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miércoles, 27 octubre, 2021

La suerte de Ulises

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Tal como sucedió en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador al frente del entonces Distrito Federal, la estrategia de Morena en los estados donde habrá cambios de gobierno local prioriza acomodar a sus candidatos y candidatas en las capitales de cada entidad. Generar contrapesos desde los municipios capitalinos, con candidatos y candidatas de la Regeneración Nacional.

Recordemos que, desde el año 2000, el tabasqueño utilizó entonces las mañaneras para buscar un lugar en la agenda pública del país, en un sexenio en el que Vicente Fox Quezada no marcaba las líneas de los temas nacionales. Pues bien, la estrategia electoral parece replicar el mismo uso propagandístico del partido en el poder.

Aquel pleito entre el Jefe de Gobierno del DF y el presidente de la república concluyó con el voto para desaforar a López Obrador. Una campaña que lo catapultó hasta la candidatura de la coalición PRD-PT-Convergencia, con amplias posibilidades de disputar la residencia en Palacio Nacional. Y por sus resultados, Andrés Manuel construyó esa estrategia como fórmula política.

Esta parece ser la lógica más adecuada para explicar por qué todos los convenios de coalición llevan el color guinda siglado en las capitales. Zacatecas no es la excepción. Sin embargo, a estas alturas no se descarta la posibilidad de cambiar la asignación de partido para el Verde Ecologista, puesto que en la negociación de partidos lo único seguro era el nombre del candidato.

Jorge Miranda Castro, Secretario de Finanzas, deberá de pasar por el tamiz de la comisión que integrarán Morena (monrealista), el PVEM, el Partido Nueva Alianza Zacatecas, y el Partido del Trabajo. Lo mismo que las y los candidatos de los 7 distritos y los 16 municipios coaligados, según el documento que hicieron entrega al Instituto Electoral de Zacatecas.

Hasta el momento, esa comisión está definida en un solo punto: Ulises Mejía Haro no contará con el aval de los partidos para otorgarle la reelección. Como buena política de exclusión, David Monreal Ávila habla de “unidad” pero prepara el camino para las rupturas, y la de Ulises es una que está en camino de consumarse en próximos días.

Pocas rutas alternas le restan al actual edil capitalino, y no debería de confiar en la palabra del Comité Ejecutivo Nacional de su partido cuando dicen que si en “sus encuestas” Ulises aparece arriba no hay forma de que se le impida participar en el procedimiento de selección interna. Y cualquier impugnación lo llevará al terreno pantanoso de los tribunales electorales.

Ni en su entorno cercano, ni en su equipo, han entendido que Mejía Haro no tiene condiciones para participar por cualquier partido como candidato, pues la sentencia previa por violencia política de género (con matices por demás irregulares) se definiría en una Sala Superior que obedece a los criterios políticos de la Consejería Jurídica del Gobierno de México.

En donde debió de cabildear originalmente su reelección (e incluso la pretendida candidatura a gobernador), era en los pasillos del despacho de Julio Scherer Ibarra. Lo advirtió a tiempo la magistrada presidenta del TRIJEZ, Rocío Posadas Ramírez, cuando aseguró a un medio local que ella no podía pronunciarse sobre los derechos políticos de Ulises hasta que los revisara el Tribunal.

Además, existió una coyuntura que le favorecía, como la que representaba el choque desde el Senado entre Ricardo Monreal Ávila y José Luis Vargas Valdez, presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. El presidente municipal no lo vio como factor de oportunidad, sino que confió en que su partido respetaría los procesos internos.

De haberse acercado Ulises Mejía a Julio Scherer al menos tendría claridad sobre las posibilidades que tenía de aparecer o no en las boletas, ya sea por la reelección o por la candidatura al gobierno local. Más allá de un tema de estatutos -pues la balanza la inclinó Mario Delgado Carrillo- lo que necesitaba Ulises era claridad sobre su situación jurídica y su suerte en los tribunales.

Esa misma claridad es la que deben de tener en la alianza “Va Por Zacatecas”, pues la condición de elegibilidad por antecedentes de violencia de género es cuestionable no sólo por militantes de Morena, sino por cualquier otro actor partidista. El golpe que le asestó el monrealismo lo deja vulnerable, y la única manera de salir adelante era consolidar influencias en el TEPJF. No lo logró.

Intentar convencer con una encuesta como la de Leopoldo Trueba Vázquez de este lunes que promocionaron desde el ayuntamiento capitalino, no lo convierte en candidato por la situación que vive su aspiración. Además de que ha dejado pasar tiempo valioso en que los acuerdos entre el PRI-PAN-PRD ya toman cierto rumbo y, por ende, su nivel de complejidad.

En consecuencia, ¿Ulises deja de tener valía electoral? No. Aquí se ha dicho en distintas ocasiones que el edil es un símbolo de resistencia al cacicazgo monrealista. No en las boletas, pero sí en las campañas, es a donde Mejía Haro pertenece. ■

Twitter: @GabrielConV

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