■ Examinan políticas para que Pueblos Mágicos no pierdan identidad
El plan de trabajo del Centro INAH Zacatecas 2014-2018 tiene como uno de sus proyectos estratégicos trabajar más cercanamente con las autoridades municipales y estatales a fin de que se reflexione y analice la forma en que deben orientarse las inversiones destinadas a la conservación del patrimonio cultural de los zacatecanos, tanto para el caso de los Centros Históricos de sus ciudades como en los denominados Pueblos Mágicos, comentó Carlos Alberto Torres Pérez, delegado estatal.
“Las políticas de inversión por parte de los gobiernos han ido encaminadas a atender los problemas físicos o de infraestructura de las ciudades que también son muy importantes, pero no olvidemos que es indisoluble la cuestión material con la cuestión inmaterial. Cuando no se acotan estas intervenciones ponemos en riesgo lo que los urbanistas llaman el espíritu de las ciudades”.
Ocasionalmente los Centros Históricos no cubren las necesidades de la gente para ser habitables. Estos espacios deberían brindar condiciones apropiadas para su calidad de vida. Con la manera en que se han venido interviniendo, el resultado es el despoblamiento, la subutilización de los edificios y la especulación del uso de suelo, entre otros, que los han hecho poco accesibles para gran parte de la población, habló en general sobre las políticas públicas que al respecto se han implementado en el país.
Esta visión que atiende sólo a la parte física ha actuado en contra de la conservación de los Centros Históricos “pero creo yo que sí estamos en un momento en que debemos reflexionar hacia la habitabilidad de los mismos”, dijo.
Opinó sobre el de la ciudad de Zacatecas, que por sus características tanto sociales, económicas como físicas, “si bien es cierto ha perdido un poco su uso habitacional sigue siendo un Centro Histórico vivo donde se desarrollan actividades primordiales, cotidianas, de trabajo y recreativas por parte de la sociedad. Esto de alguna manera le garantiza la vida”.
Por la atención añeja que ha recibido, dijo, ha conservado su autenticidad, traza y edificios. Y la sociedad y las autoridades “están al pendiente de lo que pasa en nuestra ciudad”.
Respecto a los cinco Pueblos Mágicos que se encuentran en territorio zacatecano: Nochistlán, Jerez de García Salinas, Sombrerete, Teúl de González Ortega y Pinos, observó, sería conveniente redireccionar algunas políticas para acotar las intervenciones y que los mismos sigan conservando su identidad y fisonomía, pero también “el espíritu” que al final los llevó a que les dieran el nombramiento.
Cada uno tiene sus particularidades, son poblaciones y regiones distintas. Desde este punto de vista habría que analizarlos y definir los alcances de las intervenciones que se realizan en ellos a través del programa Pueblos Mágicos, establecer prioridades e incluir entre los planes estratégicos de inversión la parte de la conservación no únicamente física sino del patrimonio inmaterial.
Antes de que se difundieran la semana pasada expresiones críticas de Olga Orive Bellinger, presidenta de Icomos México, organismo consultivo sobre temas de conservación del patrimonio cultural vinculado a la Unesco, respecto a la forma en que ha actuado a nivel nacional tanto el Instituto Nacional de Antropología e Historia como la Secretaría de Turismo en esta materia, en las que señaló se ha priorizado la aplicación de acciones orientadas a generar atracción turística con una visión eminentemente mercantilista, el Centro INAH Zacatecas ya había establecido en su plan de trabajo 2014-2018 acciones para “reposicionar” su actuación en esta materia con autoridades municipales y estatales, expuso.
El mismo tuvo detrás una serie de reuniones internas con sus diferentes áreas y pretende entre otras cosas, realizar talleres prácticos para abordar temas de patrimonio inmaterial, “el espíritu de las ciudades”, su sostenibilidad, sustentabilidad, habitabilidad y problemas como la especulación del uso suelo para buscar que las inversiones contribuyan primero al desarrollo humano y productivo de las poblaciones y derivado de ello se “haga factible que en algún momento estos Pueblos Mágicos y nuestras ciudades puedan ser atractivas para el turismo”.
“En el INAH estamos ciertos de que necesitamos trabajar junto con los estados y los municipios. Es algo que debe atenderse, en algunos casos no, en todos sí ya es necesario que el rumbo de la inversión tanto de Pueblos Mágicos como en ciudades patrimonios sea reflexionado sea direccionado de otra manera. En Gobierno del Estado y en el Instituto tenemos especialistas, conocemos las necesidades y creo que existen todas las condiciones para podernos sentar a trabajar en mesas y poder de alguna manera buscar un mejor destino para los recursos tanto en materia de inversión turística y en conservación de patrimonio”, puntualizó.



