El yoga crea una “masa crítica de gente consciente”, afirma Héctor Marcelli

El yoga crea una “masa crítica de gente consciente”, afirma Héctor Marcelli
Héctor Marcelli se ayuda también, dice, de herramientas contemporáneas, hace al momento un recuento que va de Sigmund Freud, pasa por Carl Gustav Jung, el conductismo y aterriza en Abraham Maslow n foto: Alma Ríos
  • Esta práctica busca crear una conciencia global de ser vida y disfrutar la existencia, dice
  • Estuvo en Zacatecas para ofrecer talleres de meditación y de manejo de las emociones

La práctica del yoga está creciendo “inmensamente”. Justo “cuando vemos que todo está cada vez peor; tal vez ese es el acicate para que la gente despierte a algo diferente”, dice Héctor Marcelli, quien considera que esta vía es más revolucionaria que la denominada acción directa para transformar a la sociedad, pues crea “una masa crítica de gente consciente”, ya no respecto del vínculo del ser humano con el medio ambiente o de los valores humanos sino de “una conciencia global, de ser vida, y de colaborar y disfrutar esta existencia”.

Pone un tema de actualidad como ejemplo para sustentar su punto de vista, uno que todos oyen y ven en las noticias, el caso de Venezuela, en que se habla de catástrofe, “el maldito dictador asesinando gente, etc.”, y del que no entra en detalles dice, porque esta historia “sabemos que está cien por ciento manipulada, creada…”.

En medio de lo que se diga de un lado y otro, la realidad social que afecta a la gente en el país sudamericano es “que no hay suficientes cosas en las tiendas, los supermercados, y la gente se anda matando en la calle”.

En ese contexto, asegura Héctor Marcelli, se encuentra el “boom más grande ahorita del yoga”.

Ve en torno al lugar donde se hace la entrevista, la sala de prácticas de “Sadhana”, ubicada en Montes Apalaches 207-A, en Lomas del Campestre, y agrega, si aquí en cada grupo pueden venir 20 o 30 gentes, allá son 100 o 200.

“La crisis acicata la necesidad de una búsqueda diferente, porque a lo mejor tú ya fuiste a echar piedras y bombas molotov, y ya se murió tu hermano en ese pleito y ves que no va para ningún lado”, mientras que la práctica del yoga “hace sentir mejor, más sano y ves que más gente lo hace y empieza a crearse una bomba expansiva.

Para quien lo acusa de “vivir en un mundo rosa” que no ve las desgracias del mundo, contesta que sí las ve “pero no me engancho”.

Reflexiona acerca de que es una realidad ineludible que nacemos, vivimos, envejecemos y morimos, y que muchos que pasan por este necesario tránsito concentrando su atención en las cosas malas y el sufrimiento que estas provocan, mientras que él, asegura, ha vivido “disfrutando cada día de mi vida”, que suma actualmente 61 años.

Existen entonces, lo que está mal y lo que está bien, y frente a ello es necesario tomar una decisión, “o me peleo contra esto o fortalezco lo otro…eso es todo, así de fácil”, resume.

Dice del yoga que es una estrategia para el bien común más lenta y utópica, incluso más ingenua, según piensa mucha gente, “pero puedo decir que este trabajo es muchísimo más revolucionario que andarse yendo a matar por ahí, porque va a la raíz de las personas, no a quitar a alguien para poner a otro”.

Esos son los ámbitos que ha experimentado a lo largo de su vida, “y me ha tocado trabajar en los extremos de la lucha social y ambiental en los ambientes más difíciles, de guerra, en México y en Centroamérica”. Aquí una guerra no declarada sino “subterránea”.

Marcelli se autodefine como ciudadano del mundo, “nacido por causalidades de la vida en la Ciudad de México”; sus intereses y formación se han centrado en la naturaleza en diferentes vertientes, tanto técnicas como filosóficas, y en el activismo en su defensa, así como en el desarrollo humano, esto es, el espectro de todas sus potencialidades, y por tanto, en sus diferentes vertientes filosóficas, religiosas, científicas y culturales.

Estuvo en Zacatecas el pasado fin de semana para ofrecer talleres de meditación y de manejo de las emociones.

Uno de los aspectos en los que ha caminado su búsqueda es justo la conciencia, que va más allá de la espiritualidad al ser la raíz innata que nos hace vivir, “lo que somos en esencia como humanos”, apunta.

“Entonces, si tú te agarras de esa fuerza puedes aprender a manejar tu cuerpo, tus emociones, tu mente, incluso decidir qué tipo de espiritualidad es la que funciona mejor contigo”.

A través de la meditación, dice, es posible “ponerte como si fueras un espectador de tu cuerpo, de tus emociones, de tu mente, y entonces sin involucramiento emocional digamos, actuar con conciencia”.

Al ser un buscador ecléctico, Héctor Marcelli se ayuda también de herramientas contemporáneas, hace al momento un recuento que va de Sigmund Freud, pasa por Carl Gustav Jung, el conductismo y aterriza en Abraham Maslow.

“Ahí yo soy maslowiano porque hay que enfocarnos en lo luminoso; lo oscuro existe, no es negarlo como dice un psicoterapeuta convencional” sino enfocarse “en lo que te hace feliz a ti y a otros”.

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