En el marco del Día Internacional contra la Homofobia, Lesfobia, Transfobia y Bifobia, integrantes del colectivo zacatecano Sangre de Tuna señalaron que en Zacatecas persisten importantes rezagos en materia de inclusión, respeto y acceso a los derechos humanos para las personas de la diversidad sexual y de género. Durante una entrevista, José Manuel Palma Márquez, coordinador y fundador del colectivo, y Jaime Torres Buendía, integrante del consejo de la organización, expusieron las problemáticas que enfrenta la comunidad LGBTQ+ en ámbitos como la salud, el trabajo, la educación y la atención institucional.
Palma Márquez, explicó que el trabajo del colectivo tiene como eje central la formación académica y la generación de conocimiento como herramientas de empoderamiento social. “Creemos firmemente que el conocimiento es el medio para poder empoderar, para poder liberar a las personas de la comunidad sexodiversa”, expresó.
El activista señaló que uno de los principales problemas que enfrenta la población LGBTQ+ en Zacatecas es la falta de acceso pleno a derechos fundamentales, situación que, afirmó, se refleja tanto en instituciones públicas como privadas. Destacó particularmente la vulnerabilidad de las personas trans, quienes dijo, enfrentan mayores niveles de discriminación, hostigamiento y exclusión.
“Creo que mujeres y hombres trans tienen una carga tremenda en cuanto al atravesamiento de estos conflictos”, mencionó, al referirse a casos de acoso, amenazas y agresiones dentro de espacios laborales y de atención médica.
En materia de salud, denunció que existen deficiencias importantes en la capacitación del personal médico, particularmente en instituciones públicas como el ISSSTE o IMSS. Según explicó, algunos profesionales de la salud carecen de criterios básicos para atender a personas trans, lo que deriva en prácticas discriminatorias y violencia pasivo-agresiva.
“Sabemos que la omisión o el desconocimiento de las cosas no es una forma para poder solventar que otra persona trate o menoscabe a quienes acuden a los servicios médicos”, subrayó.
Por su parte, Torres Buendía señaló que, aunque en Zacatecas ha habido avances legislativos en temas como el matrimonio igualitario y el reconocimiento de la identidad de género, estos cambios no han tenido un impacto tangible en la vida cotidiana de la comunidad LGBTQ+.
“Identificamos que se aborda el tema en la legislación; sin embargo, consideramos que no se tiene un impacto directo en la vida cotidiana”, afirmó.
Torres Buendía sostuvo que aún falta atender sectores fundamentales como la educación y consideró necesario impulsar leyes más específicas, acompañadas de presupuestos suficientes que permitan implementar políticas públicas efectivas.
Asimismo, criticó el actuar de algunas instituciones encargadas de la defensa de los derechos humanos, las cuales aseguró, terminan revictimizando a las personas que buscan apoyo. Señaló directamente a la Comisión de Derechos Humanos, donde, dijo, existen casos de denuncias que tardan hasta tres años en recibir respuesta.
“No realizan una inspección adecuada ni un análisis adecuado de la información, las van dejando, y eso hace que la situación no tenga visibilidad”, declaró.
Afirmó que estas omisiones impiden avances reales en materia de derechos humanos y reiteró la necesidad de que las instituciones trabajen con mayor autonomía y capacitación para atender las problemáticas de la comunidad.
Durante la entrevista, Palma Márquez también reflexionó sobre el papel que actualmente desempeñan las organizaciones civiles y colectivas en Zacatecas. Consideró que existe una nueva generación de activistas y juventudes que están impulsando acciones de visibilización y conciencia social, marcando diferencias respecto a generaciones anteriores.
“Hay un despertar de conciencia en cuanto a las juventudes que están trabajando un montón en materia de actividades y visibilización”, comentó.
Sin embargo, cuestionó el nivel de compromiso real de las instituciones gubernamentales con las actividades organizadas desde la sociedad civil. Aseguró que, en muchas ocasiones, las colectivas terminan realizando el trabajo que debería corresponder al Estado.
“Finalmente cumplen o hacen el trabajo del gobierno”, expresó, al señalar que numerosos proyectos y actividades reciben únicamente respaldo institucional simbólico, sin apoyo tangible en organización, gestión o presupuesto.
También abrió el debate sobre el alcance de las marchas y actividades conmemorativas relacionadas con la diversidad sexual. Aunque reconoció que las marchas forman parte de la historia y cultura de las poblaciones sexodiversas, cuestionó si realmente están generando avances sustanciales o si se han convertido únicamente en eventos mediáticos.
“La marcha deja un antecedente, es parte de la cultura de las poblaciones sexodiversas y eso es indiscutible, pero la pregunta es hasta qué punto se vincula con un avance en estos retos”, puntualizó.
El activista agregó que las luchas sociales no deben limitarse a publicaciones o imágenes conmemorativas en redes sociales, sino traducirse en acciones concretas y cambios reales para las personas LGBTQ+, especialmente en municipios donde, afirmó, la población continúa siendo invisibilizada.
“La situación y la realidad están vigentes y son palpables en los municipios que están tan olvidados por las presidencias municipales y por el mismo Gobierno del Estado”, enfatizó.
Finalmente, integrantes de Sangre de Tuna invitaron a la ciudadanía a participar en un conversatorio que se realizará el próximo miércoles 20 de mayo a las 18:00 horas en el área de posgrados de la Universidad Autónoma de Zacatecas, en coordinación con la Unidad Académica de Historia.
El evento reunirá distintas perspectivas generacionales y experiencias de personas de la comunidad, incluyendo voces femeninas, masculinas y trans, con el objetivo de reflexionar sobre los desafíos que enfrenta esta población en Zacatecas durante 2026.



