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martes, 30 noviembre, 2021

Inverosímil: el PRD convertido en celestina de la derecha y el dinosaurio

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Por: La Jornada Zacatecas •

En los partidos de izquierda, en los años 60 y 70’s se contaba con diversidad de agrupaciones que buscaban la justicia social entendida como igualdad radical. La mayoría de ellos pertenecían al movimiento socialista mundial. Y después de concluida la guerra fría desapareció el discurso socialista, la pretensión revolucionaria y se generó una forma nueva de ser de izquierda: liberal pero igualitarios. La geometría política se dividió al interior del liberalismo: uno con pretensiones de universalizar derechos sociales bajo la idea de la equidad, y otro individualista extremo que percibe la igualdad como una amenaza a su libertad. Mientras transcurría el paso de la izquierda socialista a liberal-igualitaria, en México surgió el PRD; como un conglomerado de izquierdas históricas bajo un programa mínimo de conquista de los derechos políticos y sociales para México, que pudiera superar el régimen autoritario del dinosaurio con un cambio profundo por métodos democrático-liberales: un partido para la revolución democrática.

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El PRD tuvo una etapa heroica: luchas sociales que usaron al partido para consolidar sus conquistas. Por eso, fue una etapa de agresiones homicidas contra algunos de sus liderazgos. En zonas indígenas el PRD fue muy importante para recuperar tierras comunales en manos de vetustos cacicazgos. Los sindicatos y las luchas universitarias también se apoyaron en esa figura partidaria que permitía entablar negociaciones con el rocoso gobierno priísta. Sin embargo, después de la reforma de Zedillo, los partidos recibieron enormes cantidades de dinero, por lo cual sus dirigencias se convirtieron en burocracias que poco necesitaban a sus bases para perpetuarse. Eso afectó al PRD. Aun así, durante años fue el centro de gravedad de la izquierda en México. Soportó dos brutales fraudes electorales, en el 88 (en los antecedentes del PRD) y en 2006. El primero fue determinante para el futuro (que ahora es nuestro presente) del país. El ascenso de Salinas enfiló a México al neoliberalismo. Si se hubiera reconocido el triunfo de Cuauhtémoc Cárdenas la historia hubiera sido muy otra. El hubiera sí existe: ocurrió.

El proceso de descomposición se aceleró después de la elección del 2012. La dirigencia perredista logró ser cooptada por Peña Nieto y su corrupción. Lo cual obligó a los militantes más genuinos a salir en masa de ese instituto político y crear otro nuevo (Morena). Y ahora tener una realidad inverosímil: ¿Quién hubiera imaginado al PRD de celestina entre el PRI y el PAN? Haber planteado algo así en los 90’s hubiera sido inconcebible. O, ¿alguien pudo imaginar que la unión del PRI y PAN (y su celestina), pudieran conformar un bloque que, además, fuera minoritario? ¡Pues no! Porque durante años constituían juntos la totalidad del espectro político nacional. Que el otrora poderoso PRI se convertirse en un partido pequeño similar al del gallito colorado. Impensable. Por eso, desde esta perspectiva vivimos tiempos inverosímiles. El PRD pasó de heroico partido de la izquierda nacional a la humillada celestina política entre la derecha y el dinosaurio. Un paje-lacayo detrás de la (destronada) princesa panista.

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