Fiscalías dan poca relevancia a orientación sexual en casos de homicidio de personas LGBT: activista

Fiscalías dan poca relevancia a orientación sexual en casos de homicidio de personas LGBT: activista
Activistas LGBT en la Legislatura de Zacatecas ■ foto: andrés sánchez

■ Todo lo reducen al estereotipo de “crimen pasional”, advierte Ricardo Hernández

■ Es necesario promover políticas más efectivas e integrales para prevenir la discriminación por homofobia, señala informe de la CNDH

 

Si “una de las motivaciones” que podrían estar detrás de los asesinatos del ex tesorero municipal, el estudiante de Medicina de la Universidad Autónoma de Durango (UAD) y del hermano de la directora del Colegio de Bachilleres del Estado de Zacatecas (Cobaez) es la orientación sexual de las víctimas como reconoció el fiscal del estado, Francisco Murillo Ruiseco, se estaría hablando de tres crímenes o delitos de odio cometidos en los últimos meses en Zacatecas.

De acuerdo con el Centro de Investigación Victim Connect, un crimen de odio es un delito cometido y motivado por un sesgo o prejuicio respecto a una característica especial de la víctima o de un grupo en específico, ya sea por su raza, nacionalidad, orientación sexual, género o creencia religiosa y cuyo objetivo es inducir miedo, y causar daños psicológicos o físicos en esa persona y la demás comunidad de su misma condición.

El término hate crime surgió en Estados Unidos en 1958 cuando se presentó un gran número de crímenes basados en prejuicios raciales, étnicos y colonialistas. Al ser investigados éstos por el Federal Bureau of Investigación (FBI), tanto esta institución como los medios de comunicación adoptaron el término por su gran impacto en los titulares de las noticias y el mensaje que transmitía. Sin embargo fuentes diversas señalan que el término se utilizó por vez primera en la Gran Guerra y se cometieron, en cuanto a homofobia, anteriormente también contra el poeta español Federico García Lorca en 1936 y el matemático británico Alan Turing en 1954.

Según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en su Informe Especial Sobre Violaciones a los Derechos Humanos y Delitos Cometidos por Homofobia, México ocupa el segundo lugar en América Latina en este tipo de crímenes, pues durante el periodo de 1995 a 2006 se cometieron 420 homicidios, cifra que fue rebasada apenas en el sexenio de Enrique Peña Nieto en el que al menos 473 personas LGBT fueron asesinadas por motivos relacionados con la orientación sexual o la identidad y expresión de género percibida en las víctimas, de acuerdo con las cifras recopiladas por la asociación Letra S en su informe “Violencia extrema: Los asesinatos de personas LGBTTT en México: los saldos del sexenio (2013-2018)”.

Dicha cifra significa que en promedio al menos 79 personas LGBT son asesinadas al año en el país, lo que equivale a 6.5 homicidios por mes. Según el informe de la asociación, los dos últimos años del sexenio peñista fueron los más violentos, ya que mostraron un aumento de 30 por ciento del número de homicidios con relación al promedio de los años anteriores.

Según el documento redactado por Letra S, las mujeres trans o personas trans con expresión femenina son las más expuestas a sufrir actos de violencia homicida, ya que fueron las víctimas más numerosas con 261 transfeminicidios, lo que representa 55 por ciento del total; seguidas de los hombres gay u homosexuales con 192 casos, 40 por ciento del total. De igual manera, se registraron los feminicidios de 9 mujeres lesbianas; los homicidios de 5 hombres bisexuales, o percibidos como tales; y el feminicidio de una mujer bisexual o percibida como tal.

De acuerdo con el informe de Letra S el promedio general de edad de las víctimas fue de 34 años y en los casos de las mujeres trans el promedio de edad fue de 32 años, menor al promedio general; mientras que el promedio de edad de hombres gay u homosexuales fue de 37 años. En los casos de las demás orientaciones sexuales no resulta relevante establecerlo por el reducido número de víctimas identificadas.

En cuanto a entidades de la República, son siete los estados que concentran la mitad de los asesinatos por homofobia: Veracruz encabeza la lista con al menos 43 asesinatos, seguido por Guerrero con 39, Quintana Roo con 33, Estado de México con 30, Chihuahua con 28, Puebla con 27, y Tamaulipas con 25.

Es de destacar que los patrones de violencia se dan en función de la identidad sexual y de género de las víctimas, es decir, mientras que la mayoría de los cuerpos de los hombres gay u homosexuales fueron encontrados en sus domicilios con múltiples heridas provocadas por objetos punzocortantes o asfixiados, como los sucedidos aquí en Zacatecas en el mes pasado, los cuerpos de las mujeres trans fueron encontrados en la vía pública o en lotes baldíos con heridas provocadas por armas de fuego y punzocortantes. Llama la atención que 6 de las mujeres lesbianas fueron ultimadas junto con su pareja o en presencia de su pareja.

El rasgo distintivo que caracteriza a los homicidios de personas LGBT es el ensañamiento con el que son cometidos, la saña después de haber sufrido violencia sexual para luego ser torturados. Sin embargo, de acuerdo con el reporte, las fiscalías o procuradurías poca relevancia le dan a la orientación sexual y todo lo reducen al estereotipo de “crimen pasional” o bien al contexto de violencia generalizada que vive el país en el que se les ubica como víctimas del crimen organizado.

Según el activista y defensor de los derechos humanos, Ricardo Hernández Forcada, figura fundamental para la elaboración del informe de la CNDH, la dificultad para dilucidar la tipificación radica principalmente en esas dos razones, en saber si la víctima fue lesionada en función de sus características u orientación sexual, o si obedeció a la violencia que impera en el país.

Sin embargo, Forcada destacó en entrevista telefónica que en el caso de los dos detenidos aquí en Zacatecas, Ramón “N” de 44 años y Aníbal “N” de 33, su declaración puede ser crucial para saber si son o no crímenes de odio, cuáles fueron sus motivaciones o sus prejuicios.

Con respecto a la tipificación, el experto señaló que lo que existe en 14 estados de la República es la calificativa de homicidio de odio cuando la víctima es seleccionada en cuanto a su característica personal, por lo que al tener este concepto, la pena se agrava en caso de que se cometa el delito.

Ante tal panorama, la CNDH considera necesario reevaluar la eficacia de la estrategia nacional en contra de la discriminación, de manera tal que todos los recursos económicos, tecnológicos, materiales y humanos empleados para tal efecto se apliquen en acciones orientadas a la prevención y su erradicación.

Es necesaria, asevera el informe, una política seria y profunda que ataque las causas de la intolerancia y considere medidas en el ámbito social, para prevenir o combatir todo factor que genere agravios. Es necesario, finaliza, promover políticas más efectivas e integrales para prevenir la discriminación por homofobia.

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