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lunes, 6 diciembre, 2021

El gran reto de la 4T es la solución de conflictos que hoy siguen por la tierra y recursos naturales

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Por: ALMA RÍOS •

■ “Zapata y el zapatismo están muy vigentes en nuestros días”: René Amaro

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■ “Creo que los proyectos como el Tren Maya siempre van a afectar los derechos campesinos y en particular de los indígenas”

■ Dice que una verdadera transformación del campo debe traducirse en la inclusión de componentes como la educación técnica y el papel de las escuelas normales rurales

 

“Zapata y el zapatismo están muy vigentes” en nuestros días, y el gran reto de la Cuarta Transformación es la solución de los conflictos que hoy siguen planteándose por la tierra y los recursos naturales como el agua, así como por una reactivación del campo “no ideológica sino real”, donde habría que escuchar a los zapatistas y crear consensos con ellos, “porque es real la problemática que hace que el zapatismo esté muy vivo”, opinó René Amaro Peñaflores.

El historiador señaló que la vigencia del zapatismo tiene que ver con la lucha actual de las clases populares por sus derechos, y sí, con el problema del acceso a la tierra porque en este momento “nos encontramos con enormes latifundios” que implican la necesidad de una nueva reforma agraria, pero también con la reactivación del campo mexicano donde hacen falta recursos naturales como el agua y otros insumos.

El zapatismo, no sólo por el que lucha el ‘Comandante Galeano’, está vigente porque existe en México una enorme desigualdad y pobreza, observó.

“Efectivamente fue asesinado Zapata hace 100 años, el 10 de abril de 1919, pero no sus ideales, no su bandera de lucha que le dio un sentido y una profundidad a la Revolución Mexicana. Y creo que el zapatismo sigue cabalgando y cabalgará mientras existan esos procesos de desigualdad”.

En este sentido, la Cuarta Transformación aunque es temprano para hablar en términos de resultados respecto de una reivindicación de los derechos a la tierra, está en deuda histórica con el zapatismo, dijo.

El docente investigador en la Unidad Académica de Historia de la Universidad Autónoma de Zacatecas expuso sobre los conflictos ya planteados entre el gobierno de López Obrador y las comunidades indígenas que defienden su territorio contra el despojo que implica el asentamiento de megaproyectos como mineras, termoeléctricas, eoloeléctricas y presas, en el que han acusado ya de traición al Presidente de México, como en el caso de Huexca, Morelos, que “habrá otros”.

Adelantó que seguirán dándose porque el capitalismo en el que tiene que operar la 4T, por su propia naturaleza es rapaz y depredador, y se opone a los intereses de estos grupos humanos.

“Yo creo que en el caso de Morelos está el ejemplo, incluso herederos de Zapata, un nieto, está señalando que hay una traición de parte de López Obrador; al margen de eso se necesita analizar y construir consenso. Yo creo que los proyectos del tipo como el Tren Maya siempre van a afectar los derechos campesinos y en particular de los indígenas”.

Mismo caso ocurre con la Presa Milpillas que pretende construirse en Zacatecas, aunque es un tema de traslado del agua que debiera tener objetivos de bien común, lo cierto es que está afectando la tierra de las comunidades “y entonces los campesinos reaccionan”.

René Amaro Peñaflores refirió que “el zapatismo es resistencia, ha sido históricamente resistencia”, porque los cambios que se han propuesto en el campo mexicano siempre han significado afectar derechos de las poblaciones y siguen sucediendo.

“Creo que ese es el gran teto y el gran dilema de la Cuarta Transformación, ver cómo justamente resuelven estos conflictos que son conflictos reales y desde abajo (…) en ese sentido habría no solo que escuchar sino crear consensos con los zapatistas de Chiapas, por ejemplo”.

Recordó un caso local ocurrido en Trancoso en 1928 y referido este martes en una mesa redonda por la también historiadora Mariana Terán, que alude a una matanza en el contexto de una lucha campesina, “allí está y forma parte de la memoria histórica de un grupo de campesinos (…) entonces estas luchas zapatistas tienen que ver con estos hechos”.

Por esto consideró muy importante no pasar por alto la conmemoración por el Centenario de la muerte de Emiliano Zapata Salazar, misma que ha de verse en términos críticos para generar una reflexión profunda en todos los sectores sociales respecto de lo que ha sucedido con el zapatismo, porque insistió, “el zapatismo tiene que seguir cabalgando”.

Emiliano Zapata fue traicionado y asesinado por grupos de Carranza, la facción triunfante de la Revolución, “y sin embargo vive y creo que seguirá vivo mientras existan todas estas situaciones de despojo y afectaciones a los recursos naturales gravísimas de nuestros campesinos”.

El académico observó ahora sobre la gestión de la tierra y el papel del campesinado que ha propuesto en otra de sus aristas la Cuarta Transformación y que tiene que ver con apoyos directos a los pequeños propietarios de la tierra y el plan de reactivar la producción agrícola rumbo a conseguir la soberanía alimentaria del país que “cualquier medida que lleve a cabo a favor de los campesinos” debe pasar por la ruptura del corporativismo que ha controlado desde 1938 toda posibilidad de que los recursos lleguen efectivamente a este sector.

“El proyecto de López Obrador tiene que partir desde abajo, desde estos intereses reales y que permita justamente ir rompiendo el sistema corporativo que solamente le aventaba migajas al campesinado”.

Dijo que una verdadera transformación del campo debe traducirse no sólo en la reivindicación de los derechos de los campesinos, sino en la inclusión de otros componentes, entre ellos, la educación técnica y el papel de las escuelas normales rurales, así como de los maestros a partir de bases auténticas construidas desde abajo.

“Y creo que allí es donde el zapatismo cobraría mayor relevancia, mayor fuerza, en términos de sus posibilidades, de su reivindicación”.
Los pendientes tendrán que ir resolviéndose pero no con soluciones propuestas desde arriba sino desde la base y a partir de nuevas movilizaciones.

En ese sentido dijo que con todo el radicalismo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), y los problemas que puedan adjudicársele, tiene razón en términos de que si va a haber cambios en la educación pública deben partir desde abajo, desde una correlación de fuerzas y no solamente por determinaciones tomadas desde el gobierno, “que vayan más allá de lo que podamos llamar un simple populismo”.

“La verdadera transformación del campo y la reivindicación del zapatismo en México, requieren medidas para que los campesinos puedan avanzar, de lo contrario estaremos reproduciendo este status quo y no accediendo a un verdadero cambio”.

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