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■ Historia y Poder

Un difícil movimiento ciudadano

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Por: MIGUEL ÁNGEL AGUILAR •

Se dicen así mismos una alternativa diferente, pero seguido se les ve adheridos al mismo discurso de la derecha desesperada del prianismo galopante y derrotado, se les dice paniaguados, una definición que no es para nada afable a lo que supuestamente pregonan.

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Los elementos están a la vista: sus principales pregoneros en las contiendas verbales en las mesas de discusión, en las cámaras de diputados y la de senadores, en los congresos locales y las dos gubernaturas que ostentan, la línea es ser adversarios a muerte ante la cuarta transformación, Aunque en el caso de las gubernaturas se alían a co- participar en casos emergentes de seguridad, inversión, salubridad y sanidad con el gobierno federal.

Pero la población los identifica de comportamientos de derecha, siempre votan en contra de todas las iniciativas que la corriente de la cuarta propone, rara vez votan a favor, sus discursos en las mesas de debate son de pelea y crítica feroz en contra de los personajes vistosos del morenismo y se parecen en mucho al nada complejo revanchismo y odio que panistas y priistas destilan contra ese movimiento que los ha destartalado y despojado de gubernaturas, presidencias, cotos de poder, movimientos telúricos en universidades, sindicatos, colonias, segmentos civiles.

¿Qué hacer?, denostar?, ¿convencerlos?, de qué?, a veces veo preocupados o exaltados algunos jóvenes portavoces de la cuarta, pero en su mayoría vemos a gente muy preparada que contesta las andanadas y las injurias y la basura mediática que constantemente recriminan a la presidenta Claudia y a su movimiento, es decir, nada se gana en programas de televisión o radio o de youtubers, pues la percepción de que la cuarta transformación es ya imparable y los beneficios directos a la población son palpables, irrenunciables y de largo alcance.

No basta.

La lucha verbal, de ideas, de propuestas, es más que nunca imperante, se alude que el 27 habrá grandes elecciones para la renovación de más de 15 gubernaturas, del congreso de diputados y congresos locales, de muchas presidencias municipales y entonces la derecha desde ahora trata de golpear en las mesas de debate, infunden mentiras, tergiversan hechos, repiten una y otra vez una retahíla aburrida de “abrazos y no balazos!”, narco estado, narcomorenistas, cegalmex, Pio, rancho la chingada, Beatriz y España, huachicol y los chapitos, Sinaloa y Tamaulipas con sus gobernadores narcazos y lo más nuevo: Adán Augusto y la barrenadora.

Lo cierto es que a la derecha mexicana les está saliendo todo mal y al revés y la percepción pública cansada de tantos años de que los gobiernos no daban resultados, les resulta risible y también irónico, que quienes estuvieron durante tantos años en la administración pública, no hicieron lo que ahora critican.

 Movimiento Ciudadano está en ese renglón torcido que busca siempre reducir a la cuarta a que “están puros ex priistas y ex panistas” cuando ese movimiento confluyen, -ante la gravísima situación del país durante tantos años de desmanes- toda clase de militantes y políticos y activistas de la izquierda y que invitaron abiertamente a quienes apoyaran un cambio urgente en el rumbo del país y ahí entraron muchos servidores públicos del anciano régimen, pero que no son los muchos, pues la lucha obrera y estudiantil de la izquierda, sigue imperando.

Hay frivolidad en el movimiento naranja. A mí en lo personal me cae bien Samuel García, lo he visto en sus pormenores, pero en Monterrey permea más las ganas de hacer carrera política que ayudar a las ciudades y sus habitantes. En Guadalajara y todo Jalisco supimos fehacientemente que fueron participes de un monumental fraude electoral y muchos hechos inmorales impropios de un movimiento que se dice ciudadano pero que está aislado del sentir nacional de un cambio radical y paulatino y fuera de verborreas, despilfarros y saqueos del erario.

En Durango y Veracruz vieron, fueron testigos, de las tropelías de los priistas y panistas para ganar espacios y retener alcaldías y no denunciaron nada y se jactan de que ellos, -los emecistas- “crecimos”, a pesar de mucha guerra sucia, deslealtad a las normas elementales electorales.

Lo saben los naranjas.

Les vale.

Creen mucho en su temperamento, en sus alcances, en la “tercera vía”, es un partido de derecha neoliberal, es posible tenga mayor presencia territorial cada vez más ante el descrédito descomunal de priistas y panistas furibundos, sus caras visibles anaranjadas para nada ayudan a que ese partido se acreciente de verdad en la salud publica juvenil ávida de verdaderas opciones “no tan en pugna” como lo ha intentado pintar el naranjismo. Por el contrario, sus debatientes son exasperantes pues su discurso es muy parecido a los desmanes verbales, mentiras y tergiversaciones de los prianistas y repiten exactamente lo mismo.

Todos cabemos.

Todos los desafíos caben en esta patria.

Tanta critica debe tener un cauce y una salida y una apertura.

Ojalá y ese partido tenga una rectificación en su gestión, su visión de país, las urgencias y peligros de andanadas fascistas reales, sabotajes, magnicidios, la vuelta al fraude, la derecha nunca descansará y querrá por todos los medios y durante todos los tiempos, recuperar lo perdido.

Movimiento ciudadano, movimiento naranja, cancioneros, fiesteros, beligerantes.

Realmente lo veo difícil.

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