Periodismo y narrativa

Periodismo y narrativa

A Diego Enrique Osorno

¿De qué manera dar cuenta del espíritu, que, eslabonando las distintas ideas compartidas, recorrió -con singular viveza- las actividades realizadas, por el grupo de escritores y periodistas congregados en el marco del 4 Encuentro de Narrativa, cuyo eje fue enunciado así… periodismo y narrativa: fronteras convergentes?

Una -incluso mínima- justicia poética exigiría escribir una crónica cuya precisión y orfebrería, me temo que rebasa -con mucho- lo que pueda lograr  en estas notas, realizadas una semana después -y a vuela pluma-. Me limitaré a tres breves viñetas, y algunos comentarios provisionales.

Desde sus respectivos quehaceres, un elemento central, fue lógicamente: clarificar aquello que los une y lo que los diferencia. Se trazaron mapas, visiones y herramientas compartidas, derivadas de experiencias plurales, polifónicas, desde las “fronteras convergentes” de cada uno de los oficios.

Para algunos, a fuerza de entrecruzamientos, dichas fronteras son prácticamente inexistentes, en la medida que, lo fundamental, es la preocupación -compartida- por la creación de formas narrativas, cuya genealogía remontaban a los orígenes de la literatura occidental, y de la crónica historiográfica.

Para otros, desde los primeros conversatorios, hasta los últimos, se trata de dos oficios creadores, que más allá de los potentes vasos comunicantes, que los vuelven indisociables, siguen, no obstante, manteniendo propósitos, y compromisos con la generación de procesos de subjetivación, así como con los modos de recrear lo existente, y de prefigurar lo por-venir, entre otros elementos, que terminan diferenciándolos (suficientemente para las necesidades/uso), en dos tipos de creaciones irreductibles.

Significaciones comunes: creatividad, belleza, responsabilidad, compromiso; pero, convenios -con addendum- diferenciados.

Alineada con esta última perspectiva, se terció, haciendo una crítica -ácida- a una parte –creciente- de la literatura mexicana actual, por su “ombligismo literario” (así sea mediado por el “mecanismo novelesco”, etc.), por su ciega indiferencia a los problemas – extremadamente graves-  del mundo contemporáneo. Razón por la que se proponía, como parte de la “cura”, una mayor exposición de los creadores literarios al periodismo a secas, es decir, al registro de “calle”, de la historia en curso -a boca de jarro-. La elucidación en común, dejó abiertas líneas de reflexión, sobre las que es necesario volver, dándoles continuidad.

Otro tema abordado giró en torno a las mujeres y la narrativa, (“el punto de vista de ellas”), las dificultades para circunscribir desde una perspectiva de género, la creación literaria, se manifestaron en los distintos -encontrados- puntos de vista. Desde quién, reconociendo una cierta distancia con la perspectiva de género, planteó, por su lado, la importancia –insoslayable- de que las mujeres tuvieran su propia voz –periodismo y narrativa-, mientras, por otro lado, desde una cierta autonomía del arte, se consideraba, que en la literatura, el trabajo en torno a la forma (y/contenido), era lo esencial, y no que sus autores fueran hombres -o mujeres-. Ese laberinto entre feminismo, narrativa y mundo social-histórico, lleva a pensar, como analogía, en las inmensas dificultades que atraviesan las víctimas de la desaparición en México, para construir una voz propia partiendo de las atrocidades de tantas ausencias.

Un tercer tema, música y narrativa, en una mesa chispeante,  rica en referencias a músicos que incursionaban en la narrativa –principalmente autobiografía-, y a narradores y periodistas que escriben sobre música.  Queda la pregunta sobre el doble registro -musical- de la narrativa, la que existe a nivel sonoro, y en un segundo registro, la musicalidad propia de las significaciones. Sus resonancias, en remisiones entrecruzadas,  conforman el tejido narrativo.

Uno de los legados, especialmente potente de este 4 Encuentro, ha sido, el volver a poner en evidencia la extraordinaria importancia de la cultura, parte esencial de nuestros bienes comunes, hoy en peligro, ante el brutal formateo del imaginario social dominante, que degrada –también- la calidad del acceso público a la literatura y el periodismo.

En plena “crisis de los derechos humanos”, los autores participantes en el 4 Encuentro, siguen cumpliendo con el cometido de arrancarnos de nuestras rutinarios “marcos mentales”, y nos ofrecen “una ventana abierta”, a través de formas -y contenidos-, al “ruido y furor” de la historia en curso, permitiéndonos  vernos “doble”: individuos socialmente fabricados; sujetos reflexivos y deliberantes. Esa ventana abierta, aviva nuestro deseo de torcer la extremadamente violenta y autodestructiva “hoja de ruta”, a la que, a… piñón fijo, el capitalismo mafioso actual, con la forma-Estado a su servicio, nos mantiene encadenados y –aparentemente- con todas las salidas bloqueadas.

Más allá de…  políticas culturales, crisis de la industria periodística, precios de libros, acceso universal -y gratuito- a los bienes culturales, del derecho a la cultura -cada vez más- conculcado… Persiste un substrato de “economía del don”, apunta a trascender la mezquindad gremial –autocriticada-, impulsándonos  a abrirnos hacia formas de empatía radical pero, es -aún, claramente- insuficiente.

Muchas otras –riquísimas- vetas del 4 encuentro, quedan a cielo abierto. Limitarse a dar gracias, es devaluar el regalo. ■

 

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zacatecana.caravananacional

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