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miércoles, 28 septiembre, 2022
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2015, el año de la reconciliación

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Por: ÁLVARO GARCÍA HERNÁNDEZ •

■ Futuro Sostenible

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Escribo estas líneas el 31 de diciembre de 2014 impregnado de múltiples recuerdos y sentimientos que me hacen evocar lo bueno y lo malo que me ha tocado vivir en este agonizante año lleno de retos, de eventos lamentables, de fallecimientos insospechados, de cloacas levantadas que han puesto al descubierto lo frágil de nuestros sistemas y de nuestras instituciones. Reflexiono en lo endeble de nuestro aparato de gobierno, a todas luces, incapaz de restablecer el Estado de Derecho, la paz y la seguridad para todos los mexicanos.

Me duele México, mi patria, mi único hogar en el que cohabitamos con una clase política en ocasiones tan absurda y llena de ficción, tan inclinada al yin y alejada del yang, tan absorta en lo material, en lo escaso de sentimientos, tan impregnada del síndrome de hybris, aquel que endiosa e idiotiza a muchos hombres y mujeres que han hecho de la política el arte de engañar, enriquecerse y oprimir al pueblo. Estoy plenamente convencido de que nuestra nación requiere con urgencia de una profunda reconciliación que armonice los intereses de los de abajo con los de arriba, una reconciliación que tenga como punto de partida el compromiso genuino de quienes detentan el poder para con los valores universales de justicia, paz y libertad.

México no soportaría otro evento de la magnitud de Ayotzinapa y el gobierno debe asegurar por todos los medios posibles que no vuelva a suceder tal barbarie. Quienes han logrado convencer al pueblo para mantenerse en el poder, deben estar conscientes del hartazgo que han generado con tanta infamia cometida contra el común de la gente, por un lado oprimida y temerosa y por el otro, indiferente y aletargada en sus problemas inmediatos como la tragadera, el pago de hipotecas sobre casas mal hechas a pagar en 20 años, con el pago de colegiaturas o refrendos en las casas de empeño.

La pobreza y la miseria de la clase trabajadora es insultante; seguimos a la baja en el crecimiento de la economía, el salario mísero pierde su poder ante el ensanchamiento de las bolsas del poder económico que hace alarde de su opulencia y escupe a la cara de la mayoría de los mexicanos que bajan la cabeza conformados a cargar su chingada cruz construida por ellos mismos, con dogmas y creencias amañadas por instituciones religiosas igual de corruptas y nefastas que algunos institutos políticos.

Ya en este tema, qué decir de nuestra terrible democracia, tan prostituida e inoperante que pese a cambiar el nombre de sus instituciones, sigue vistiendo de seda a la misma mona, tan inválida, tan acaudalada y tan inservible para resolver los problemas de México. Por otro lado, también es importante voltear a los grandes retos mundiales que impactan al territorio nacional, me refiero al hambre que se ocasionará en los años inmediatos ante el agotamiento del agua y la consecuente producción escasa de alimentos, como resultado de los ya palpables impactos del cambio climático, enfrentado por las autoridades ambientales con desfiles y concursos de dibujo, con estrategias nulas o amañadas que lo único que resuelven es la situación económica de los que piden diezmo ante obras absurdas e inoperantes que se alejan del cauce de la legalidad. 2015 será un año de contrastes, con matices políticos, con ofertas de apoyo ante las elecciones que se avecinan, con las dádivas de dinero, bultos de cemento, despensas, cobijas y otros dones que darán seguimiento a la corrupción en la que caemos elección tras elección y que solamente resuelven la jodidez del pueblo por unos días, auto flagelándose a sufrir más de lo mismo por otros seis o tres años según corresponda.

Si los grandes estrategas del poder no se enfocan en la reconciliación nacional en este 2015, entonces le están apostando al caos y a la desarticulación social, fenómenos que nos afectarán hasta la médula como país, pues seguramente, el poder económico ya está a la expectativa de volar golondrinamente si no se resuelven los temas de inseguridad pendientes, la inestabilidad económica y lo débil de las instituciones que entretejen con delgados hilos, la protección de los derechos humanos y, la procuración y administración de justicia. Ya estamos hasta la madre de tantas simulaciones y estupideces. Bienvenido 2015, año de la reconciliación nacional o de la culminación del hartazgo de México. ¿Usted a qué le apuesta? Feliz Año. ■

 

*Representante de Zacatecas ante el Consejo Consultivo Nacional para el Desarrollo Sustentable

[email protected]

 

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