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jueves, 18 agosto, 2022
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Carta a dos Universitarios A propósito de Enrique Argüelles Robles

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Por: RAFAEL HERRERA ESPARZA •

Le he pedido a este mensajero que lea mi carta hoy 23 de Junio de 2022, aunque escribí la misiva desde hace tiempo, esta reunión de Bioética es la mejor ocasión para su lectura.
Primero, dejen me presento, soy la voz imaginaria de “Tata Pachito en la máquina del tiempo” y debido a mi ancestría les hablaré de “Tú” para estar “COOL” como dicen las nuevas generaciones. Soy portavoz de la Universidad, y lo digo así mi estimado Rubén Ibarra Reyes porque fundé la benemérita institución cultural que ahora tú encabezas, así que hablamos “de Fundador a Rector”. Por cierto, debo contarte que en 1832 se me ocurrió la feliz y arrebatada idea de crear la Casa de Estudios de Jerez, luego “Instituto Literario”, eso ocurrió en la noble y ahora “violentada” ciudad de Jerez de García Salinas, debo confesarte que sufrí penurias económicas a causa de mi descabellada idea, siempre las instituciones educativas tienen el último lugar presupuestal, aún bajo esta “transformación”, el pendiente económico es el mismo; así que Rector en turno, no desmayes, saca fuerza del genoma universitario que responde a cualquier reto.
Por otro lado, Rubén, estoy muy satisfecho con la evolución de la UAZ, mi mayor fortaleza siempre han sido los jóvenes ávidos de conocimiento que diariamente deambulan y desquician el flamante campus universitario, ni que decir de los profesores nuestro capital intelectual, sin hacer distingo si son licenciados, maestros o doctores, simplemente son mentores, aunque algunos se ostentan investigadores, que bueno, pues la universidad necesita generar conocimiento propio. Aprecio también al personal administrativo que permite la operación normal de la universidad, pero estoy cierto que todo podría ser sobresaliente en lo académico y administrativo con un toque de creatividad y eficiencia.
No es ocioso recordar que en este “crisol intelectual” los actores universitarios hemos fundido nuestro libre pensamiento, sea de izquierda, centro o de derecha, mentes liberales o conservadoras, revolucionarios o religiosamente enclaustrados, heteros, homos, trans o cis, etcétera, etcétera, toma en cuenta que mi legado fue LA DIVERSIDAD INCLUYENTE, somos “pars in toto, et toto in universitates”. Mira Rubén, el mejor ejemplo de diversidad funcional es la célula, que tiene “genes canónicos o conservados” responsables de funciones vitales e inalterables y otros que han evolucionado, revolucionado o hasta creado una nueva función, generando las adaptaciones necesarias para estar ad hoc con la época y circunstancia de vida; yo fundador de la UAZ, así lo imaginé y quien no lo entienda así, aún tiene la oportunidad de corregir “sus renglones torcidos”, pues hasta el genoma se puede reparar con el sistema enzimático CRISPR, “es de sabios rectificar”.
Debo ser sincero, detesto a propios o extraños que abusan de la universidad, a quienes lucran para sí mismos o para su causa, en tan noble institución; en cambio honro a quienes en forma cotidiana trabajan incansablemente por el interés de la comunidad universitaria y de la sociedad, independientemente de su ideología, estos actores aún sacrificando lo propio, han edificado instituciones universitarias sólidas y de trascendencia para la comunidad, eso es precisamente de lo que hoy quiero hablar, me refiero a un personaje incansable y emérito universitario, quien a sus 94 años de edad, sigue en activo, preparando clases y dando conferencias, ésta ha sido su labor cotidiana durante sus últimos 70 años de ejemplar servicio público, me refiero a Enrique Argüelles Robles, es decano universitario, el continúa con una lúcida, incansable, apasionada y creativa actividad intelectual, que a mi manera de ver ha sido poco reconocida.
Apreciado Rector, te comento que Enrique fue formado canónicamente bajo estrictas reglas de convivencia familiar, después en los claustros del saber abrevó de grandes maestros como Raoul Fournier, Ignacio Chávez, Isaac Costero, Fernando Latapí y una pléyade de grandes médicos, que lo hicieron un galeno genial, y como buen autodidacta por motu proprio empapó su intelecto en las obras de Schopenhauer, Aristóteles, Platón, Bertrand Russell, Tomás de Aquino, Juan Jacobo Rousseau, Immanuel Kant, Frederick Nietzche, Erich Fromm, José Ortega y Gasset, Frits Jahr, José Vasconcelos y muchos otros; nuestro ilustre universitario es una biblioteca ambulante. Como hombre lúcido, su esencia intelectual le permite ser directo, su lenguaje es apropiado y contundente y lo usa como herramienta implacable ante la ignorancia; además, su tenacidad en el trabajo cotidiano le ha permitido concluir diversas “misiones imposibles” con un final feliz como “de película”, a pesar del desánimo contestatario de muchos. Una de sus “misiones imposibles” fue la noble tarea de crear la Escuela de Medicina.
Mira Rubén, este prodigio universitario inició de cero y gestionó primero a los maestros, que por cierto eran los mejores del momento en México, y sumando esfuerzos con los médicos locales hicieron una hazaña que inició en febrero hace 54 años, además consiguió dinero en diversas fundaciones para construir la bien planeada y funcional antigua escuela de medicina, es preciso recordarte mi estimado Rector que la universidad solamente puso “escasos clavos” y la federación apoyó con “tachuelas”, todo lo demás fue “alta gestión”, como dicen en la fórmula 1 “high performance” todo fue hecho con la gran pasión de servir, muchos de los nuestros 3 pueden decir …“es que “Argüelles era contrario, no apoyó marchas ni la invasión de tierras, etcétera”… es totalmente cierto, sin embargo, conceptualmente Enrique Argüelles Robles invadió el terreno más fértil, el intelectual de muchos jóvenes universitarios y los sensibilizó para formarse como médicos, ahora suman más de 4000 egresados de nuestra Unidad de Medicina, todos profesionistas formados conceptualmente para servir al prójimo y a la sociedad mexicana, así es mi querido Rector, más allá de cualquier “mito urbano” los hechos hablan por sí solos. La conclusión de esa etapa universitaria demostró que la diversidad intelectual es la mejor vacuna contra los dogmas.
De iconoclasta a ídolo. Ahora te hablo a ti Enrique, como fundador de la escuela de medicina, es tu turno y me cuesta decir estas palabras conociendo tu Milieu intérieur, a pesar de que rechazas la idolatría, en mi calidad de fundador de esta Universidad debo decirte ahora “de fundador a fundador”: que me llenas de orgullo, ésta mi casa es la tuya, eres un ilustre Universitario e hijo bien amado de nuestra noble y generosa alma mater, permíteme decirlo en forma casual y como dicen nuestros muchachos eres un “pop star académico, un profe COOL”, muchos universitarios agradecemos tu monumental labor, tus contribuciones como gestor, como maestro de química fisiológica, pediatría, dermatología, introducción a la clínica y muchas otras, tu guía y diseño conceptual para el desarrollo de la bioética y derechos humanos en nuestro estado han sido un parteaguas, pero sobre todo gracias por tus enseñanzas de vida para construir un México mejor. El estado de Zacatecas que también conduje como gobernador te da las gracias por tus enormes contribuciones para preservar el bienestar colectivo de los zacatecanos, perdona por este modesto tributo, pero a mi edad es lo mejor que se me pudo ocurrir. Disfrútalo, es para Ti y para toda tu familia, hoy la Universidad está de fiesta.

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