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jueves, 26 mayo, 2022
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Sin camino y epitafio

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Por: La Jornada Zacatecas •

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Autor: Miguelangel Lozoya Aguirre
Residencia: Torreón, Coahuila, México

– “Vamos, ponte de pie, amigo”.
El camino aún no ha terminado;
si aún puedes andar, anda conmigo,
por esta fina senda concluye tu recorrido.

– Atrás he dejado familia y amigos,
ellos me esperan con esperanza y agobio.
La fiel promesa ante un futuro sombrío
es la causa de mi sufrir, querido amigo.

Montado en aquella “bestia”,
un paso en falso, la muerte acecha;
sin tumba y mucho menos epitafio,
bajo suelo mexicano yacen centroamericanos.

Por cruzar la “línea” sin permiso,
me he convertido en ilegal, incluso intruso;
créeme, yo no he venido aquí para robar,
sólo un trozo de pan esta noche probar.

Mírame, parado en esta fría esquina,
alzando la mano ante una mirada mezquina.
Ayuda, compasión humana es lo que pido,
que mis ojos te griten todo lo que he perdido.

– Olvida penas, agobio y cansancio, hermano,
que aquí no existe visa, papeles ni fronteras.
Tu deseo, el más anhelado, te lo he dado,
el suelo que pisas es tuyo, te lo has ganado.

Dedicada a Juan, inmigrante hondureño.
Me llenaste de reflexión e inspiración.

¡Suerte! y que Dios te bendiga.

 

Justificación:
Al igual que muchas ciudades del norte de México, Torreón es una de las paradas obligadas para los inmigrantes en su paso a los Estados Unidos.
A finales de septiembre tuve el honor de conocer a un inmigrante hondureño llamado ‘Juan’, y aunque nuestra charla fue rápida y fugaz, me dejó una gran enseñanza y reflexión. Esta calavera literaria se la quise dedicar a él; es una pequeña conversación entre la muerte y un inmigrante.
En los 6 versos se puede encontrar el perecer del inmigrante, su paso por México, la angustia de dejar su familia y país detrás e incluso el lazo fraterno que se suele crear entre ellos durante la gran travesía que es lograr alcanzar “El Sueño Americano”.
Espero que esta calavera literaria pueda ayudar a comprender el fenómeno de la inmigración desde un punto más humano.
Como complemento a la justificación, me gustaría incluir un escrito que publiqué el día que conocí a ‘Juan’, en redes sociales:

25 de Septiembre;
Quizá este texto no se detengan a leerlo muchas personas, pero las pocas que lo hagan espero poder efectuar un cambio y compartirles mi experiencia y reflexión;

Hace 1 hora de vuelta a casa tuve la oportunidad de platicar con un inmigrante Hondureño llamado ‘Juan’ que se encontraba cerca de la estación del tren en Gómez Palacio, Durango. Una persona que pasaba desapercibida a los ojos de muchos, peatones y automovilistas. Parado solo allí, con su credencial (hondureña) si soy sincero tuve la intriga de detener un poco mi paso y poder platicar con el, a grandes rasgos me dijo su nombre, que el venía con un compañero de viaje (probablemente de nacionalidad hondureña o centroamericano), tenía poco de haber bajado del tren y tenía horas parado en ese sitio esperando una ayuda para poder llevarse un ‘bocado’ a la boca esa noche.

Al momento de preguntarle, ¿Qué era lo que ocupaba? con una humildad enorme y sencillez lo único que respondió fue; Lo que tu me puedas dar ‘hermano’… Afortunadamente me quedaban unos cuantos pesos en la bolsa y nos despedimos con un fuerte apretón de manos y deseándonos la mejor de las suertes.

Con esto no busco ni pretendo hacer alusión a que me detuve a platicar con un inmigrante ni mi «buen corazón» al ayudarlo, busco exhortar a todas las personas que puedan leer estas palabras e intentar mostrarles mi visión y tratar de entender desde un punto de vista más ‘humano’ el; ¿Porqué esa persona está allí?, en esa esquina parada o en aquel crucero. El poder ver su cara, su fatiga y cansancio en los ojos te deja mucho que pensar, ¿Porqué esta persona arriesga su vida al cruzar México?, ¿En realidad vale la pena tener que exponerse a los secuestros, asaltos, extorsiones y violaciones en su paso por México para cumplir el famoso «sueño americano»?.

Comprender el fenómeno social llamado «inmigración», porque una persona toma la difícil decisión de salir de su país para buscar un mejor futuro para el y/o su familia, huir de la violencia y buscar un refugio en otro país, pienso que es algo muy duro y se tiene que entender como tal, esa persona está aquí no porque el quiera, la situación lo ah orillado a eso. A lo que trato de llegar con todo esto es invitar a las personas a ayudar a nuestros ‘hermanos’ centroamericanos a ‘aligerar’ su transito por México, con ropa, alimento, dinero o incluso el simple hecho de detenerte un poco, platicar con ellos, preguntarles: ¿Cómo están?, alguna palabra de aliento y ‘fuerza’ que los ayude a cumplir su objetivo.

 

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