“Un pequeño paso para el hombre…”

“Un pequeño paso para el hombre…”

Hace medio siglo, relatan las crónicas periodísticas del final de la década de los años 60, media humanidad esperaba expectante la llegada del hombre a la Luna, aunque millones de seres, escépticos, se preguntaban de qué servía conquistarla si todavía era incapaz de erradicar el hambre, la pobreza, las enfermedades que arrasaban pueblos, y sobre todo, si no había sido capaz de tener un solo día de paz en la historia de la actual civilización.

Aquellos millones de escépticos podrán decir, a 50 años del 19 de julio de 1969, cuando Neil Armstrong, Michael Collins y Edwin Aldrin llegaron a la Luna, que no estaban equivocados: las hambrunas persisten, la pobreza se ha agudizado casi en todo el orbe y las guerras no solo continuaron, sino que se hicieron más crueles y extensas.

Eran años en los que el mundo se debatía entre la Guerra Fría, los sempiternos combates de Oriente Medio entre musulmanes y judíos, la invasión estadunidense a Vietnam, comenzaba la guerra por el petróleo y la revolución juvenil pacifista, con su adhesión a la vida comunitaria hippie y el rocanrol, llegaba a la cumbre. Años que marcaron un antes y un después.

Para millones de seres, en julio de 1969 el mundo estaba a punto de penetrar a una era que transformaría positivamente y para siempre su devenir histórico. A medio siglo de aquella hazaña de la ciencia y la tecnología, la historia del hombre cambió radicalmente y transformó como nunca antes se había visto, la vida de la humanidad.

Hoy en día los adultos nacidos de los setenta para acá no dejan de asombrarse ante progresos tecnológicos, a veces sin saber que aquello que les parece portentoso, aunque cotidiano, ya existía en laboratorios espaciales ente 1950 y 1960.

Probablemente, si los estudiosos no hubieran enfocados sus miras hasta nuestro satélite, la ciencia no habría dado tan colosales saltos como los que hoy nos colman de beneficios y asombro. Por ejemplo, algo tan común y vulgar como un teléfono inteligente.

Tan inteligente que además de comunicarnos de inmediato a cualquier lugar del mundo, es capaz de conectarnos a Internet, transmitir datos, tomar fotografías, videos, hacer cálculos matemáticos, proporcionarnos juegos y entretenimientos. Un teléfono celular, siempre abierto para recibir señales de 24 satélites que orbitan la Tierra, es capaz de guiarnos, en cualquier lugar del mundo, por carreteras, ciudades, calles y domicilios.

Por si esto fuera poco, la tecnología requerida en la cápsula lunar de la misión Apolo 11 ahora proporciona ropa térmica para aumentar calor o reducirlo; sartenes de cerámica o de teflón; aparatos para diálisis renales, zapatillas deportivas; materiales aislantes para viviendas, aparatos electrónicos, mantas térmicas de emergencia; filtros de agua; alimentos liofilizados y su conservación; detección de gases peligrosos, edificaciones ecológicas, telas para proteger a bomberos. Todo esto y un sinfín de avances y nuevas tecnologías aportó la conquista de la Luna.

Otro aspecto, menos práctico tal vez, es el desarrollo científico. En México, bajo el influjo de la carrera espacial entre Estados Unidos y la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), el presidente Adolfo López Mateos creó la Comisión Nacional del Espacio Exterior, en 1962, y posteriormente, en 1970, el Congreso de la Unión creó el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, organismo que desde 1971 empezó a dar a México un prestigio creciente en el mundo científico.

Muchos años después, gracias a la visión del gobernador Genaro Borrego Estrada, en 1991 nació el Consejo Zacatecano de Ciencia y Tecnología, organismo pionero entre las entidades federativas.
Hoy, con un renovado impulso, el Cozcyt mantiene a Zacatecas en la vanguardia científica y tecnológica mediante acciones programadas por el gobernador Alejandro Tello Cristerna en el Plan Estatal de Desarrollo 2017-2021.

Estas son algunas acciones: en tres años se invirtieron 225.8 millones de pesos en Quantum Ciudad del Conocimiento; en el Centro Interactivo de Ciencia y Tecnología ZigZag se destinaron 7.4 millones de pesos a las salas de Robótica, Observatorio Astronómico y Laboratorio de Ciencias; para llevar conocimiento a 28 municipios se accionó el programa Ciencia Itinerante, con inversión anual de 3.5 millones de pesos. Se atendieron 7 mil 932 alumnos, y para desarrollar mil 742 perfiles científico-tecnológicos se desarrolló el Programa Estatal de Becas, con 8.9 millones de pesos.

Neil Armstrong dijo hace 50 años al descender al suelo lunar: “un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”. Palabras que profetizaron el mundo actual, tan tecnificado, pero ¿más humanizado?

*Titular de la Coordinación Estatal de Planeación.

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