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“Telón de fondo”, uno de los proyectos inscritos en la 13 Bienal FEMSA

“Telón de fondo”, uno de los proyectos inscritos en la 13 Bienal FEMSA
Museo de Guadalupe FOTO: LA JORNADA ZACATECAS

Se desarrollará entre octubre y febrero en museos, espacios públicos y centros culturales

Será inaugurada en la sala de exposiciones temporales del Museo Regional de Guadalupe

 

“Telón de fondo” es uno de los 23 proyectos inscritos en la 13 Bienal FEMSA “Nunca Fuimos Contemporáneos”, que se desarrollará entre octubre y febrero próximos en museos, espacios públicos y centros culturales, a “modo de corredor cultural multifocal”.
“A mí me tocó el Museo de Guadalupe que tiene un peso religioso y un peso histórico totalmente vinculado al momento virreinal, al Barroco mexicano”, dijo la artista Fabiola Torres-Alzaga, quien establecerá mediante esta videoinstalación un diálogo con el único de entre los Colegios de Propaganda Fide de América Latina que conserva en sus espacios su colección original de arte virreinal.
Torres-Alzaga conoció el Museo Regional de Guadalupe en 2017. Le llamó la atención “y me pareció totalmente contemporánea”, la disposición de las pinturas que aluden a la Pasión de Cristo y la vida de Francisco de Asís, y “que funcionaran en la activación que le dan al espectador al caminar a la redonda, en el círculo en el que están dispuestas”.
El circuito le instó a preguntarse de qué otras maneras hablaban estas pinturas. “Estamos muy acostumbrados a que cuando son pinturas religiosas tenemos una lectura tan aprendida de ellas, de la manera en la que debemos leerlas, que lo que intenté hacer fue -ver qué pasaba- si yo sacaba a los personajes…qué quedaba en esas pinturas”.

De este modo la artista hizo hablar a la ausencia, de construir el discurso de las imágenes y proponer un reto a la mente del espectador para que armara otra interpretación de ellas.
“Una de las cosas que quedaban era la disposición de los objetos dentro, de los telones, de las cortinas, de los tapetes que marcan de manera muy fuerte la permisividad de lo visible dentro de la pintura”. Pero que también evidencian las jerarquías de poder de los personajes, “si están colocados arriba del tapete, abajo, afuera, entrando por la cortina, adelante, o atrás de ella”.
Cabe recordar que la sociedad virreinal fue una sociedad claramente estratificada, una sociedad de castas.
Torres-Alzaga se propuso luego de traer a primer plano la escenografía que refuerza, que da contexto a los personajes de estas imágenes religiosas, trabajar con la teatralidad “que le dan estas cortinas a cada cuadro”. Y por otro lado, sustraer el sonido de estas pinturas barrocas y del espacio mismo.
“¿Cómo era el recorrido original cuando el convento pertenecía a los franciscanos, cuando ellos lo recorrían, cuando no era museo?”.
El acercamiento a la respuesta lo obtuvo de los sonetos, romances e incluso el teatro de Sor Juana Inés de la Cruz y de Carlos de Sirgüenza y Góngora. “El teatro fue de las artes, la más importante durante el Barroco”.
Le llamaba poderosamente la atención que estas dos grandes figuras del virreinato, quienes es bueno mencionar, además mantuvieron una amistad sustentada en sus afinidades filosóficas y literarias, “se referían mucho al murmullo, al pudor, al recato, a la discreción”; que acota la artista, “se instalaba como una nueva forma de comunicación en la sociedad de la época”. Así entre la voz y el silencio se instaló el murmullo.
“Usé este concepto como una vía para imaginarme aquel universo sonoro”. Y de la misma forma en que la sustracción de los personajes la habían llevado a la teatralidad de las escenas que protagonizaran, pero de las que ahora estaban ausentes haciendo así hablar a los espacios sin la narrativa de la vida específica de alguien, pero sí del nacimiento de una sociedad, de aquella que fue el México virreinal, se propuso hacer en una videoinstalación, “una coreografía de telones”.
“Una puesta en escena donde hay un despliegue de realidades dentro de mi cuadro del video”, en el que el sonido se desarticula de las imágenes.
“Tenemos muy relacionado que lo que vemos tiene un sonido específico. Y lo que oímos tiene una visión. Normalmente en el cine por ejemplo, se corresponden, en el teatro se corresponden”.
La ruptura de esta experiencia la propone con el registro de los sonidos de los contrapesos de los telones, de las poleas, de las cuerdas y los mecanismos que activa el equipo técnico de un teatro, ese que está detrás de una puesta en escena y que el espectador nunca conocerá. “Escuchar sin ver puede sugerir en potencia algo mucho más fuerte que lo que vemos”.
“Quise dentro de estas imágenes tan planas que son los telones, crear su profundidad espacialmente con los sonidos de lo que normalmente no escuchamos pero que está presente. Me interesa que el espectador pueda entrar a un cuarto y establecer una relación entre un sonido y una imagen que no se corresponden pero que forman parte de un mismo universo”.
De esta manera Fabiola Torres-Alzaga busca provocar la experiencia de la deconstrucción de un discurso dado por hecho.
Es una forma de “darnos el permiso de asomarnos a la historia, porque al final la historia nos pertenece a todos”. Pero también es una prerrogativa, la de tener curiosidades nuevas, de plantearse otras preguntas, y encontrar nuevas formas, nuevas traducciones de aquel tiempo a las que nos enseñaron, dijo.
“A veces el museo es un gran educador de cómo debemos ver las cosas…pero a veces esas formas de percibir no son las mejores”, reflexionó. “Son un poco acotadas, y por tanto anulan a otras percepciones que pueden ser mucho más amplias”.
“Telón de fondo” será inaugurada en la sala de exposiciones temporales del Museo Regional de Guadalupe el próximo 27 de octubre. Fabiola Torres-Alzaga (Ciudad de México, 1978) gusta de explorar desde una lectura cinematográfica la manera en la que el espectador percibe “creando trabajos que no son siempre lo que aparentar ser”.

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