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jueves, 18 abril, 2024
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España: el 26J desde nuestro laberinto

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Por: RICARDO BERMEO • admin-zenda • Admin •

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A bordar la situación actual de la democracia en España, es elucidar los acontecimientos en torno a la fecha marcada por los comicios a realizarse el próximo 26 de junio (26J) en España.

Sería un grave error limitarse a destacar de todo este complejo y extraordinario ciclo de creación política democrática, solo (o exclusivamente) lo electoral (del 2014 al 26J). Detrás de, a los lados de, por debajo de… el plano de las instituciones estatales, y de la partidocracia, una potencial “sociedad en movimiento”, que nos permite pensar, y apostar, por otro tipo de “desbordes” de lo instituido.

En el registro electoral (26J): destacan ya dos grandes bloques políticos, por un lado Podemos, Izquierda Unida, Equo, y las  Confluencias, que conquistaron algunas de las más importantes ciudades españolas – ayuntamientos-. La novedad aquí es que han realizado alianzas (por fin), distintas a las que se hicieron en las elecciones del 20D.

Ensayando, ahora sí, fórmulas donde están algunos elementos de aquella combinación que les dio los triunfos más importantes, en las elecciones municipales. Mediante articulaciones electorales, de partidos, fuerzas políticas, organizaciones de la sociedad civil, movimientos sociales, y ciudadanía. Una composición que varía de acuerdo a la circunscripción electoral. Si bien no se ha logrado darle el tipo de continuidad que merecían (a experiencias como Ahora Madrid) donde lograron formar gobierno. Siguen bajo debate sus consecuencias post-electorales.

Especialmente importante, desde el punto de vista de la suma de votos, es la alianza con Izquierda Unida (IU, que rebasó el millón de votos el 20D), bajo la marca de “Unidos Podemos”.

En las próximas elecciones del 26J. Las encuestas más recientes, arrojan preferencias bastante favorables para “Unidos Podemos”, apuntando a que quedaría como segunda fuerza política, por debajo del PP, encima del PSOE, y de Ciudadanos.

Con todo, no han logrado recuperar otros elementos ajenos a la lógica partidista, que desde una perspectiva política más amplia, les podría asegurar una mayor votación, y les permitiría, construir una “política prefigurativa”, una dinámica democrática efectiva, que los diferencia, en los hechos -y no solo en el discurso- de sus adversarios políticos (PP, PSOE. Ciudadanos, etc.).

Con algunas diferencias regionales, parece que Podemos e Izquierda Unida, (Unidos Podemos) prefirieron apoyarse en una forma-partido, que si bien, les asegura el control centralizado, desgraciadamente, frena el vuelo de la creación política democrática necesaria para concretar el anunciado cambio (democracia real ¡Ya!). Y también, una hipótesis más que plausible, limita la fuerza posible del “desborde” el 26J, con un menor número de votos.

Esto, ciertamente no le quita importancia, a la transformación política en curso. Pero si obliga a abordar otros contenidos en el debate en curso.

¿Qué tipo de creación política (en germen), se perfila? El debate español permite aproximarnos a una respuesta.

La posiciones y jalones (del debate español) deberían ser para nosotros extremadamente valiosos (especialmente después de Grecia, y ante lo que pasa en América Latina).

Vale -ahora- este breve excurso. Raúl Zibechi, uno de los teóricos de la autonomía, a propósito de lo que ocurre “desde abajo” [en Venezuela], subraya la importancia de la auto-organización y de la conformación de un tejido asociativo realmente autónomo. Donde, entre otras cosas, escribe… toma  acuerdos por consenso, eliminan las votaciones, perciben todos los mismos ingresos y trabajan juntos para desmontar las jerarquías de poder internas. Para los movimientos por la autonomía…“La guía no es el programa, ni la relación táctica/estrategia, sino la ética”.

Manolo Monereo, analista político/militante, vinculado a IU y ahora a UP, escribe (en términos cercanos a los de Zibechi), en su caso, para realizar un proyecto nacional-popular, que considera como el objetivo estratégico, subrayando la necesidad de partir de una “ética política de liberación”. Estar del lado “de las víctimas, los explotados, los humillados los que sufren la historia y ponen los muertos”. Un política hecha “desde abajo”, que se convierta en “ética colectiva y en compromiso moral” […] Y subraya que construir una “sociedad de hombres y mujeres libres”, requiere refrendar nuestro “compromiso nítido con la justicia, con el autogobierno, con la superación de las bases estructurales que perpetúan el dominio, la explotación y la desigualdad”.

Más allá de ese “aire de familia”, son fundamentales las diferencias en cuanto a los caminos y formas de concebir el modo de organización de la sociedad. Las posiciones que en España, subrayan la importancia de “construir espacios en que los conflictos locales tengan posibilidad de escalar […] generando autonomía y contrapoder territorial, dentro, pero sobre todo, fuera de la institución” aproximan ambas posiciones.

La importancia de la experiencia española la cifraría en la siguiente afirmación: es uno de los últimos -serios- intentos para articular ambas posiciones.

¿Su eventual fracaso -a mediano plazo- dejaría solamente -en pie- al proyecto de autonomía? Si es así, estamos obligados a seguirle la huella.■

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