Un privilegio, reorganizar la relación del hombre con la palabra: Lizardo

Un privilegio, reorganizar la relación  del hombre con la palabra: Lizardo
Gonzalo Lizardo nació en el municipio de Fresnillo en el año de 1965. Confiesa que nunca imaginó que se dedicaría a las Letras ■ fotos: MIGUEL áNGEL NúÑEZ

■ Se viviría en una mejor sociedad si la comunicación fuera un punto central, señala

■ El escritor zacatecano fue galardonado con el Premio Internacional de Ensayo

El narrador o escritor necesita estar atento a la realidad interior de los individuos, y así podrá explicar o dar una hipótesis sobre la realidad que se vive en su entorno, lo cual es importante ante el escenario de violencia que se vive no sólo en el estado, sino en el país y en el mundo.

Ejemplo de ello es la novela policiaca, la cual históricamente nace o se produce de la violencia social y ésta, aparece en la sociedad moderna, urbana, capitalista e industrial. A través de la escritura se puede explicar un hecho de violencia inexplicable, señaló el escritor zacatecano, Gonzalo Lizardo Méndez.

Ante esta crisis de la vida moderna que impacta en el individuo, se brinda una explicación psicológica o social, que puede de alguna manera tranquilizar e incluso orientar para evitar estos hechos o ser sensible ante actos violentos.

Esta es la diferencia entre el amarillismo y el arte. El amarillismo muestra noticias violentas, imágenes que no aportan nada. Contrario al arte, el cual busca dar una explicación sobre estas situaciones.

Apuntó que la literatura debe estar conectada a la realidad, pero debe tomarse en cuenta la realidad interior, la que aborda los miedos, las pesadillas, los traumas y la realidad que vive el hombre.

El escritor considera que se viviría en una mejor sociedad si todos los individuos tomaran en cuenta como punto central la palabra y la comunicación.

“Si me muestran una foto como de la revista Alarma no me va a interesar, pero si la noticia me aporta una hipótesis interesante me atraerá. La palabra es mediadora entre el individuo y la realidad, como decía Octavio Paz, es como un espejo mágico, refleja la realidad, pero también la transforma”, dice Lizardo.

Para él no se puede explicar la historia de la humanidad sin la trilogía que existe entre el hombre, la palabra y el mundo y para él, como escritor, es un privilegio reorganizar la relación del hombre con la palabra.

Considera que en la época actual, los jóvenes escritores tienen el privilegio del avance tecnológico, como el Internet, pues recuerda que cuando comenzaba a interesarse por esta disciplina no había una escuela de Letras en el estado ni editoriales para publicar obra.

Opina que ahora con el Internet, hay posibilidades de tener contacto con editoriales de diferentes partes del mundo, y mostrar su obra en otros países. Además de que existen los blogs y diferentes opciones para publicar.

“La literatura no se agota en la página de Internet. Cualquier expresión de la palabra, una publicación virtual, puede servir para tener conocimiento, placer, alegría o reflexión”, comenta el escritor.

Sin embargo, el lector se enfrenta a una problemática, pues existe una gran variedad de opciones de lectura y esto puede introducir al lector en un laberinto abrumador, donde siente impotencia por escoger la lectura adecuada.

Gonzalo Lizardo Méndez nació en el municipio de Fresnillo en el año de 1965. Reconoce nunca imaginó que se dedicaría a las Letras, pues recuerda que le gustaba dibujar y pensaba que se dedicaría a la pintura.

También se sentía atraído por la química, ya que pasaba el tiempo con otro amigo, haciendo experimentos en un juego infantil en el que mezclaba diferente sustancias. De estudiante, destacó en materias como matemáticas, química y física.

Llegó a Zacatecas a estudiar, y cuando tuvo que decidirse por una carrera profesional, un amigo lo convenció de estudiar ingeniería química en la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), pero aún tenía la inquietud de pintar.

De inmediato comenzó a familiarizarse con los talleres de arte en la entidad. Empezó en talleres de plástica y de artes gráficas, con maestros de la talla de Alfonso López Monreal, y Emilio Carrasco.

Así se comenzó a gestar su vocación literaria, pues también se elaboraban revistas. A otros compañeros les tocaba ilustrarla, pero no había quién redactara, y Gonzalo se ofreció a hacerlo de manera amateur.

Esto originó que ya no tuviera tanto interés en su carrera de químico, en sus últimos años de universitario, pues señala que el maestro Carrasco lo motivaba a ser un artista de tiempo completo.

Incursionó en un concurso de cuento y ahí conoció a David Ojeda. A partir de ese momento se dedicó a las artes y a las letras. Trabajó como periodista en el área de comunicación de la Universidad. Ahí podía elaborar ensayos y reportajes. Posteriormente, realizó la Maestría en Filosofía e Historia de las Ideas.

Recientemente, su obra El demonio de la interpretación. Hermetismo, literatura y mito fue ganador del Premio Internacional de Ensayo, que convocan en conjunto editorial Siglo XXI, El Colegio de Sinaloa y la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Explica que en esta obra el sujeto de la interpretación, que es Fausto, es el hombre. El pacto es el lenguaje, mientras que el demonio es la incógnita, que Lizardo identifica con Hermes, que es el demonio de la interpretación, que viene del sentido pagano de daemon, un espíritu que nos da soluciones.

Hay principios herméticos en su libro, que es la división de los contrarios, que están en eterna lucha. El segundo es la correspondencia, que es conectar cualquier situación en el mundo y el principio del sincretismo, que dice que la verdad está en todo, y no está del todo en una sola cosa.

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