A pesar de que el gobierno reitera que vamos bien y que creceremos en el segundo semestre de 2026, después de la caída de 0.6% en el primer trimestre del año, la economía no muestra signos de crecer dadas las altas de interés, el abaratamiento del dólar y de las importaciones que desplazan a la producción nacional, junto a los recortes presupuestales que disminuyen gasto e inversión. A ello se suma la posición de EUA en las negociaciones del T MEC que insiste en los aranceles y reglas de rigen a favor de su producción para reducir nuestras exportaciones y que le compremos más, que afectarán la economía nacional.
El gobierno no hace cambio alguno de la política que se ha venido instrumentando desde hace décadas, donde han predominio las llamadas políticas macroeconómicas de estabilidad, de apertura económica generalizada y la creciente privatización de la economía, sin que la economía logre condiciones de crecimiento sostenido y mejores niveles de vida de la población. Tales políticas han agudizado las desigualdades de ingreso y de riqueza a favor del sector financiero. El mayor poder económico y político de dicho sector le permite seguir determinando la política económica que los beneficia, en detrimento del resto de la economía. Ello reduce el ingreso de empresas no financieras, de las familias y del gobierno, que los hace depender del endeudamiento, lo que sigue enriqueciendo al sector financiero. Se realiza una transferencia creciente y permanente de recursos de los sectores endeudados a favor de la banca, lo que restringe la inversión, el consumo, la actividad económica y la generación de empleo y continúa aumentando la desigualdad del ingreso y de la riqueza, fortaleciendo al sector financiero y su poder.
Ante la falta de oportunidades de inversión rentable en el sector productivo por la falta de crecimiento, ha originado que los capitales fluyan al mercado de capitales, el cual muestra un crecimiento muy por arriba de la dinámica económica. Del 2 de enero de 2025 al 12 de junio de 2026, la Bolsa Mexicana de Valores muestra un crecimiento de 36.5%, mientras la economía nacional solo creció 0.6% en 2025 y cayó en 0.6% en el primer trimestre de 2026. Ello pasa a ser insostenible, por lo que tendrá que ajustarse el mercado de capitales al comportamiento de la economía. La desvalorización de activos que ello ocasione aumentará los problemas de insolvencia, que desestabilizará al sector bancario.
El rezago del sector productivo aumenta las importaciones, frena el crecimiento económico, incrementa los niveles de endeudamiento y la dependencia de la entrada de capitales, lo que nos coloca en un contexto de fragilidad y vulnerabilidad externa. Ello hace que la política económica siga actuando a favor de la entrada de capitales y a continuar marginando al sector productivo, así como el crecimiento de empleo formal bien remunerado y el bienestar de la población.
Prosigue la alta tasa de interés, la cual no bajará la inflación, sino la mantendrá, debido a que restringe la inversión, la producción y prosiguen la baja productividad y los rezagos productivos presionando sobre precios y al no poder sustituir importaciones seremos sujetos a la inflación internacional que se está presentando. Al continuar la inflación, se mantendrá la alta tasa de interés para evitar que el capital salga y devalúe la moneda, por lo que continuará la apreciación cambiaria actuando en detrimento de la producción, del sector externo, de la actividad económica y aumenta los problemas de insolvencia.
Tal situación contrae el mercado interno, aumenta el desempleo, deteriora el poder adquisitivo de los salarios, así como los servicios públicos, y ello aumenta el descontento de amplios sectores de la población, lo que compromete la popularidad del gobierno.
No existe correlación de fuerzas para contrarrestar el poder económico-político del sector financiero para que la política económica deje de actuar a favor de dicho sector, sino que actúe a favor del sector productivo, de la sustitución de importaciones, del empleo para disminuir la dependencia de la entrada de capitales y poder encaminarnos a un crecimiento más sostenido e incluyente, por lo que seguiremos de mal en peor.



