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viernes, 19 julio, 2024
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¿Qué opinas de la sinceridad? ¿Vale la pena serlo?

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Por: JULIO CÉSAR NAVA DE LA RIVA •

La definición de sinceridad es el modo de expresarse sin mentiras ni fingimientos. Este término se asocia a la verdad y la sencillez y está estrechamente ligado al concepto de honestidad. Siendo una palabra tan sencilla y que todos comprendemos, pude pensar al elegir el tema que es fácil hablar de ello, sin embargo las variables son muchas ya que nuestra sociedad reclama constantemente el que los demás deban conducirse con sinceridad, pero estoy seguro de que a todos nos ha pasado que en algún momento de la vida tuvimos un problema serio por ser sinceros, por ello aquí algunas reflexiones.
La primera reflexión sería pensar que existen personas a las que no sería prudente que les hables con sinceridad, debido a que no son parte de tu círculo importante de vida y por ello pudieras considerar, no expresar palabras, emociones o sentimientos que no son necesarias que conozcan. Esto tiene relación con personas que están cerca de ti y que por confianza o trato diario llegamos a pensar que podemos compartirles cosas personales y regularmente no es recomendable porque si un día llegan a perder la cercanía o amistad, caeremos en cuenta que vertimos información de más.

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También existen ocasiones en las que una situación que acontece frente a nosotros logra tocarnos el corazón o las fibras de nuestro cuerpo y nos sentimos obligados a emitir una opinión y lo hacemos, pero no pensamos que nadie nos pidió que lo hiciéramos e incluso, si lo pensamos un poco, no deberíamos decir nada pues no es un asunto en el que debamos participar o nos deba de importar. He podido escuchar a algunas personas que dicen “es que yo soy bien sincero y no me gusta quedarme con nada” y la verdad es que nadie le pidió su opinión. La pasión en un tema específico hace que casi todos caigamos a ser sinceros en cosas que deberíamos saber desde un principio que sólo nos harán perder tiempo y saliva, especialmente en los temas políticos, religiosos y futbolísticos, por eso se dice que una persona con sabiduría evita hablar siempre de esos temas, porque pueden brotar pasiones y al final nadie gana en una polémica de ese tipo y sólo resulta para quien está cerca, o divertido o muy incómodo.

En lo personal he podido ver durante mi vida a personas que luchan como pocos contra aspectos que les resultan adversos, ya sea en su apariencia personal o en su personalidad y actitudes, siendo disciplinados para perseverar en lograr mejorar y durante ese proceso de años, lo mejor para ayudarlos sería no ser sinceros totalmente en los aspectos que buscan mejorar, esto con el fin de animarlos a seguir con ello y cuanto más avancen más sinceros y estrictos podremos ser, de lo contrario podemos desalentarlos. Para este caso lo importante será enfatizar amablemente en las mejoras evidentes que les vemos y decirles que va por buen camino, que no dejen de luchar y que sigan esforzándose.

Lo que no es aceptable son las personas que exigen sinceridad cuando no la dan, ni la aceptan cuando se trata de sí mismos. Eso se llama doble moral y suelen pedir enérgicamente que se les digan verdades absolutas, buscando dichas verdades para hacer reclamos con enojo y sabiendo dentro de sí, que tampoco otorgan esa sinceridad. Como quien exige honestidad cuando es el primero en obtener indebidamente cosas que no son suyas, como quien pide lealtad y comunicación cuando sólo usa dicha información y dicha lealtad para beneficio propio sin ser recíproco.
La recomendación sería ser prudentes en cuanto a las situaciones y las personas cuando pensemos en ser sinceros, como lo dije no se trata de mentir flagrantemente, sino de saber qué es lo que no debes decir, cuál es el momento adecuado de decirlo, la forma en que debes hacerlo, las personas que valorarán y merecen decirles verdades. Recordemos que ser sincero no significa que la persona tiene calidad moral o prestigio. Un día una persona puede ser sincero y no significa que sea una persona creíble, eso te lo dará el tiempo, la paciencia y sobre todo la prudencia. Esto último es un valor más apreciado en la actualidad en los espacios laborales.

Por último, si eres una persona sincera y encuentras una persona que es sincera contigo y existe una confianza y lealtad entre ambos, sabrás que es una bendición que Dios nos manda para estar seguros que vale la pena seguir teniendo esperanza en nuestra sociedad decadente. Sinceridad y lealtad recíprocos llevan a un nivel de entendimiento que pocos han tenido la suerte de conocer. Intenta ser sincero pero no ingenuo y busca más que la sinceridad, la credibilidad. Sigamos en la búsqueda de valores. Gracias por su atención nos vemos la próxima semana. ■

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