El voto popular ordena iniciar la cuarta transformación de México.

El voto popular ordena iniciar la cuarta transformación de México.

¿Cuál es el mandato popular que debe cumplir Andrés Manuel López Obrador? La histórica votación que los mexicanos protagonizamos ayer tiene un doble significado: en primer lugar, implica un fuerte reclamo de cambio profundo y, en segundo lugar, un apoyo muy claro al proyecto alternativo de nación y al discurso de campaña de AMLO: iniciar la cuarta transformación del país, cuyo contenido particular puede entenderse mejor si hacemos un poco de historia. Veamos.
La primera mitad de la década de los años 70, el régimen político posrevolucionario, configurado fundamentalmente por Lázaro Cárdenas, sufría una crisis muy profunda como lo mostraron diversos movimientos sociales durante la década de los años 60 protagonizados por campesinos, ferrocarrileros, maestros y por los estudiantes en 1968, cuyo desenlace abrió el paso a diversos movimientos armados, a la insurgencia sindical y la creación del sindicalismo universitario, así como a una masiva lucha por la tierra en diversas entidades del país, todo ello en la primera mitad de los años setentas. Las elecciones federales de 1976 se convirtieron en otra señal de la crisis cuando el PRI y su candidato José López Portillo (JLP) no tuvieron contra quien competir, pues el PAN, el único pero muy débil opositor al PRI, no postuló candidato en aquella justa al generarse fuertes disputas internas, mientras que JLP también fue apoyado por los llamados partidos paraestatales como el Popular socialista y el Auténtico de la Revolución Mexicana como era su costumbre; de manera que el único contendiente fue Valentín Campa, mítico líder sindical y personaje del proscrito Partido Comunista Mexicano quién fue lanzado como aspirante a la presidencia sin registro, obteniendo casi un millón de votos que debieron ser anulados, todo lo cual creó un problema de legitimidad que, como nunca, evidenció una crisis de representatividad que puso en tela de juicio el modelo democrático contemplado en la Constitución y en el discurso oficial.
La respuesta a esa crisis fue la reforma política de 1977, que implicó una importante serie de cambios legales que dieron origen al proceso de transición de un esquema de partido hegemónico a un modelo de pluripartidismo, mismo que se prolongaría por más de dos décadas, junto a sucesivas modificaciones en la normatividad e instituciones electorales, hasta alcanzarse la conformación de una mayoría opositora al PRI en la LVII Legislatura de la Cámara de Diputados en 1997 y la alternancia en la presidencia de la república en el año 2000. Lamentablemente, la conducta de Vicente Fox provocó el retroceso en la transición política del país y aceleró la descomposición institucional iniciada con las reformas neoliberales aprobadas desde la llegada del primer neoliberal, Miguel de la Madrid, a la presidencia, y acelerada por Carlos Salinas de Gortari después del fraude contra Cuauhtémoc Cárdenas en 1988. Los cuatro gobiernos neoliberales posteriores profundizaron las reformas y propiciaron la situación en la que nos encontramos, que ha provocado un gran descontento e irritación de la sociedad, que hizo posible que la candidatura de AMLO se percibiera como la esperanza de cambio, percepción que se reforzó con su incansable trabajo para construir Morena en todos los municipios mexicanos.
Si al recuento anterior agregamos la mención que AMLO hizo en su discurso en el estadio azteca de distintos protagonistas de las distintas etapas de ese proceso, podemos concluir que AMLO se identifica con aquellas luchas encabezadas por Rubén Jaramillo, Valentín Campa, Demetrio vallejo, Othón Salazar, el movimiento de los estudiantes de 1968, sin olvidar a los fundadores del PRD encabezados por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, y que se asume como un continuador de esas expresiones y luchas y que tendrá presentes sus aspiraciones más sentidas. Por cierto, ese reconocimiento de AMLO incrementó inmediatamente la confianza en él por parte de buena parte de los militantes de la izquierda histórica.
También se puede concluir que mantendrá la preocupación expresada en el slogan de su campaña en 2006 “Por el bien de todos, primero los pobres” y que intentará disminuir las brechas de desigualdad social y territorial. También se puede afirmar sin duda alguna que enfrentará con vigor la corrupción y los privilegios, y que muy pronto convocará al dialogo para elaborar la nueva estrategia contra la inseguridad y para lograr la paz. Además de que no recurrirá a la represión en cualquiera de sus formas y que tomará medidas para que, finalmente, México arribe a la normalidad democrática.
Por lo pronto, los militantes y seguidores de Morena tendrán que iniciar un proceso intensivo de capacitación para entender y enriquecer el proyecto alternativo con sus aportaciones desde sus regiones, de manera que el Presupuesto de Egresos de la Federación 2019 refleje las nuevas orientaciones que promueva la nueva mayoría. ■

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