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domingo, 3 marzo, 2024
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La otra campaña de la derecha ¿una oposición sin bandera?

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Por: BENJAMÍN MOCTEZUMA LONGORIA •

Acontecimientos de último momento, expresiones fieles de la realidad mexicana actual, merecen nuestra atención. Uno de ellos fue protagonizado por el magnate de la comunicación del bloque conservador, el español naturalizado mexicano Joaquín López Dóriga (por cierto, ha dicho en varios momentos que el tiene el “orgullo” de ser mexicano porque escogió serlo y que nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador es mexicano por accidente, por haber nacido en México, no por haber escogido ser de esta gran nación. Por el momento no me distraigo más en el tema), quien en Radio Fórmula aseguró, sin evidencia alguna, que los damnificados de Acapulco, por el huracán, no estaban siendo atendidos por el Gobierno Federal. “Le están mintiendo, señor presidente”.

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López Dóriga parecía un noble caballero defensor de los damnificados y de la verdad. Mientras, el presidente le respondió desde la mañanera y lo emplazó a que, con humildad, se disculpara públicamente de emitir una información que no corresponde a la realidad. Se comprometió a enviarle al comunicador todas las pruebas de que se ha apoyado a más de 250 mil familias de Acapulco. Y, al poco rato, estaba Joaquín, al que algunos le llaman “el ticher”, burlándose de que hasta el momento no había llegado la secretaría del bienestar Ariadna Montiel Reyes con las pruebas que prometió el presidente e hizo el trabuco de ser él quien emplazaba a la secretaria a ir a su programa “si es que le dan permiso”.

Cuál sería la sorpresa, la secretaria de bienestar se trasladó desde Acapulco, dónde vive desde que causó desastres el huracán, hasta el programa de Radio Fórmula que se transmite desde la ciudad de México. Llevó consigo un camión repleto con los más de 250 mil expedientes e invitó amable, respetuosa, pero contundente, al magnate conservador a que llamara por teléfono a quien quisiera, de los expedientes ahí trasladados, para verificar que los apoyos se han ejercido. El “ticher” se hizo el occiso y no llamó a nadie. Ahí estaban las pruebas de que había mentido y vociferado sin verificar su dicho, “que le mintieron sus auxiliares” o, de plano, que mentía “como respira”, había dicho Elizabeth García Vilchis desde la mañanera.

No se trata de un hecho aislado, sino de una conducta recurrente de la derecha corrupta, de los partidos opositores y de los comunicadores de ese bloque conservador. Por ejemplo, Loret de Mola, continúa insistiendo en que los hijos del presidente, quienes se mantienen ajenos a la vida partidista e institucional de su padre, realizan tráfico de influencias y corrupción. Como señaló AMLO, es muy difícil llamar periodista a Carlos Loret, es muy corrupto.

Las afirmaciones falsas de la candidata de la derecha Xochilt, expresadas en Guanajuato, de que la percepción de inseguridad en el Distrito Federal es mayor al 80 por ciento, mientras en Guanajuato es del 82, constituyen un flagrante embuste que se pueden refutar con los datos del INEGI. También dijo ahí que la inseguridad se ha disparado porque el presidente López Obrador “decidió dar abrazos a los delincuentes y balazos al pueblo”. Más maldad, mala intensión y falsa no se puede ser. El presidente no da abrazos a los delincuentes y tampoco reprime al pueblo, ni a sus opositores, mucho menos reparte balazos. Y no todos los muertos son “blancas palomitas”.

Las mentiras de que hay escasez de medicamentos, de que la mega farmacia no funciona, de que fracasa la seguridad del segundo piso del tren interurbano, de que la refinería de dos bocas no refina, de que se produce ecocidio con el tren maya, de que en el Felipe Angeles no se puede despegar por la presencia de un cerro o que su torre de control está ladeada, forman parte de la otra campaña de la derecha corrupta.

Nuestra oposición navega a la deriva. Sin bandera. Ha sido incapaz de proponer un nuevo rumbo que no sea el retorno al pasado que los llevó a la derrota. No se les conoce ninguna propuesta que les permita dar un paso al frente. El movimiento de transformación sigue haciendo valiosas propuestas, encabezadas por el presidente, que empujan hacia adelante. Toda su apuesta se enfoca en desprestigiar lo que ellos no hacen.

Por eso, su única y fracasada lucha se encamina a hacer todo para “demostrar” lo indemostrable: incompetencia institucional, fracaso, corrupción, inseguridad, crisis, devaluación, desempleo, caída del crecimiento, desastre de la economía, autoritarismo, reelección de López Obrador, dictadura, etc.

Nuestra derecha no aporta materia de debate, es mediocre, propositivamente vacía, banal. Todo lo centra en mentir e invitar a discutir sobre la mentira misma. Lo único real es la existencia de sus mentiras. Peor, los principales protagonistas se cargan un historial que, por si mismos, son el refutar de sus afirmaciones.

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