En Zacatecas y en todo México estamos viviendo un momento estelar: ¡es tiempo de mujeres! Lo ha dicho fuerte y claro nuestra querida Presidenta, Dra. Claudia Sheinbaum Pardo. Es una ruta de transformación que coloca en el centro la dignidad, la igualdad y el bienestar de millones de mexicanas.
Cada reforma que discutimos en el Senado de la República debe tener un propósito claro: avanzar con firmeza en la justicia que niñas, adolescentes y mujeres merecemos. Cuando una iniciativa amplía derechos, fortalece instituciones y garantiza seguridad, sabemos que estamos construyendo un país igualitario.
La aprobación del dictamen en la Comisión para la Igualdad de Género del Senado de la República, que fortalece la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencias, es una decisión que rompe inercias y enfrenta estructuras que durante décadas toleraron la violencia.
Desde el mes de noviembre del 2024 estuve impulsando una serie de reformas, convencida de que la violencia no se combate únicamente con sanciones, sino atendiendo las causas. Por ello planteé que el diseño de programas educativos para fomentar una cultura de paz, igualdad y respeto quede en manos de personas servidoras públicas capacitadas en derechos humanos y perspectiva de género. Las maestras y maestros serán fundamentales en la implementación cotidiana, pero el diseño requiere rigor técnico, visión estructural y sensibilidad social.
Las escuelas no solo transmiten conocimientos; forman conciencia, valores y ciudadanía. Si sembramos igualdad desde la infancia, prevenimos violencia en el futuro. La prevención es política pública inteligente: reduce costos sociales, fortalece el tejido comunitario y protege generaciones enteras.
Además, el dictamen consolida un principio fundamental del federalismo con perspectiva de género: la obligación de que las entidades federativas armonicen su legislación con la Ley General. Los derechos de las mujeres no pueden fragmentarse ni depender de interpretaciones locales desiguales. La armonización garantiza que en todo el territorio existan parámetros jurídicos uniformes y obligatorios para prevenir, atender, investigar, sancionar y erradicar las violencias, cerrando brechas normativas y fortaleciendo la responsabilidad del Estado en su conjunto.
Y esta reforma avanza justamente en esa dirección: cerrar brechas, evitar rezagos jurídicos y asegurar que los derechos sean una realidad cotidiana en cada municipio y en cada comunidad.
La Cuarta Transformación ha colocado en el centro el bienestar y la dignidad como pilares del desarrollo nacional. Hoy avanzamos hacia un país donde las mujeres vivamos con mayor protección, reconocimiento y derechos garantizados. Acompañando el liderazgo de la primera mujer Presidenta de México, consolidamos una etapa histórica en la que la igualdad sustantiva se convierte en eje de transformación.
Porque cuando prevenimos, protegemos. Cuando armonizamos, garantizamos. Y cuando las mujeres avanzamos, avanza México.



