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sábado, 28 mayo, 2022
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El principio del fin. 

El silencio en el sur, Tiempo sin claves de Ida Vitale

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Por: ANA VALERIA BADILLO REYES •

La Gualdra 510 / Literatura / Libros

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PALABRAS minuciosas,

si te acuestas

te comunican sus preocupaciones.

Ida Vitale.

El no pronunciar o el no escribir “algo” resulta tan potente como si se hiciera, porque la poesía como en la música incluso sus silencios son importantes, comunican una ausencia que también es necesaria, son las pausas que les dan el ritmo. El mundo no existe mientras no sea narrado, todo es azaroso lo propone Onetti, e Ida busca hablar sobre ese silencio y la necesidad del poeta de realizarlo, de por una vez en su vida callar las voces de su cabeza: “Qué pocas cosas tiene este callado mundo, más allá de mis cosas” (Vitale 27). 

Vitale en su nuevo libro Tiempo sin claves resignifica el silencio que se les impuso durante la dictadura, no con el deseo de gritar y hacer tanto ruido que ya nadie la pueda callar como lo menciona Fernanda Trías en su texto de Culturas Linieras, sino también propone una poesía femenina desde el silencio, la no existencia, la cual podemos encontrar en varias escritoras que convergen de paralela con Ida.

 Como El libro vacío de Josefina Vicens, Los cálices vacíos de Delmira Agustini, su connacional con quien tiene muchos puntos de encuentro más allá de la poesía, esa forma velada de proponer sus mundos, oscuros y encriptados, ser mujeres dentro de un canon que las consideraba incómodas. Con Clarice Lispector y su Soplo de vida corre a la par de Tiempo sin clave, en esas reflexiones que realizan las escritoras al final de sus vidas.

El que se les obligara a narrar en el silencio, a tener que salir de su país de origen, del hogar confortable y toparse con un mundo muy ajeno con tal de no detenerse. Estas dictaduras permiten una ruptura y una memoria colectiva y un olvido colectivo, la poesía es esta memoria a la que todos pueden volver, conectar, una contracultura de cierta forma, queda como una historia residual como lo menciona Abril Trigo. 

La Ida que escribe estas líneas nos muestra las facetas de escritoras que se quedaron atrás, las despreocupaciones en la actualidad, que tal vez no deja ver a primera vista su verdadero diálogo interno, aquel sentimiento ajeno en una post-Uruguay globalizada. Su materia prima es el lenguaje, sí, pero también la memoria, esto es porque la memoria y el sueño son universales, padecimientos y bendiciones con los que coexistimos. 

La poetisa a su forma, tampoco calla, aún llevando un exilio a cuestas, decide no insiliarse, sino que por medio del silencio falso hace un llamado para aquellos que le suceden para encontrar una válvula de salida, para la creación que no se puede mostrar de manera simple, sino que requiere un vistazo más profundo, detenerse y ver qué hay detrás. Vitale fue y es una revolución de tiempos, nos sigue mostrando un mundo poético a través de esa insana costumbre de observar y a la cual con un casi siglo de sabiduría, agradecemos y también agradecen Fernanda Trías, Cristina Peri Rossi y Sofi Richero que haya permeado el camino para las escritoras uruguayas y siga en su misión inagotable de escritura.

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la-gualdra-510

 

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