Desnutrición infantil entre pobres: grillete de sujeción

Desnutrición infantil entre pobres: grillete de sujeción

Si un niño padece desnutrición antes de los 5 años, estará cargando con una desventaja para competir por un mejor nivel de vida durante el resto de su existencia. Por ello, la desnutrición infantil es un tema tan sensible: es un motivo que asegura la reproducción de la pobreza entre generaciones; o dicho de otra manera: la desnutrición a edades tempranas amarra a los pobres en su pobreza, porque les quita capacidades físicas y cognoscitivas elementales que constituyen armas estratégicas en la lucha por la vida.

El panorama en desnutrición no ha mejorado mucho, si comparamos la mejoría con los ritmos del pasado más lejano, pero también si lo comparamos con el resto de América Latina. Los rasgos de asociación de la desnutrición con sus factores de prevalencia muy poco se ha movido: entre más pobre es un hogar, más desnutrición existe, y esa relación se convierte en un círculo vicioso que no se ha logrado romper con los programas de transferencias monetarias directas (que es para lo que están diseñadas) como el programa Oportunidades (muy diferente al resultado del programa de transferencias en Brasil).

La desnutrición también se asocia a la ruralidad, la diferencia entre zonas rurales y urbanas es de más de 15 por ciento, y los rangos de variación de hace seis años a la fecha es muy reducido. Por ejemplo, en el caso del rasgo de anemia en niños menores de 5 años, de 2006 a 2012, sólo varía 3 por ciento: de 26 pasó a 23 por ciento. Una nimiedad si lo comparamos con Sudamérica, donde hay disminuciones hasta de 45 por ciento en los avances en estas mismas políticas de salud y desarrollo social.

Otro factor asociado que no es la ausencia física de alimentos, es la mala (in)formación en los hogares, la que se asocia a la baja escolaridad de la madre; es altamente notorio cómo la correlación entre hogares con madres con escolaridad superior a la secundaria es tres veces menor la incidencia del problema, respecto a las madres que no llegan a terminar la primaria. La educación de la madre es clave en el manejo de los problemas de alimentación de los pequeños.

Tal vez sea uno de los factores que tienen que ver en el poco impacto del programa Oportunidades, que otorga no sólo los apoyos monetarios para alimentación, sino suplementos alimenticios a madres embarazadas y en lactancia. Pero los resultados de la anemia son un indicador de que el programa está fallando en la parte de la implementación, porque parece que en teoría, al dar apoyo monetario y en suplementos alimenticios, la frecuencia de la desnutrición y la anemia deberían bajar mucho más. Es algo que debe reestructurarse con prontitud, porque mucho del futuro de 34 por ciento de la población se juega en su infancia.

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