Constantemente la derecha mexicana trae el cuento de terror de que México que se va a convertir en Venezuela.
Ya quisiéramos ser como ese pueblo generoso y bondadoso y combatiente y sobre todo, heroico.
El ex presidente Jimio Carter -que murió a los 100 años- recalcaba en la prensa mundial que no había en el planeta elecciones mas limpias y competidas y populosas y confiables como las elecciones presidenciales del pueblo venezolano, que el fenómeno del chavismo irrumpió en una escena donde el atraso centenario, la corrupción y el desaseo político imperaba, para hacer vencer una visión bolivariana de justicia, de equidad, del despertar de las conciencias.
La derecha cochina latinoamericana de inmediato emprendió guerras sucias desinformativas, emprendió una feroz batalla contra las instituciones del chavismo saboteando la intromisión de alimentos y medicinas, jamás antes Venezuela había tenido industria propia, todo lo importaban desde el extranjero y ahí es cuando se lidia verdad contra mentira, frustración contra victorias populares.
le decía al cantor mexicano Gabino Palomares de como el mismo Hugo Chávez, comandante militar de la élite marxista y patriota bolivariana, cantaba su canción “la maldición de malinche” en sendos mítines y marchas multitudinarias de las calles caraqueñas, Gabino orgulloso y sencillo como siempre -por no decir humilde y operativo- solo me miraba sonriendo, pero la noticia llegó a nosotros porque siempre hemos tenido gran admiración por la historia de ese país y más por sus paisajes que son considerados de los mas bellos del mundo, sus cascadas enormes, selvas, monzones, junglas, verdaderos prodigios de una naturaleza realmente singular.
La historia de Venezuela es pilar latinoamericano, Cristóbal Colon en su tercer viaje a las indias creyó estar en el mismo paraíso por lo maravilloso de su paisajes y ríos caudalosos, Aves únicas jamás vistas, los colores del cielo, la tierra prodigiosa. El heroísmo de los militares venezolanos desde 1992 alertó a las estructuras podridas del capitalismo venezolano y del continente, luego, tras cárceles, torturas y objeciones, el comandante Hugo Chávez Frías triunfó en las elecciones de 1997 hasta diciembre de 2006 en lo que fue considerada la quinta república.
Tema concreto es como vive hoy el pueblo de Venezuela, sus casi 30 millones de habitantes y sus 6 millones en el exterior, enfrentan andanadas de toda clase y ante sus vastos recursos y reservas naturales mundiales de diamantes, oro, petróleo y una gran economía boyante gracias a las misiones de vivienda, de alimentación subsidiaria, de salud, de empleo, la derecha blasfema, la izquierda reivindica, dos visiones en las que lo mediático aburre y lo verídico se desentraña.
Raro creerle a la derecha latinoamericana que quiere asustar con que la justicia popular y la democracia de a deveras es una copia de una Venezuela tiránica y en donde realmente la gran participación popular ha cambiando el rumbo de la historia, a tal grado de que el comandante Chávez -al igual que el líder Palestino Yasser Arafat-fueron envenenados por la CIA para sacarlos de la escena, en el caso de Chávez, un cáncer inducido que lo convirtió en mártir eterno de la causa de los pobres y su agenda calle a calle, urna a urna, siempre multitudinarios, copiosos en la victoria electiva, nobles y fuertes y muy aguzados con el mazo dando y los comités vecinales de la defensa de su gran revolución ciudadana pacífica.
Ningún país en el mundo respeta tanto la libertad de prensa como en Venezuela, su clase empresarial se dio cuenta que la revolución bolivariana chavista y madurista era y es poderosa y que no está peleada con la riqueza bien habida, si crea empleos, si se distribuye correctamente sus impuestos, si se invierte con nobleza, sin trampas, ni mezquindades o sobornos.
Por todos lados se acosa a una revolución que no es para nada de señoritas , con todo respeto a las señoritas, sino de millones de hombres y mujeres dispuestos a ofrendar su vida por defender palmo a palmo su territorio, millones de milicianos inscritos para defender a su patria ante las amenazas reales del ejercito estadounidense y sus gavilanes del pentágono y la casa blanca que con el necio pretexto del narcotráfico -una abulia, una infamia y una mentira más- quieren derrocar a un presidente legitimo que ganó con más de un millón de votos contra su contrincante más próximo.
Si, no es de negarse que la derecha creció en Venezuela, pero es insuficiente ante el arrastre popular de un maduro y sus más de 300 mil militares marxistas y nacionalistas adheridos con toda confianza al Partido Socialista Unido de Venezuela, su confianza en la nacionalización de los bienes del país, las reformas sociales en la educación, la sanidad, y la super caída en los índices de la pobreza y el analfabetismo rampante.
Ya hemos escrito aquí del potosino Fernando buen abad Domínguez quien ex militante del grupo zopilote y del teatro garufa, fue y sigue siendo asesor de la revolución venezolana, de tele sur, de Chaves y Maduro, un referente de la intelectualidad latinoamericana que con amplio sentido de humanidad y decencia, ha empujado la agenda de la erudición, la enseñanza, las cancillerías solidarias y los intelectuales en pos de la defensa a ultranza de un pueblo que hoy peligra ante el acoso del imperio gringo y los mercenarios.
Un ataque a Venezuela desataría un caos como el que vive Siria desde hace 13 años, todo sea por saquear sus bienes nacionales, pues en Venezuela están los depósitos más abundantes de petróleo en el orbe, de oro, de diamantes, está destinado al fracaso si quieren invadir a ese territorio hermano.
Si, muchos millones de sus habitantes fueron engañados y engatusados y orillados a salir de su país, pero muchos decidieron quedarse y regresar y pelear junto a un gobierno que es popular y justo y lleno de sorpresas y alegrías y acciones ganadas para beneficio de las mujeres mas guapas del hemisferio, las razas nativas mas exuberantes, sus barrios y ciudades maravilladas con una revolución pacífica, bien armada y superlativa en el contexto mundial y la dignidad y todas sus batallas.
Pd. Fernando Buen Abad sigue sin hablarme el señoritingo, no se por qué, me bloqueó en X y eso que antes éramos super amigachos en la juventud, aunque me lleva varios años, siempre me aleccionaba muy perrón, horas y horas platicando de filosofía, marxismo, intelectualidad y amistad verdadera. Sépalas.



