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lunes, 30 enero, 2023
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■ 46 AÑOS/ TOMA DE RECTORÍA DE LA UAZ

En Zacatecas los cambios comenzaron a partir del movimiento del 77: Raymundo Cárdenas

■ A 46 años de la Toma de Rectoría, un acontecimiento que cimbró al estado

■ Puntualiza que a partir de entonces quedó claro que la Universidad estaría orientada a ser la casa de estudios de las clases excluidas y se consolidó la idea de la educación gratuita

■ “Ese conflicto le dio la victoria a la libertad de pensamiento”: Luis Medina Lizalde

■ “El conflicto no se encerró en los nodos universitarios, sino que llegó a los hogares, al Clero y escindió a los zacatecanos”

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Por: ALEJANDRO ORTEGA NERI •

En 1977 el presidente de Estados Unidos Jimmy Carter concedió la amnistía a los desertores de Vietnam; Pink Floyd publicó su disco “Animals”; el dictador argentino Jorge Rafael Videla resultó ileso de un atentado; los Eagles lanzaron el sencillo “Hotel California”; la ONU proclamó el 8 de marzo como el Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional; España tuvo sus primeras elecciones democráticas tras la muerte del dictador Francisco Franco; Elvis Presley dio su último concierto; Nueva York se quedó a oscuras por 24 horas tras un apagón que produjo centenares de robos e incendios; Estados Unidos lanzó la sonda espacial Voyager I; y Chales Chaplin dejaba este mundo. 1977 fue un año convulso y en México, en Zacatecas, no fue la excepción. 

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Este 10 de enero se cumplen 46 años de la Toma de Rectoría de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) en 1977, un acontecimiento que derivó en la defensa de la educación pública y que forjó el carácter crítico, científico y popular de la Máxima Casa de Estudios, pues ese hecho, a decir del historiador José Alfredo Sánchez Goytia en su ensayo “Universitario por el sendero que le corresponde. El 77 zacatecano y el conflicto generacional”, fue la cúspide de una serie de problemas que se venían arrastrando en los que el tránsito hacia la democracia y la pluralidad trascendió las aulas y los apuntes para generar nuevas expectativas y plantear horizontes con relación a la autonomía. 

Desde finales de 1976 estudiantes de preparatoria se movilizaron para exigir el pase automático a la escuela de Medicina, lo que detonó en una reacción contraria en el sector conservador al interior de la Universidad. A partir de ese momento, de acuerdo con Sánchez Goytia, la UAZ se dividió principalmente en dos polos: quienes estaban inscritos en el Sindicato de Personal Académico de la Universidad Autónoma de Zacatecas (SPAUAZ) y concordaban con la política del sindicato y apoyaban a los sectores populares de la sociedad en sus exigencias; y aquellos que señalaban las intromisiones políticas, ideologías marxistas y cátedras radicales en la Universidad, mismos que fueron los responsables de desconocer al rector José Manuel Díaz Casas y por lo tanto, creadores de la Junta Provisional de Gobierno  que se encargaría de la toma de decisiones de la Universidad mientras se llegara a un acuerdo o se cumplieran sus peticiones. 

La polaridad de estos dos grupos llevó a la Toma de Rectoría la madrugada del 10 de enero de 1977 por parte de los estudiantes afines a la Junta Provisional de Gobierno, que, entre otras peticiones, querían una educación “de calidad” y rechazaban la participación de partidos y sujetos políticos dentro de los espacios universitarios, es decir, en contra de lo que consideraban “el envenenamiento” de la educación. Para defenderse, traían pistolas, bombas molotov, granadas de gas y macanas. “La Toma de Rectoría significó para la UAZ un punto de arranque para finalizar las agitaciones y vaivenes que iba arrastrando durante más de una década. Fue el punto álgido para el comienzo de la definición de la Universidad como democrática y plural”, dice Sánchez Goytia. 

En los días subsecuentes, estudiantes de las diversas unidades académicas realizaron diversas manifestaciones para desconocer la Junta de Gobierno y a los directores de sus escuelas y, de igual forma colonos, campesinos, trabajadores y maestros de la Universidad protestaron por las principales calles de la ciudad, las encabezó el rector Jesús Manuel Díaz Casas. Finalmente, se acordó un referéndum para evitar la renuncia del entonces rector, quien permaneció en el puesto porque el 93 por ciento votó a su favor y el nombramiento de Tasaki Kusulas como secretario general, permitió conciliar el conflicto.

“En Zacatecas los cambios comenzaron a partir del movimiento del 77”: Raymundo Cárdenas

Sus actores siguen activos. Se les ve caminado por las calles del Centro Histórico, leyendo el periódico sobre la mesa de un café, grabando o escribiendo columnas sobre el acontecer político social del país, del estado, del mundo. Me acerco con dos de ellos, del bando de la izquierda que pugnaban por una universidad distinta en ese lejano invierno del 77 y si la memoria es selectiva, cuando se trata de las luchas que valen la pena parece que no hay detalle que se le vaya. Con el primero que platico es con Raymundo Cárdenas Hernández, quien fuera secretario general del SPAUAZ en 1977. 

“A principios de los 70 el país era un hervidero de actividades sociales y políticas de todo tipo: había guerrilleros, había tomas de tierra, había sindicalismo y los universitarios estábamos en la tarea de crear los sindicatos que defendieran nuestros derechos laborales, y para colmo, el gobierno no permitía que las izquierdas participáramos en las elecciones y eso generaba mucha represión y desaliento” me dice para intentar contextualizar el conflicto. 

En Zacatecas, continúa Cárdenas Hernández, la circunstancia no era distinta, en 1974 hubo elecciones de gobernador con sólo un candidato que era el General Pámanes Escobedo, quien con una oligarquía que dirigía los hechos en Zacatecas decidió “parar en seco” el avance de la izquierda expulsándolos del único lugar donde había libertad: la Universidad. Entonces, considera, la Toma de Rectoría fue un evento que, a todas luces, iba a contrapelo de la política que se estaba impulsando en la República en cuanto a la apertura para la izquierda. 

“Aquí en Zacatecas estaban empecinados en hacer su voluntad y por eso el 10 de enero amanecimos con el edificio central, que ahora es Prepa 1, tomado por estudiantes y profesores encapuchados y en la prensa local publicaron un desplegado explicativo que se titulaba ‘¿Por qué tomamos Rectoría?’; ahí expusieron que las izquierdas habíamos convertido la Universidad en un semillero de revoltosos, de provocadores y planteaba la expulsión de la universidad de unas 30 personas entre las que estaban Jesús Pérez Cuevas, un economista que había llegado a la universidad en el 69; en segundo lugar, el más conocido universitario miembro del Partido Comunista, Eligio Meza Padilla; y en tercer lugar me mencionaban a mí”, recuerda. 

Tras cuatro meses de “estira y afloja”, explica Cárdenas Hernández, se logró organizar el referéndum en mayo para que Díaz Casas regresara o no a la rectoría, hecho que se consumó. Y a decir del político de izquierda, a partir de entonces quedó claro que la Universidad estaría orientada a ser la casa de estudios de las clases excluidas y se consolidó la idea de la educación gratuita, así como la existencia de becas, de comedores y de libros para que hijos de obreros y campesinos pudieran estudiar; de igual forma se abogó por la profesionalización de los maestros. “Digamos que en Zacatecas los cambios empezaron desde el movimiento del 77”, concluye. 

“Ese conflicto le dio la victoria a la libertad de pensamiento”: Luis Medina 

Para Luis Medina Lizalde, uno de los líderes de la izquierda en el movimiento, el conflicto del 77 fue el choque más significativo entre dos proyectos de universidad pública: por un lado, el que pretendía los conservadores, y por otro, el que abanderaban ellos, llamado Universidad Crítica Democrática y Popular, cuyos rasgos fundamentales eran la autonomía, la pluralidad del pensamiento, el rigor científico y la apertura a los jóvenes de origen popular: hijos de campesinos y de trabajadores. “Eso fue lo que estuvo en juego y nosotros salimos adelante por el apoyo popular. Creo que si hay alguien a quien reconocerle que la Universidad no fuera capturada por la derecha en ese momento, es a las fuerzas populares que salieron a las calles al respaldo de los que encarnábamos ese proyecto”, dice. 

A 46 años de distancia, para Medina Lizalde aún hay signos de elevada conciencia social en la Universidad, lo que se pudo advertir durante la pandemia de Covid-19. Asimismo, considera que aún hay voces críticas que mantienen la actitud de vinculación con las causas, pero, asimismo, asevera que hubo una exitosa cooptación del régimen de la burocracia universitaria durante décadas que se tradujo en modificación de planes de estudio amoldados al mercado y subordinados a la lógica del neoliberalismo, y se empezó a formar generaciones sin la mística social y el compromiso de origen.  

“Ha habido, durante mucho tiempo, deformaciones muy graves en esta Universidad; una de ellas es que se feudalizó la administración: empezaron a subir enclaves en el que un grupo controlaba una escuela que se beneficiaba económicamente durante mucho tiempo, pero no entraron a la administración central los cobros que hacía cada escuela, cobros que en los hechos acabaron con la gratuidad de la enseñanza y que no fortalecieron a la universidad sino a grupos de distintas áreas y generó un  ablandamiento de los valores universitarios que tiene su expresión en la Estafa Maestra”. 

En ese sentido, Medina Lizalde considera que es importante recordar este hecho y reconstruir esa lucha, además de que la institución debe instalar las formas de debate permanente, porque mediante la confrontación intelectual de los diversos modos de pensar, dice, se da el progreso, mismo que no se ha dado ahora porque la UAZ se burocratizó y el estudiantado tiene años sin descubrir las bondades de la organización autónoma y democrática. “Se disolvió lo que alguna vez fue el poder estudiantil. A estas generaciones se las comió el individualismo”. 

Por eso, el político zacatecano considera que el 77 fue un acontecimiento que “cimbró” a Zacatecas, porque el conflicto no se encerró en los nodos universitarios, sino que llegó a los hogares, al Clero y escindió a los zacatecanos. 

“Sí debe conocerse esa historia. No se ha recuperado del todo, todavía estamos vivos los que anduvimos en el ojo del huracán de parte de ambas fuerzas, pero debo decir, en aras de la objetividad, que con el tiempo, los distintos modos de pensar nos reconciliamos en términos institucionales e hicimos vida cotidiana sin conflicto y hasta con mutuo respeto, porque ese conflicto le dio la victoria a la libertad de pensamiento”, concluye. 

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