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martes, 6 diciembre, 2022
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Primero los partidos

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Por: Carlos Eduardo Torres Muñoz •

Pensamos (pensó la generación anterior) que la democracia mejoraría las condiciones del país. Lo hizo. La naciente democracia no acabó con la desigualdad y la corrupción (nada lo hará) pero los datos nos dicen que las redujo, las contuvo o las expuso. Estamos mejor, aunque quizá no todos nos demos cuenta de ello. Tropiezos hemos tenido, la historia no es lineal ni lo será, aunque así la narren los que creen en los cuentos o en el simplismo que siempre será insuficiente para el pasado, para el presente y para el futuro. Sin duda, sin el IFE-INE, y todas las instituciones que hoy conviven en nuestra democracia constitucional, no hubiéramos logrado tanto en tan poco tiempo. Se entiende que, para nuestra vida, estas décadas no han sido poco tiempo, pero sí son pocos, muy pocos en la historia de un país. En estos pocos años nos pusimos al día con la historia, aunque, claro, tampoco pudimos desandar más de cinco siglos de desigualdad, corrupción y violencia. La democracia no tiene culpa de ello, sino acaso las expectativas que nos hicimos en torno a ella. Quien niegue que hemos logrado avances en materia democrática y de participación, miente deliberadamente. 

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Ello no quita que podamos debatir y proponer alternativas sobre el costo y las mejoras no solo de la institución encargada de gestionar las elecciones, sino de todas nuestras instituciones, empezando por los partidos políticos. En esa lógica, podemos mejorar las reglas del juego democrático, pero ningún sentido tiene hacerlo si los jugadores en esa cancha pretenden seguir simulando ajustarse a dichas reglas, mientras seguimos discutiendo las facultades e instrumentos del árbitro. Con claridad y sin escalas: mientras no vayamos a la verdadera reforma pendiente de nuestra democracia, que es la reforma de los partidos, ninguna reforma electoral nos va a alcanzar: nuestro pecado original se mantiene intocado. Así no llegaremos a ningún lado, salvo quizá, a un pervertido pasado porque no se puede retornar treinta, cuarenta o hasta cincuenta años de un plumazo, por más libros de historia que se manden imprimir. 

Particularmente, no tengo mucho más que comentar que no se haya debatido ya, en este tema que ha venido a convocar, de uno y otro lado, a miles de mexicanas y mexicanos por lo que consideran una batalla vital para la incipiente democracia a la que recién nos acostumbramos. Lo que sí puedo agregar es una larga posdata: conocí y traté personalmente, en una ocasión, a Woldenberg. Nos pidió no llamarlo de usted, no José, sino Pepe (yo no me atreví). Explicó con sencillez inaudita su experiencia e ideas respecto a la democracia mexicana. Era 2012. Éramos muy pocos (ni siquiera llegábamos a 10), acomodados en la sala de Gustavo Gordillo (otro gran mexicano); llevó consigo un libro suyo (que apenas saldría a la venta), que nos obsequió. Con franqueza y argumento sostengo: es un mexicano extraordinario al que lo menos que debemos es respeto, y por eso, comparto cuando menos unos cuantos renglones de su discurso el pasado domingo 13 de noviembre*: (…) Como país fuimos capaces de edificar una germinal democracia. Dejamos atrás el país de un solo partido, de un presidencialismo opresivo, de elecciones sin competencia ni opciones auténticas, de poderes constitucionales que funcionaban como apéndices del Ejecutivo, de medios de comunicación mayoritariamente oficialistas, para abrirle paso a la expresión y recreación de la diversidad política, a elecciones libres, disputadas y creíbles, a Congresos plurales, gobiernos de diferente orientación, pesos y contrapesos en el entramado estatal y sin duda una espiral virtuosa que amplió el ejercicio de las libertades. (…) No llegamos a una estación final. Tampoco a un paraíso. Apenas a una germinal democracia pero que nos ha permitido asentar la pluralidad política y que la misma pueda coexistir y competir de manera pacífica. (…) México viviría conflictos evitables, innecesarios, interminables y costosos si las normas electorales no son producto del consenso de las principales fuerzas políticas del país. (…).

*Disponible en: https://centralelectoral.ine.mx/2022/11/13/en-defensa-de-la-democracia-jose-woldenberg/

@CarlosETorres_

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