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lunes, 15 agosto, 2022
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Un pedestal

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Por: ALBERTO VÉLEZ RODRÍGUEZ • ROLANDO ALVARADO • Admin •

Al parecer un jueves 25 de marzo de 2004 Néstor Kirchner, entonces presidente de la Argentina, se tomó la molestia de retirar un cuadro de Videla del Colegio Militar, y señaló: “nunca más tiene que volver a subvertirse el orden institucional”. Kirchner comprendió que el páramo de la política está lleno de símbolos. Y uno de los símbolos que con mayor insistencia se está gestionando en la UAZ es el de la “unidad”. El candidato de la alianza Grupo Universidad-Grupo Renacimiento (UR), Antonio Guzmán Fernández declaró el 24 de febrero que las críticas hacia Francisco Javier Domínguez Garay y Alfredo Femat son malas, mientras que el hecho que haya otros ex- rectores apoyando una propuesta diferente a la de él “…no ayuda. Siento que en ese escenario no sacaría nada la Universidad, eso de estigmatizar a unos o a otros…”. Además considera que es necesario “replantear” el problema que ya se tiene encima, y para ello urge generar una propuesta para el reconocimiento de plazas que impida el recorte de personal, porque él, como todos los políticos, se opone a los despidos masivos. La unidad es el supuesto medio por el que esa gestión será posible, y así parecen creerlo sectores priístas que también se unen al llamado por la “unidad” en la UAZ. La unidad es un símbolo, pero no está vacío, representa algo y ese algo es lo que le proporciona su atractivo. Muchos sectores escépticos de Kirchner encontraron algo en la defenestración del cuadro de Videla; una posibilidad de justicia. Y varios compraron ese paquete. Lo que ofrece Guzmán Fernández es una gestión efectiva siempre y cuando todos los oponentes se adhieran sin críticas a su candidatura y olviden lo que muchos –incluido él mismo cuando fue secretario general del SPAUAZ- consideraron pillerías por parte del ex-rector Domínguez. Lo que olvida el señor candidato es que no ofrece muestras, ni en el terreno simbólico, de siquiera comprender que las exigencias de su aliado Domínguez son delirantes y cínicas. Él cree que puede simplemente decir que sin Domínguez no se puede resolver el problema de la UAZ, y eso es ceder a un chantaje y querer chantajear a los opositores, quienes están convencidos que son las prácticas administrativas corruptas, la violación permanente de la Ley Orgánica, las “políticas” lunáticas de contratación de personal y la demagogia lo que contribuyó, en primer lugar, a generar un problema que la UAZ no puede resolver sin ayuda de los gobiernos estatal y federal. Una manera de mostrar que hay buena voluntad de su parte, y seriedad, sería proponer que a Domínguez se le inhabilitara para cualquier puesto en la universidad. De hecho, de acuerdo al artículo 67 de la Ley Orgánica, al citado ex  rector le cuadran las causales: I, XI, XIII, XV, que de demostrarse permitirían la aplicación de la sanción contemplada en el artículo 69 relativa a la inhabilitación para ejercer algún cargo. Sin embargo Guzmán Fernández ya se desistió, como secretario general del SPAUAZ, de llevar a Domínguez ante la ley por la vía judicial, y aunque primero lo promovió, se volvió, cuando le dijeron que ya todo estaba negociado, uno de los más entusiastas opositores de las demandas judiciales. Así que ahora, ya con el pleno apoyo del ex rector, no le queda más remedio que el patético papel de gestionar chantajes para lograr una unidad vacía de contenido, que no se sostiene ni en el discurso. Pero es falso que no se pueda tener otro tipo de unidad alrededor de contenidos positivos que no cedan ante chantajes de emisarios del pasado y del presente. Por principio de cuentas no es necesario construir la unidad alrededor de un “hombre providencial”, como quiere la alianza U-R. La unidad se puede comenzar a construir seriamente discutiendo los criterios para determinar quién es el candidato de unidad. Pero se puede lograr aún más si el contenido de la unidad queda claro, y no es difícil establecerlo. Van unos ejemplos: 1.- cumplimiento irrestricto de la Ley Orgánica, lo que incluye sanciones a todos los que la violen, 2.- reorganización administrativa para simplificar el número de funcionarios al máximo, 3.- discusión sobre el modelo académico, para realizarlo o desecharlo a favor de otra cosa, 4.- un política racional de contrataciones donde se privilegie la contratación de personal con grado académico máximo. Como se puede apreciar la propuesta de unidad del vocero de la alianza U-R es opuesta al espíritu de cumplir la ley, porque exige no criticar, y mucho menos acusar, a los que lo apoyan porque eso “no ayuda”. Lo que no ayuda es mantener a los pillos, incluso en el orden de lo simbólico, en un pedestal. Si en su propuesta de unidad no cabe el cumplimiento de la ley es muy seguro que no caben tampoco la racionalidad administrativa, el control del gasto y una política sensata de contrataciones. Lo que significa que su propuesta de unidad es inaceptable así como la explicó. Y en cualquier caso en una propuesta seria de unidad, lo reiteramos, también se pone en debate el candidato de unidad, que no puede determinarse por una cúpula que manipula a sus seguidores desde la coerción. Ciertamente el problema de la UAZ es serio, pero se puede volver aún más serio si no se comprende que el asunto no es puramente financiero, sino también de una organización universitaria que no es democrática. ■

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