Conciliación Nacional para el Progreso

Conciliación Nacional para el Progreso

México requiere con urgencia de una cruzada nacional que motive la conciliación de los intereses de la Patria; está visto que la división interna es propicia para las ambiciones de los Estados Unidos de Norteamérica y otras naciones que ven en nuestro territorio un campo fértil para lucrar con el miedo, la desesperanza y la pérdida de toda una generación de mexicanos que se encuentra inmersa en un tornado de violencia, drogadicción, alcoholismo, sexo y corrupción. Ante este océano de dolor en el que nos encontramos casi todos, los mexicanos debemos unirnos en acuerdos que reconcilien los divergentes modos de ver la vida y el progreso de nuestro país. A nadie beneficiará tanta violencia, tanta ingobernabilidad, tanto desasosiego y afectación a nuestros derechos humanos fundamentales. ¿Que será de México si no se fortalecen las instituciones que promueven la justicia y la democracia? ¿Qué destino sufrirán nuestros hijos cuando las autoridades permiten el saqueo los recursos naturales y promueven el incremento de la pobreza? Sin duda nuestras conciencias y ejercicios intelectuales responden en silencio lo que muchos intentan acallar por la vía del miedo ejemplificado con asesinatos a la libre manifestación de las ideas. Lamento mucho que la violencia sea usada hasta para dar solución a conflictos domésticos, contrario a inyectar un poco de paz y armonía a nuestras relaciones humanas más básicas, lo cual habla de una cultura que se adentra en la aceptación de la violencia como un sistema de vida con el que cohabitamos ordinariamente.

El caldo de desechos sociales como la corrupción, la delincuencia, la simulación gubernamental, la pobreza, la marginación, la aristocracia encubierta, el crecimiento económico cero y otras adversidades, son religiosamente servidos a los mexicanos, tres veces al día como suculento manjar al que nos hemos acostumbrado a deglutir sin hacer gestos, de ahí la necesidad de tomar decisiones de amplio calado. Primero, o resolvemos de fondo los problemas medulares de México o, segundo, nos damos en la madre unos a otros pues la mesa está servida para terminar con el prójimo y dar rienda suelta con el agotamiento de la Nación como país habitable. Está visto que actualmente no se puede progresar por la senda del trabajo, el esfuerzo y la capacidad, ya que predomina el otorgamiento del mandato a ilusos personajes de apariencia afable y de oscuros intereses, infestados de ignorancia y ambiciones personales. Hasta los más imbéciles politiquillos de banqueta han aprendido a engañar con la palabra y a absorber las cualidades de adeptos y adversarios, presumiendo triunfos, proyectos e ideas ajenos como propios. En este contexto, resolver de fondo nuestros problemas centrales, requiere de una amplia campaña de concientización para decirle a los jóvenes y al pueblo en general, que la violencia no es la vía por la cual transitará el progreso y el desarrollo de México, necesitamos masificar la idea de que vamos directo al matadero, a la extinción social con todo y la cultura y nuestra identidad patriótica, y que ante éste río que nos han ayudado a revolver, los ganadores serán los capitales extranjeros, aquellos que por debajo del agua y con la complicidad de algunos nefastos servidores públicos, saquean nuestra riqueza natural, mientras nosotros estamos embebidos en el complejo juego de los que asustan y los asustados o, bien, adentrados en el sofocante encierro de nuestros hogares ante la continua ráfaga de focos que se tuenan o cuetes que zumban aunque no haya santos que festejar.

Conciliemos México a partir de la unión de todos los actores políticos, fomentemos la idea de hacer de nuestra patria una Nación fuerte para competir en lo global en todos los ámbitos, aprovechemos los magníficos talentos que emergen de cada una de las entidades que formamos el Pacto Federal, impulsemos nuestra amplia cultura y nuestras ricas tradiciones; urge que los medios de comunicación den paso a otra forma de sostener sus ambiciones sin lucrar con el dolor ni ser cómplices del poder que juega a la intimidación colectiva. El país requiere de un líder genuino que promueva la unión ante la adversidad, que siente a los grupos antagónicos que luchan por el poder en todas sus formas, que promueva grandes acuerdos, que luche por los intereses de la Nación, que trabaje por el progreso de México y que siente las bases de un país que sea el ejemplo y no la vergüenza de Latinoamérica. Ojalá. ■

 

*Representante de Zacatecas ante el Consejo Consultivo Nacional para el Desarrollo Sustentable

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