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miércoles, 28 septiembre, 2022
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La Junta Subdirectora de Instrucción Primaria, 1825-1831

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Por: LEONEL CONTRERAS BETANCOURT •

Al desearles a mis lectores un mejor y provechoso año que el recién ha concluido, deseo compartir en esta colaboración algunos antecedentes relacionados con la administración educativa en Zacatecas. Desde el periodo borbónico y hasta el independiente, los ayuntamientos se hicieron cargo de la instrucción pública de la primera enseñanza. En el cuerpo de cada cabildo municipal se comisionaba a un regidor para que vigilara la existencia de escuelas de primeras letras atendidas por maestros o preceptores. Para tal fin, se integraban comisiones de escuelas, mismas se nombraban en todos los municipios en que había establecimientos de enseñanza. De 1824 a 1829 la Comisión de Escuelas, existente para el municipio y la ciudad de Zacatecas, que había venido fungiendo como órgano rector de la instrucción pública para todo el Estado, pasó a depender de la Junta Subdirectora de Instrucción Primaria. En el mes de enero de 1825, el diputado Pedro Ramírez se dirigió con el vocal más antiguo de la enseñanza del ayuntamiento, para hacer de su conocimiento de que la susodicha Junta lo había nombrado su presidente. Con el cargo de vicepresidente, había sido designado Manuel del Riego. Benito de la Garza asumiría las funciones de secretario, siendo el prosecretario, Mariano Aranda. En su breve escrito, Ramírez concluía: “Tengo el honor de comunicarlo a V.S. para conocimiento de la Exma. Asamblea Departamental. Protesto a V.S. con este motivo mi singular aprecio y distinguida consideración. Dios y Libertad, Zacatecas, enero 2 de 1825”. Pedro Ramírez (rúbrica).1

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Entre las funciones que tenía bajo su responsabilidad la Subdirección de Instrucción Primaria se encontraban las de vigilar el trabajo de los maestros, supervisar los exámenes que se aplicaban en las escuelas y hacer las gestiones para que los ayuntamientos las dotaran de algunos “auxilios” de carácter material que requerían, entre otras.

Durante estos años en que se fundó la Junta Subdirectora de Instrucción Primaria, junto con el “sistema de enseñanza mutua” o método lancasteriano sobre el que ya nos hemos ocupado en otras colaboraciones, ocurrió un relativo entusiasmo por establecer escuelas en todo el territorio estatal, ya fueran públicas o privadas. Esta situación se dio por la combinación de varios factores. En primer término estaba el de orden económico.

Sobre las dificultades que se presentaban para abrir una escuela lo ejemplifica el caso que se expone enseguida. En el año de 1835, el ayuntamiento de Pánuco, después de haber sesionado y tomado acuerdos, se dirigió al jefe político del Partido de Zacatecas, demandándole en calidad de préstamo dos mil pesos para levantar y seguir sosteniendo materialmente la escuela del lugar y, poder pagarle al preceptor. Cantidad que pagaría mensualmente, “según el sobrante que tenga de sus fondos después de cubiertos sus gastos mensualmente”.2  El dinero era urgente para poder sacar del estado de abandono en que se encontraba la escuela y poder adquirir lo más indispensable que le faltaba como eran mesas y tablas. Sólo de esta forma consideraban las autoridades de aquella municipalidad se podría dar cumplimiento a las disposiciones superiores y contribuir a la “prosperidad, engrandecimiento y lustre del vecindario”. Por entonces Pánuco, pueblo minero vecino a la capital, se hallaba deshabitado y con un comercio muy decaído, resultado quizá de que sus minas no estaban operando como en los tiempos de bonanza.

Por su parte, las autoridades municipales tenían entre sus funciones asignadas por la Comisión de Escuelas, velar por el establecimiento y marcha de las escuelas. Los presidentes de los ayuntamientos enteraban a los jefes políticos de los partidos a los que pertenecía su municipalidad y al gobernador en turno según fuera la autoridad que solicitara algún presupuesto o informe específico.

En otro ejemplo, el 19 de mayo de 1828, bajo el título de “Plan de gastos del mineral de Asientos”, la autoridad municipal de ese lugar ponía a la consideración del gobernador J.M. García Rojas, el presupuesto que se le había solicitado.

En resumen, los gastos que deberían hacerse ascendían a 350 pesos (Ps.), 00 reales (Rs.). 3

Si observamos, los gastos eran equivalentes al arbitrio único que el municipio recabaría. Esto significa que la enseñanza al ser pública y gratuita, su sostenimiento corría a cuenta de los vecinos residentes en las cabeceras de partido, villas, pueblos o haciendas en las que estaba enclavada la escuela. En el caso de la escuela de Asientos los gastos de la escuela serían cubiertos por los democráticos pilones. Los pilones no eran sino pequeñas contribuciones (consideradas como impuestos) o donativos que entregaban para el sostenimiento de las escuelas aquellas personas dueñas de un comercio, profesión o con cierta solvencia económica, que por lo general eran las menos. Creemos entender que en aquellos lugares en donde los gastos presupuestados eran superior a los arbitrios (ingresos), gobierno del estado colaboraba ayudando para compensar la cantidad faltante.

Al siguiente año de que la autoridad de Asientos enviaba su presupuesto, la de Nieves ponía en conocimiento al nuevo gobernador Francisco García, sobre el hecho de que en “el corto periodo de mes y medio” que tenía en su empleo, valiéndose de los medios y prudencia que el caso requería, instaló las escuelas del mineral de Nieves, cabecera del partido del mismo nombre y la de San Juan del Mezquital, perteneciente al mismo.

Ante la escasez de numerario, según era la queja constante de las autoridades, no faltaba la imaginación y las iniciativas para fundar y poder sostener escuelas. Entre la poca información localizada, sobre el tiempo en que operó la Junta Directiva de Enseñanza Pública, se encuentra la relacionada con la sesión del Congreso del estado del 9 de abril de 1829. En esa ocasión, se dio lectura a una resolución tomada por el ayuntamiento de Tepetongo, perteneciente al Partido de Jerez, en el sentido de “imponer una contribución directa a los labradores para la educación de la juventud”.

Además de su fábrica o edificación, lo que costaba de una escuela era su sostenimiento. La ventaja una vez que se abrían estaba en que mediante el método lancasteriano se podía atender a grupos numerosos con solamente emplear un maestro, que a la vez fungía como director.

Lancasterianas o tradicionales, como las que en el pasado funcionaban, se seguían fundando escuelas y la obra educativa continuaba extendiéndose. Otros factores que a la vez se convertían en problemas para abrir escuelas y extender la “ilustración” de la juventud, eran la ignorancia de los padres, su pobreza y poca disposición e interés en la educación de sus hijos.

 

1 AHEZ. Fondo Jefatura Política, Serie Instrucción Pública. Subserie. Generalidades, caja 1, “Elección de Pedro Ramírez como Presidente de la Junta Subdirectora de Instrucción Primaria”,  2 de enero de 1825.

2 AHEZ. Fondo Jefatura  Política, Serie Instrucción Pública, Subserie Generalidades, C.

  1. 2 fjs. junio 30 de 1835.
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