociales como el Occupy Wall Street (2010) y Black Lives Matter (2014). Estas tendencias representan reacciones en contra de la desigualdad económica y la desigualdad racial; contra el papel de los bancos y empresas en la política; contra la política gubernamental belicista y las políticas de austeridad; contra la represión y el racismo que les acompañan.

Este movimiento –Occupy Wall Street– es la cuna de la campaña de Bernie Sanders quien abandera sus reivindicaciones y eslóganes dándoles la forma política y programática que carecían. Por eso, cientos de miles de jóvenes en todo el país se han sumado a esta campaña. La gente joven, que no puede encontrar trabajos fijos con sueldos dignos, está apoyándola decididamente.

Los hay también quienes, manteniendo sus reservas frente a la postulación de Sanders, lo apoyan al mismo tiempo que buscan formas de acercarse a la juventud y a [email protected] sindicalistas. Estos simpatizantes mantienen al mismo tiempo su independencia política dejado en claro que, si Sanders pierde las primarias y apoya a Hillary Clinton, ya no lo seguirán.

Pero tras esta última posibilidad, el senador Sanders –que durante su campaña impulsa paralelamente la auto organización y el autofinanciamiento entre los sectores juveniles– podría en el mejor y más esperado de los casos, conducir –según una reciente reflexión de Almeyra– “a la ruptura de los mismos con la dualidad de partidos que en el fondo forman el partido único del gran capital imperialista estadunidense… A la construcción de un tercer partido de masas independiente del establishment…”

Claro siempre y cuando Sanders no capitule. ■

 

Fuentes: Guillermo Almeyra  (La Jornada)  /  Ethan Earle  (Viento Sur)

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