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lunes, 16 mayo, 2022
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Spencer, de Pablo Larraín

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Por: ADOLFO NÚÑEZ J. •

La Gualdra 510 / Cine

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En su película más reciente, el chileno Pablo Larraín (El club, 2015; Jackie, 2016), convierte la mítica historia de Lady Di en una inquietante, angustiosa y muy estimulante experiencia cinematográfica. 

Spencer (2021) se centra en los tres intensos días que la princesa Diana (Kristen Stewart) se ve obligada a pasar en una elegante, solitaria y tenebrosa casa de campo de la realeza británica. Esto en compañía de su familia durante las celebraciones de Navidad. 

Pronto se hará evidente que Diana quiere estar en cualquier otro sitio, menos ahí. Los rituales y tradiciones de la familia real, y el modo tan protocolario en el que se llevan a cabo, no son de su agrado. Todos los presentes no hacen más que ningunear e ignorar sus quejas. 

Aunado a esto, su marido, el príncipe Charles (Jack Farthing), la trata con enorme indiferencia y le ordena que realice cada formalidad que le sea indicada al pie de la letra. Al ir avanzando los días, el hermetismo riguroso del lugar pondrá a Diana en un estado cada vez más límite, al borde del colapso. Los empleados del lugar harán todo lo posible para que dicha situación no se conozca fuera de esas paredes, donde la atención mediática se centra directamente en la princesa.

Evitando los lugares comunes de muchas cintas biográficas, Larraín, lejos de reconstruir sucesos reales tal y como ocurrieron, se centra en elaborar una puesta en escena que represente el estado mental y la represión emocional de su protagonista. 

El resultado es una interesante mezcla entre biopic y thriller psicológico, que además cuenta con originales destellos de horror. En ese sentido, la película tiene más en común con The shining (1980), de Stanley Kubrick, que con otras producciones recientes de corte histórico. 

La tan particular propuesta de Larraín se eleva gracias a tres elementos fundamentales. El primero de estos es el excepcional trabajo de fotografía de la francesa Claire Mathon (Portrait of a lady on fire, 2019). Filmada en 16 y 35 mm con mucho grano, la película logra desplegar una atmósfera de ensoñación, cuyas imágenes oníricas, casi de fantasía, también forman parte del estado de ánimo de la princesa. Esta sensación ilusoria se acrecienta gracias a la extraordinaria banda sonora de Jonny Greenwood, la cual está repleta de ritmos discordantes y variaciones de jazz.

El factor más destacado del filme es la magnífica interpretación de Stewart. De manera casi unipersonal, la actriz utiliza gestos, mímicas y movimientos que se podrían considerar manieristas y que al avanzar el relato se vuelven más notorios, como un reflejo de la frustración en el estado psicológico del personaje. 

Al final, Spencer resulta ser un drama de una intensidad atípica e inusitada. Con todo, no es otra cosa que el retrato íntimo de una mujer atormentada por los fantasmas del pasado, en un mundo que se rehúsa a olvidar sus creencias más anticuadas y obsoletas.

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la-gualdra-510

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