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En la cuerda y sin garrocha

En la cuerda y sin garrocha

La educación, sin ser la excepción, es relevante para los mexicanos y con independencia de niveles y grados, o de su naturaleza clasista: privada o pública, lo relevante es acercarla como un bien para los mexicanos, sea lo relevante su sustancia académica, los saberes, las técnicas o las múltiples y hasta nuevas formas de acercarse a la cultura, para recrearla, promoverla, o bien, disfrutarla con poco o mucho éxito, como población requerida cada vez más de hacerse con recursos técnicos, culturales y/o académicos, con los cuales abrirse o ayudarse a labrar su vida con mejor suerte que sin ella.

Lo importante, lo fundamental, tanto para mantener activa la educación como para impulsar toda la cultura, o bien, para idear, crear o apuntalar las novedades académicas, impulsarlas o crearlas, son los presupuestos con que se cuenta, sean privados o públicos y a cuyos responsables de su administración o suministro toca – obliga a mantener activos los planes, los programas y las acciones a emprender durante el año o el semestre, como un flujo cultural al que se espera, se enriquezca, para enriquecer, “las funciones sustantivas de docencia, investigación, difusión y extensión de la cultura, pero no alcanzará para abrir nuevos programas educativos” como afirma, (Raymundo León, Corresponsal de La Jornada, lunes 7 de enero, 2019.)

Cierto, quien está al frente y a eso se dedica en el enjambre, sobre todo, en un principio de año, sabrá de cuántos y de cuáles recursos dispondrá, cuando menos para sostener la oferta del anterior, o bien, si no alcanzará, ni para eso, bajo el riesgo de ni siquiera poder cumplir con su reproducción como centro cultural – escolar de cualquier nivel, etc. Por supuesto, cuando se trata de una institución pública, desde inicio de año se sabrá, si le será posible abrir resquicios para mejorar con los mismos recursos y ampliar, diversificar la oferta, o si no habrá condiciones para generar alguna otra novedad programática y aquí, aunque uno no quiera, entra de nuevo el futuro y de inicio, ¿se cumplirá con lo sustantivo, cuando menos? Después de saber eso, que habrá “reproducción”, también se sabrá lo otro: no habrá, ni ampliación de lo mismo, ni se generará novedad, por falta de recursos. Y de nuevo se mira hacia los recursos humanos y los programas: no habrá novedad, ni cultural, ni académica y hacia la gente: tampoco tiempos extras, ni nuevas contrataciones. La conclusión sería: ¿tan inelástica ha llegado a ser la realidad social y cultural neoliberal para hacer la historia del presente y del futuro?

¿Cómo y qué hacer para incrementar los recursos económicos? ¿Cómo ayudar a incrementar los recursos culturales y su beneficio social, público o privado? Sin remedio, luego no hay de otra que cobrar cuotas de recuperación a los usuarios, estudiantes de cualquier nivel y sin rubor, se les solicita cooperar económicamente, aunque sea algo mínimo, ¿siquiera para financiar la papelería oficial? Por supuesto, con la inflación, aunque vaya a galope, habrá que cumplir con el despliegue cotidiano de las funciones académicas, sustantivas, ¿podemos dejar eso a la consistencia ética, política y cultural de los universitarios, mientras arriba a las aulas universitarias, la Cuarta Transformación?

El riesgo es alto, por supuesto, pues tiene que ver, no con el presente, sino con el futuro ¿cuál? ¿uno ya depredado? y eso se quisiera hacer para manipular mejor a la gente sin recursos culturales; a personas consideradas ni siquiera aptas para la explotación, para su propia explotación, porque con los niveles de ganancia obtenidos por los dueños de la riqueza y del capital, ellos no necesitan darles ni trabajo para su explotación y no es un (¡Que se pudran!) sino para rentabilizar que vegeten su miseria, su indigencia con los medios de masa, los cuales para eso tienen una casi infinita oferta de refritos que restregar todo el día en su mentes bajo el tierno nombre de entretenimiento: ¡Si no tienes que comer, traga anuncios y comerciales fabulosos, nítidos, de lo inexistente en tu casa, barrio o ciudad! ¿Como bien, como bienes públicos? ¿Ni aire limpio?

¿Y quién va a decir algo por eso? Si al mismísimo AMLO, zapatistas se la mentaron por su proyecto ferrocarrilero, al que objetaron de distintas formas como opción para el desarrollo en Chiapas, más allá del personal de AMLO, según ellos.

Ciudad de México. A pesar de los reportes de desabasto de gasolina y combustible en algunas entidades del país, el gobierno federal mantendrá las medidas de vigilancia y, de ser necesario, se cambiará todo el sistema de monitoreo de los ductos de Pemex para evitar el robo de hidrocarburos, sostuvo el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien recalcó que las medidas se mantendrán hasta ver “quién se cansa primero”. ¡Je, je! AMLO, es persistente. ■

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