Sectas comerciales absorben recursos y capacitan a jueces (Tercera de 3 partes)

Sectas comerciales absorben recursos  y capacitan a jueces (Tercera de 3 partes)
En septiembre pasado, el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Zacatecas contrató al centro Fresnillo Vive para impartir un curso titulado, “Desarrollo Potencial Humano y Liderazgo”, impartido por el coach Pablo Montoya Soto, el cual incluyó a jueces y magistrados ■ FOTO: ANDRÉS SÁNCHEZ

■ Se benefician de buena parte del presupuesto público

■ Han logrado inmiscuirse e infiltrarse en casi toda la estructura del Estado

■ “Capacitan” a personal de dependencias federales, estatales y partidos políticos

■ Los capacitadores usurpan funciones de psicólogos y otros profesionistas

Las sectas comerciales han logrado inmiscuirse e infiltrarse en toda la estructura del Estado, es decir, en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial y cada vez es más común que sean contratadas para “capacitar” al personal de dependencias de nivel federal y estatal e incluso de partidos políticos.

El portal de transparencia de la Presidencia de la República exhibe que dependencias federales han otorgado contratos millonarios a “empresas” de coaching para capacitar a su personal

La Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, por ejemplo, otorgó en 2014 un contrato por 2 millones 146 mil pesos a Bengoshi Servicios Corporativos, para la “Impartición de talleres vivenciales, Directivo Coach Líder y Team Building”.

Asimismo, el Servicio Postal Mexicano otorgó un contrato directo por 363 mil pesos a la coach Alma Patricia Calderón Nájera, para la impartición de un “Curso taller vivencial, Leadership Coaching, Entrenamiento de Liderazgo”. El portal datajuridica.com.mx señala que esta persona enfrenta cuatro procesos judiciales en su contra.

En septiembre pasado, el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Zacatecas (TSJEZ) contrató al centro Fresnillo Vive para impartir un curso titulado, “Desarrollo Potencial Humano y Liderazgo”, impartido por el coach Pablo Montoya Soto, el cual incluyó a jueces y magistrados.

A través de un comunicado de prensa, ese organismo informó:

Durante dos días, las y los Magistrados, Juezas, Jueces de los diferentes Distritos Judiciales, así como personal administrativo, realizaron una experiencia educacional diferente en dónde abordaron con honestidad las diferentes áreas centrales de sus vidas.

El magistrado Armando Ávalos Arellano, presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado, agradeció a los funcionarios judiciales por asistir a las actividades del taller, el cual permitió observar los pros y los contras de nuestra persona y del cómo debemos seguir trabajando de manera coordinada.

“El compromiso que adquiero y al cual los convoco, es el de proteger a las mujeres víctimas de violencia, que nuestra institución  emprenda acciones en pro de los derechos humanos de las mujeres”, afirmó.

Fresnillo Vive también difundió el curso proveído al TSJEZ en su página de Facebook. En una publicación acompañada de fotografías expone: “(Curso) Básico al Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Zacatecas. 80 jueces a punto de votar 4’s y empezar a vivir de forma diferente”.

 

El coaching como instrumento del capitalismo

El coaching no es una ciencia o un saber formal, sino una técnica que surgió para motivar o desarrollar el rendimiento de los deportistas a través del establecimiento de objetivos en la década de los 60 del siglo pasado. A partir de ese momento se desbordó y pretendió convertirse en la panacea de problemas empresariales, personales, clínicos y educativos.

Uno de los problemas de esa técnica es que hasta la fecha no ha logrado profesionalizarse, puesto que una inmensa cantidad de personas sin formación ética, clínica o psicológica se autodenominan como coaches y se dedican a la consultoría organizacional, a la psicoterapia individual, de pareja o grupal. Es decir, hay un grave fenómeno de usurpación profesional.

A través de organizaciones coercitivas, el coaching se ha convertido en una técnica al servicio del capitalismo, pues individualiza los problemas sociales con el precepto de que cada individuo es responsable de su condición emocional e incluso económica y para ello utiliza clichés, decretos, frases de pensamiento positivo y proliferación de mensajes narcisistas referentes a la transformación y desarrollo humano.

“Yo creo que esa técnica es la prostituta preferida del capitalismo porque psicologiza los problemas sociales. Es decir, tiene un énfasis individualista y una visión extremadamente pragmática de la existencia humana, de lo ontológico, y pretende hacernos creer que las personas no avanzan o no logran sus objetivos por su culpa, porque ellas son las responsables por mantenerse en sus zonas de confort”, explica Héctor Cerezo Huerta, especialista en abuso psicológico.

Es decir, las sectas comerciales inducen la idea que las personas son responsables de sus problemas y no del modelo económico que no ofrece las condiciones necesarias para garantizar el bienestar de la población, además que ha convertido la felicidad en un producto de consumo masivo.

La técnica de coaching, entonces, plantea ver al sujeto y no a la estructura económica y política, y se constituye como un dispositivo tecnocrático que reproduce la idea de conformismo, control y reproducción del hombre que el capital requiere y al que se le inyecta autoestima y motivación para aumentar su productividad.

“Finalmente el coaching coercitivo es una técnica a la que le interesa manejar y gestionar esclavos calificados. No dudo y me queda claro que el coaching ha demostrado eficiencia en algunos ámbitos restringidos como el deportivo y el organizacional-empresarial, pero se convirtió en un esnobismo, una moda desbordada”, agrega el especialista.

Héctor Cerezo Huerta, psicólogo educativo, especialista en abuso psicológico
Héctor Cerezo Huerta, psicólogo educativo, especialista en abuso psicológico

Acoso sexual y suicidio

Las prácticas sexuales al interior de los grupos de coaching son muy factibles puesto que en el fenómeno sectario se han documentado muchos casos de abuso sexual a la que someten a los participantes como parte de los rituales o dinámicas que realizan. Muestra de ello es el caso de NXIVM.

“Me parece que es muy fácil llegar a ese tipo de perversiones. Las llamo perversiones porque hay que tomar en cuenta el perfil de alguien que se hace coach en estos lugares: es una persona que de entrada abusa de las heridas psíquicas de un sujeto”, expone la psicoterapeuta psicoanalítica Betzabé Ávila López

En los cursos que ofrecen las sectas comerciales, las prácticas sexuales no se realizan en las dinámicas propias, sino fuera de estas, como producto de ejercicios catárticos, horarios extensos y atípicos, actividades de desgaste psico-físico y desvanecimiento de la intimidad.

Según Cerezo Huerta, “los vuelven vulnerables y, sumado a los problemas personales de los asistentes y el mal manejo que hacen de las creencias, emociones, afectos y conductas, se provoca que hombres y mujeres aumenten la proximidad y entonces no hay límites. Eso es muy común y lo hemos encontrado recurrentemente”.

Una investigación realizada por el propio Cerezo Huerta en Puebla y la Ciudad de México, sobre sectas comerciales, arroja que el 20 por ciento de participantes de los cursos que fueron entrevistados reportó que en algún momento tuvo relaciones sexuales con miembros de estos grupos, ya sea con el coach, con integrantes del staff, con otros participantes e en algunos casos simultáneamente.

Óscar, profesionista de 33 años de edad, asistió a cursos de coaching impartidos por el centro Fresnillo Vive y confirmó que socios y coaches acosan sexualmente a las participantes.

De acuerdo con su testimonio, uno de los socios y uno de los coaches contratados, se aprovechan de la condición vulnerable a la que llevan a las participantes para fines sexuales.

“Cuando estuve ahí, era común que ocurriera (el acoso sexual) sobre todo de los titulares hacia las participantes y mucha gente lo vio  Lo que pasa es que van muchas mujeres con problemas como divorcios o violencia intrafamiliar y de cierta manera van vulnerables”, expone.

“Se supone que no debe haber un vínculo sexual entre participantes, staff y coaches, porque es una de las reglas, pero sí ocurre. Me di cuenta que mucha gente va a eso, porque es una manera de conocer gente”.

La última actividad del “entrenamiento de vida”, que a su vez es la conclusión del tercer nivel, el Programa de Liderazgo, consiste en realizar un campamento en algún paraje ubicado fuera de la ciudad e incluso del estado.

Semanas antes del campamento, el cual equivale a la graduación de la generación, staff y egresados inducen temor a los participantes. Les dicen que deben ir rasurados de todo el cuerpo o de lo contrario ahí lo harán con cualquier objeto a su alcance, piedras o vidrios, por ejemplo. También les sugieren llevar a escondidas nueces o cacahuates porque no los alimentarán durante tres días, y que serán arrojados al agua y si no saben nadar, nadie los ayudará.

A final de cuentas no ocurre tal cosa, pues las actividades que realizan son para ensalzar el estado de ánimo de los asistentes, pero con el antecedente de acoso de uno de los coaches, hubo participantes que desertaron por el temor “de lo que podía pasar” en el tema sexual.

Carlos, otro participante en los cursos de Conciencia Plena, detalló al respecto que, “en mi experiencia, una de las personas que trabajaba en oficina, en el curso que yo tomé, estaba buscando un acercamiento aparentemente sentimental con una de las compañeras y finalmente, en el tercer fin (el campamento), se perdieron del resto del grupo y tuvieron relaciones sexuales”.

“Eso infringe las normas mismas de Conciencia Plena ya que dicen que no puede haber relaciones sexuales, sentimentales o de negocios en un lapso de dos meses después de terminar el curso. También había relaciones entre los mismos compañeros, lo cual no estaba permitido pero no es tan grave como que alguien de oficinas se acerque a un compañero”.

Asimismo, expuso que en los cursos “hay una carga muy fuerte de sexismo en contra de los hombres, porque hay coaches mujeres que someten a los hombres pidiéndoles que se vistan de mujeres y a las mujeres decirles que enseñen algo de piel en los ‘estirones’, pues les piden que se vistan de Shakira o de Alejandra Guzmán, bajo el argumento de que desarrollen su sensualidad dormida”.

“Aunque todo eso atenta contra tu intimidad y privacidad, lo haces bajo el temor de que te saquen del curso, o sea, no tienes opción, porque la única reacción si te niegas es la expulsión y mucha gente no quiere irse por lo que pagó y otros por la dependencia emocional que te generan de pertenecer al grupo”.

Comentó que, como parte de los “estiramientos” o “estirones”, conforman un grupo al que llaman “Los zorros” y ahí aglutinan a los hombres que ellos detectan, “según su antojo”, que son cohibidos o su masculinidad no está muy implícita, y les piden que se vistan como el personaje de “El Zorro” y que poco a poco se quiten la ropa frente a todos los compañeros.

En Abundancia de Vida (ahora Quadriplica), por su parte, hay el antecedente de una persona que, semanas después de egresar de los cursos de coaching, se suicidó en su casa, en el municipio de Guadalupe.

Aparentemente esta persona de 57 años de edad padecía de depresión, y aunque su suicidio no es atribuible directamente al coaching coercitivo o por consecuencia de asistir a sus cursos, se evidencia que estos no fueron de ayuda para ella. El suceso fue documentado en medios de comunicación locales en agosto del 2015.

Comentarios y testimonios recabados sobre ese incidente señalan que, en principio, los cursos le provocaron a la mujer la misma sensación de felicidad que relatan otros asistentes, pero al concluir, volver a la realidad le generó un choque emocional que no pudo soportar.

Las sectas comerciales están conscientes de las consecuencias nocivas que sus técnicas de control mental pueden provocar en las personas, y es por eso que, en el comienzo, aplican un cuestionario en el que solicitan información del estado de salud mental de las personas. En caso que padezcan de alguna enfermedad mental o haya tomado medicamentos para ello, son rechazadas. Sin embargo, algunas personas pueden mentir al respecto para ser admitidos.

“¿Toma algún tipo de medicamento que altere su conducta natural (somníferos, tranquilizantes, neurolépticos, etc.)? ¿Actualmente está bajo algún tratamiento psicológico y/o psiquiátrico? ¿Ha tenido pérdida de conocimiento, mareo o vértigo de origen no traumático? ¿Ha tenido crisis nerviosas (descontroles, histerias, depresión)? ¿Ha tenido fantasías de suicidio o intentos de suicidio?”, son algunas de las preguntas que incluye el cuestionario y que el participante firma para deslindar responsabilidades en caso de alguna situación.

Betzabé Ávila López, psicoanalista de la UAM y Colegio Internacional de Educación Superior (CIES) ■ FOTOS: LA JORNADA ZACATECAS
Betzabé Ávila López, psicoanalista de la UAM y Colegio Internacional de Educación Superior (CIES) ■ FOTOS: LA JORNADA ZACATECAS

El perfil del coach

Betzabé Ávila López realizó un perfil psicológico del coach y el resultado arrojó que se trata de personas que poseen una condición psíquica para abusar de otros, lo que lo clasifica como un sádico, perverso o sociópata, porque gozan con el sufrimiento de otros.

“Ahí está su grandiosidad para ellos: sentir que manipulan al otro. Aparte que están seducidos por el dinero que ganan de esto, también lo están por sentir placer por el poder que ellos tienen sobre tanta gente, y si el coach reúne ciertas condiciones perversas, pasa al acto con alguno de sus integrantes y entonces se genera abuso sexual o tocamiento”, expone.

Desde su perspectiva, cualquiera que se presta a ser coach es una persona con tendencia a la perversión, la cual puede ser revisada a partir de varias figuras psiquiatritas como la psicopatía, sociopatía o fetichismo.

De la misma forma que un perpetrador sexual goza del control que tiene sobre la víctima, de someterla a un estado de vulnerabilidad y hacer con su cuerpo lo que quiera, el coach hace lo mismo, solamente que a través de dinámicas de grupo, como una masa que mueve a su antojo.

El coach se aprovecha del estado de sugestión de las personas para manipularlas psicológicamente y parte de ese proceso consiste en maltratar en primer momento y después endulzar al sujeto.

“Es una manera de poner al sujeto en una condición de decaimiento total como pasaría, por ejemplo, con un niño frente a sus padres agresores: el niño recibe el maltrato, sabe que va a ser golpeado, pero después le van a servir su sopa para que se alimente. Con esa pequeña recompensa el niño se adapta a esa dinámica de relación con sus padres abusivos y la puede sostener gracias a que hay un dulce después del golpe”, dice Ávila López.

En los talleres del coaching coercitivo ocurre algo muy similar, pues el coach somete y denigra a los participantes, y después de ponerlos en estado de desvalimiento procede a implementar actividades o ejercicios de afecto.

Ese fenómeno también se ha presentado en personas secuestradas al que coloquialmente denominan “Síndrome de Estocolmo”, que refiere a la manera en que el sujeto se vincula a su agresor al grado de protegerlo.

Eso ocurre porque la víctima “sabe que es el único que le puede brindar la vida o la muerte y frente a eso, como forma de sobrevivencia, acepta todo lo que pueda venir del secuestrador, o en estos casos, del coach, y aceptan todas las bajezas o denigraciones porque dependen de él totalmente para sentirse bien”.

El punto de partida de los cursos de coaching coercitivo es que los participantes expongan, frente a todos, lo que más les ha dolido en la vida, es decir, el dolor psíquico más fuerte o la fobia más grande que puedan tener.

En una terapia, “cuando un sujeto toca heridas muy profundas es como un estado de catarsis, pero la diferencia con estas dinámicas es que el psicoanalista o psicoterapeuta psicoanalítico no se va a aprovechar de eso para perjudicar a la persona o atacarla tajantemente con eso”.

“A nosotros nos lleva mucho tiempo antes de llegar a esos puntos de herida, porque primero es necesario construir una serie de elementos discursivos alrededor de esas heridas, para que el sujeto las pueda sostener cuando haya que tocarlas. Sabemos que si las tocamos así nada más, lo que hacemos es explotar las defensas o los pilares del sujeto que lo han mantenido hasta ahora en la vida”, agrega Ávila López.

Por el contrario, en las sectas comerciales, el coach lo que hace es explotar el psiquismo y las defensas que ha elaborado una persona para lidiar con la vida y con la realidad y en consecuencia queda en un estado absoluto de indefensión “y no queda más que seguir con esa figura de la que dependen ahora”.

En las sectas comerciales, en lugar de sugerir una construcción en el sujeto que le ayude a reaccionar frente a sus heridas, lo que hace es que la única forma de segur adelante en su vida es seguir sus enseñanzas.

 

Mecanismos legales contra el coaching coercitivo

Las sectas comerciales no están constituidas como empresas formales. Tampoco son asociaciones civiles. Solamente algunas de ellas, las más grandes, aparecen registradas como “Sociedades Donatarias”. Es por ello que es complicado emprender alguna querella legal en su contra.

Abundancia de Vida, por ejemplo, cuenta con instalaciones propias en avenida Universidad. Los socios son Martha Laura Flores, quien se ostenta como directora, y Manuel Alejandro Montes Jasso, ambos originarios de Aguascalientes.

Un participante de sus cursos facilitó a La Jornada Zacatecas facturas que solicitó a Abundancia de Vida por sus servicios y destaca que estas fueron remitidas por Montes Jasso, como persona física, y no como persona moral, lo que evidencia que no opera como empresa o asociación civil.

Ante esa forma de operar, las únicas razones por las cuales una persona puede denunciar penalmente a estos grupos, es por lesiones (ya que se han documentado casos), y ello debe realizarse ante el Ministerio Público.

Otra opción es presentar una denuncia ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), porque esa actividad representa un riesgo a la salud mental o bien ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) por fraude comercial, ya que muchas personas acuden con la expectativa de un curso de liderazgo u organización de personal para empresas, pero se encuentran con algo totalmente distinto.

También se pueden denunciar ante el Sistema de Administración Tributaria (SAT) por cuestiones fiscales, pero el problema reside en que estos grupos, en caso de ser necesario, facturan como persona física.

El éxito de las sectas comerciales se sustenta, en gran medida, en que no hay una legislación que regule su operación en México, como sí sucede en otros países como Francia, donde incluso fueron expulsadas.

Concluye Ávila López: “estamos en un país donde tenemos demasiadas carencias en todos los aspectos y, el sujeto, en esas condiciones, busca remedios rápidos que le quiten ese malestar rápidamente. Eso es producto de esta modernidad, de esta época en donde todo es líquido, donde nada permanece por mucho tiempo, y frente a esa liquidez donde todo se escapa y nada perdura, el sujeto enfrenta una enorme desesperanza como persona”,

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