El santuario de la playa Morro Ayuta, en la región del istmo de Tehuantepec, Oaxaca, se consolidó como uno de los epicentros más importantes del mundo para la preservación de la biodiversidad marina al registrar una cifra récord de 1.9 millones de nidos protegidos y más de 34 millones de crías de tortugas golfinas liberadas al mar, según la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).
En entrevista con La Jornada, Guillermo González Padilla, responsable del campamento tortuguero, entre los municipios de San Pedro Huamelula y Santiago Astata, comentó que la temporada de desove de los quelonios cerró con cifras sin precedente, “gracias a las lluvias, a las playas más húmedas y a que la temperatura de verano fue la adecuada para la incubación de los huevos”. Refirió que cuando inicia la arribazón de los quelonios, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) activa un protocolo de vigilancia, con apoyo de la Secretaría de Marina (Semar), ya que todavía existe un alto índice de saqueos.
“Siempre se intenta proteger el mayor número de nidos en la playa, sin embargo, existen otros factores externos, como ahorita el mar de fondo –movimiento de las olas que pueden llegar a lugares muy alejados en las costas–, huracanes, basura, etcetéra; también tenemos presencia de manadas de perros silvestres que se comen alrededor de 40 nidos diarios”.
El ambientalista puntualizó que estos logros fueron posibles gracias al trabajo y monitoreo conjunto con el Programa para la protección y restauración de ecosistemas y especies prioritarias, de la comunidad de Paja Blanca y Tapanalá, así como a la asociación civil CostasSalvaje.
“En 20 años hubo un crecimiento de la población de la tortuga golfina de manera exponencial; además, su ciclo reproductivo es muy corto a diferencia de otras especies de tortugas marinas. Cuando la playa no tiene las características necesarias para que ellas puedan depositar sus huevos, emigran a otras costas, explicó.
“El periodo de reproducción –explicó– empieza en mayo; las hembras tienen la monta de uno o dos machos, donde pueden retener el semen de alguno a través de un órgano especializado que se llama espermateca, que almacena los espermatozoides.
“Estamos hablando de que una hembra puede llegar a depositar casi 500 huevos en una temporada. Cuando sus crías nacen, memorizan la playa y ejercen todos sus sentidos cuando caminan sobre la arena del mar, también muchas se guían por el magnetismo”, expuso González Padilla.
Destacó que la relevancia global del santuario de la playa Morro Ayuta radica en que es uno de los únicos 12 sitios en todo el planeta donde ocurre de manera masiva el fenómeno de la arribada”.
El responsable del santuario de la playa Morro Ayuta señaló que el mercado negro de tortugas es un problema que no ha podido ser erradicado. Recordó que durante años los indígenas chontales se alimentaron de las tortugas marinas al igual que de sus huevos pero ahora los saqueadores los utilizan para solventar sus problemas económicos. Mencionó que un factor que influye es la falta de empleos en la región.
Recalcó que los proyectos comunitarios son la mejor manera de conservar estas áreas naturales, “el haberlo decretado como santuario en 2024 fue importante porque nos permite tener presupuesto propio para poder trabajar con material, equipo y capacitación”.



