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lunes, 6 diciembre, 2021

A mis estudiantes con motivo del próximo Fin de Semestre

A mis queridos alumnos y alumnas de la Unidad Académica de Derecho de la UAZ.

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Por: ÁLVARO GARCÍA HERNÁNDEZ •

Ser estudiante significa muchas cosas, entre ellas, una lucha constante, una responsabilidad con los padres y la sociedad, muchos sueños y un cúmulo de esperanzas; también representa dedicar más de una década a cumplir con tareas, exámenes, exposiciones y hasta caprichos académicos de muchos maestros, incluyendo ahora con el tema de las sesiones virtuales y sus múltiples dilemas. Un buen estudiante responde al sacrificio de su familia pues la cobija de la economía del hogar no alcanza para todo, incluso, algunos hermanos estudian y otros trabajan para que los demás prosperen. Pagar camiones, rutas, renta de casas, libros, ropa o bien, comprar computadoras, usbs, tablets y demás aditamentos, representa también un buen esfuerzo que se hace para sobresalir académicamente. Los estudiantes van subiendo peldaños cada semestre, los veo crecer, van cambiando su estilo de peinarse, de vestirse y de comportarse, algunos no dejan ser niños y cuando menos se lo esperan, ya son adultos; al principio se atan espiritualmente a la vida preparatoriana y cuando se hacen a la idea de que están estudiando una carrera, inician los trámites de su graduación, apenas un suspiro; luego se van, el tránsito de estudiantes a profesionistas es apenas un brinco; forman una familia, tienen hijos, trabajan y la inmensa mayoría se hacen mujeres y hombres de bien; más tarde, me los encuentro en sus distintos centros de trabajo, con mucho gusto nos saludamos, a veces un abrazo y la camaradería de ponernos a la orden; ahora somos colegas, amigos e integrantes de un mismo gremio. Le apuesto todo a los jóvenes, a los estudiantes, pues es en ellos donde descansa el espíritu de la patria, donde radican los anhelos sociales de cambio, donde tenemos puestas nuestras más altas miras y, en la medida en que los estudiantes tengan un conocimiento profundo de las ciencias y su aplicación práctica en la solución de nuestros grandes problemas comunes, tendremos mejores escenarios, donde predomine la paz, la armonía y la tan preciada tranquilidad que un día perdimos. Son los estudiantes, los que, impregnados de ética y honestidad, abatirán la impunidad y la corrupción, lastres que han generado la caída del estado de Derecho, el incremento de la inseguridad y el peligro latente de perder a toda una generación de jóvenes que son distraídos de las tareas fundamentales para la Nación a cambio de drogas, alcohol y dinero fácil. Estudiante es cumplir y ser responsable, con gusto veo en las aulas incluyendo las virtuales, mucha capacidad, inteligencia y energía; algunos preguntan, participan, otros más reflexionan, se callan y veo en sus miradas las ganas de aprender para ser mejores. Los estudiantes deben ser un sector privilegiado en la sociedad, pues sin ellos no habría ni escuelas ni maestros y, por ellos, debe fortalecerse la universidad pública, sin esta última, los hijos de trabajadores y campesinos no tendríamos ninguna posibilidad de superar su pobreza histórica, aquella que nos heredaron los traidores de la revolución. En mi vida académica traducida en 28 años de servicio, he visto pasar cientos de estudiantes pues el destino cruzó nuestros senderos para nunca romper el lazo que nos une orgullosamente: ser universitarios. Cada semestre, los salones de las clases presenciales se convierten en abrevaderos donde se renueva el agua, llegan nuevos sueños, nuevas energías, nuevos talentos. También, he visto muy pocos casos en donde la vida no ha sido igual para todos y el fracaso llega, tal vez la crisis económica, la desarticulación familiar o las malas decisiones motivaron sus desaciertos, lo cual, hace que deambulen cerca de su escuela, como si pareciera ser el último eslabón que sostiene sus espíritus, de ahí la importancia de ver a las instituciones no solo como formadoras de nuevas generaciones de profesionistas, también son un refugio, un remanso en medio de las tormentas personales, esa es otra de las bondades de las universidades. Un estudiante, debe ser un revolucionario en ideas y congruencia de acciones, comprometido con sus causas, las de sus comunidades marginadas a donde deben regresar para aplicar los conocimientos adquiridos y ser el orgullo de su gente. Esto y muchas cosas más son los estudiantes; jóvenes, los felicito de todo corazón y que el éxito, la superación personal y profesional sean constantes en su vida. Feliz fin de semestre.

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