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miércoles, 10 agosto, 2022
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El resto es silencio

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Por: JÁNEA ESTRADA LAZARÍN •

Editorial Gualdreño 534

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Peter Brook tenía 97 años cuando falleció, hubiera sido maravilloso que cumpliera 100, pero la muerte llegó el pasado domingo, dejando el espacio vacío, el escenario desnudo: “Puedo tomar cualquier espacio vacío y llamarlo un escenario desnudo. Un hombre camina por este espacio vacío mientras otro le observa, y esto es todo lo que se necesita para realizar un acto teatral. Sin embargo, cuando hablamos de teatro no queremos decir exactamente eso. Telones rojos, focos, verso libre, risa, oscuridad, se superponen confusamente en una desordenada imagen que se expresa con una palabra útil para muchas cosas”1, así lo afirmaba este genio nacido en Londres (1925) en El espacio vacío (1969), un libro imprescindible no solo para quienes hacen teatro, sino para todos aquellos que estén interesados en comprender el acto teatral como una obra de arte, para quienes quieran saber a cabalidad los múltiples significados del teatro (mortal, sagrado, tosco e inmediato).

Peter Brook fue director de la Royal Opera House, y de la Royal Shakespeare Company. El domingo 3 de julio, cuando recién nos enterábamos que el Maestro (así, con mayúsculas) había fallecido, el actor, director y dramaturgo mexicano Martín Zapata, afirmaba que “Brook, como Meyerhold, Decroix, Kantor y Grotowski, buscó la ‘unicidad teatral’, aquello que solamente se puede hacer en el teatro y no se puede hacer en ninguna de las otras artes. Se preguntó, como sus colegas mencionados, ¿qué es el teatro? Y trató de responderse esa pregunta con sus puestas en escena. En esta época, en donde la promiscuidad entre la literatura y el teatro pretende ser una virtud innovadora, aquella pregunta fundamental del siglo veinte parece haber quedado en el olvido. La muerte de Peter Brook cierra un capítulo en la historia del teatro universal y es la pérdida de uno de los últimos imanes de la brújula”; la muerte de Brook duele a la comunidad teatral internacional, y, sin embargo, nos recuerda que la pregunta esencial debe seguirse formulando: “¿qué es el teatro?”. El cuestionamiento cobra mayor importancia en esta época en la que los paradigmas han cambiado, y el uso de la tecnología en medio de una vorágine de información han hecho que la línea divisoria entre lo que es teatro y lo que no pareciera volverse más delgada. Volver a los orígenes quizá sea recomendable para sentar bases, porque también es un hecho que la espectacularización va ganando terreno al arte (no todo espectáculo es arte y mucho menos es teatro).

Sobre Peter Brook, también dijo Luis Martín Solís: “Director y pensador escénico fundamental. En varias ocasiones vinieron sus montajes a México, Ubu roi el de mayor aliento. Su colosal Mahabharata puso a soñar a varias generaciones sobre la manera de afrontar la escena”, Luis Martín nos hizo recordar ese montaje monumental estrenado en 1987, una versión teatral del poema hindú que duraba ¡9 horas!, y que seguirá siendo un referente mundial de las puestas en escena del siglo XX (parte de este montaje puede verse en línea, lo recomiendo). Lo que más sorprende es la vigencia de Brook, porque no podemos encasillarlo en el siglo pasado solamente: su teatro es atemporal, inmenso, trepidante y muy actual; para ejemplo Tempest proyect, su versión sobre la obra shakesperiana, presentada en Barcelona en el Festival Grec apenas el año pasado. Cuentan que los espectadores se pusieron de pie para ovacionarlo, y yo sugiero hacer lo mismo para despedirlo: ¡Bravo, maestro!, qué lecciones tan grandes nos ha dejado tanto a profesionales del teatro como a los espectadores, esos que solemos acudir a ver puestas en escena deseando encontrar en ellas que esos cuatro tipos de teatro definidos por él coexistan en un solo acto (se vale soñar).

Decía Brook también que “La forma siempre es temporal, y esa es la esencia de la muerte. La muerte no es una tragedia, sino el reconocimiento de que la forma, en su naturaleza misma, desde la más minúscula partícula, es pasajera”. Vayan también desde aquí nuestras condolencias a la comunidad artística zacatecana por el fallecimiento, la semana pasada, de la maestra Blanca Alatorre Sánchez, quien dedicó 70 años de su vida a las artes escénicas, nuestra solidaridad con su familia. Telón final. “El resto es silencio”.

1 Peter Brook, El espacio vacío. Arte y técnica, Primera parte: El teatro mortal, ver completo en: https://actors-studio.org/web/images/pdf/brook.peter.el.espacio.vacio.pdf

Jánea Estrada Lazarín

[email protected]

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_534

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